domingo, 12 de junio de 2016

Te doy la razón, Hemingway



Qué me dirás hoy, Ernest, razonable, pacífico?
Me decías hace años que hay secretos y cosas
que todo el mundo sabe. Con quién iré al Café des Amateurs
en la rue Mouffetard?
qué imán de qué ojos me salvará y me amará?
No hay lugar vacío, nada es borroso, 
si se posan en mí unos ojos. 

Qué me ordenarás apuntar en un enorme
bloc inglés, boxeador fungible?
 
Se acabó ya lo feo de mirar:  fue siempre ella, 
ella ...........cuerpo traslúcido en la garganta negra del sol
ella ...........mano de grafito delgada y fuerte
ella ........... niña que ha bajado a mi calle a jugar a Rayuela,
Antígona y Clitemnestra, Helena de Troya y Andrómeda,
Casandra y Cleopatra,
                          mi adiós a las armas, prolijo amigo,
                                                mi fiesta como tu París.
A qué visitar selvas y tigres de la prisa, al romper el alba 
si recuerdo su bosque 
sin roturar, de gacela, sus curvas de gata intelectual o aquel
                                                                                         equipaje de plumas
en el ala de la tarde?
Por qué no ver  con ella los cuadros de Manet y Monet
y los demás impresionistas
en el Musée du Luxembourg?
 
Nunca lo pensé y sin embargo, te aseguro, su piel acierta 
                                                                 a componer un cuadro perfecto,
la respuesta es Sara, querido Ernest , te doy la razón,
te hago caso.
 




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