El miércoles 22, en el Aula Magna, se presentará La victoria en la derrota (I Premio Universidad de Oviedo y finalista del Adonais), de José Luis Sevillano. Y uno, que siempre llega tarde a los cines y al fin del planeta, no sabe si podrá acudir. Pero sí quiere dejar, aquí en Fantasmas, un poema suyo ("La caída", uno de los que yo prefiero), porque es mi amigo, porque se lo merece y porque sus versos son hermosos. La edad nos va revelando los fracasos y los achaques. Pero también libros que son capaces de rescatarnos del naufragio. Como dijera Umbral, "el espectáculo más obsceno de la vida es ese hombre feliz que está de acuerdo consigo mismo triunfante en su fracaso" -pienso ahora. Y aunque no lo dijera. Enhorabuena, José Luis, te mando mis abrazos vestidos de domingo. Pronto brindaremos por el instante, porque nunca es tarde.
LA CAÍDA
Siempre tendré una deuda con las olas por su envite constante hacia la roca que me clavé una tarde de verano.
Un día no será vetusta roca sino arena que arrastra la marea, esponjosa caricia en mi costado que blande la memoria del tropiezo.
Sonriendo en la cima de los cielos me hallaré cobijado en mi alegría, vengado con la ayuda de los mares.
Siempre tendré una deuda con las olas por encubrir la prueba del desliz.
Y mientras el mundo se derrumba, en San Valentín, un hombre espera en el desierto.
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