Lo confieso, cómplice del miedo
y de las prisas, no exento de nostalgia,
te echo de menos
y tu ausencia me abruma,
solo deja ruinas humeantes.
Teniendo casi todas las respuestas
me cambiaron las preguntas.
Así que en esas andamos, en busca de certezas,
mientras los días van pasando
y vamos vistiendo instantes,
avistando dudas que sorteamos como charcos.
Lejos de quedarme inmóvil al borde del camino
hago balance y me enfrento a lo hallado y lo vivido.
Me arde la mirada
empeñada en reivindicar el recuerdo
que me rescata del desconsuelo,
como un Peter Pan urgente. No es fácil.
Pero los andamios de la memoria
llevan a lomos quienes hemos sido
y dónde no queremos quedarnos.
Miro al norte. Espero a Nibs, Curly, Slightly,
Tootles, Michael, John, y una ráfaga de infancia
atraviesa mis párpados. Y, como pasajero apasionado,
te espero -no exento de nostalgia como te digo-,
a ti, sin que la precariedad y el miedo me paralicen,
me impidan participar
de la realidad de la que formo parte.
Hay que creer en lo que uno hace,
tener fe en su amor posible. No hay amores imposibles,
nada está escrito. Así que ánimo.
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