miércoles, 8 de junio de 2016

Nunca miento



Las ideas de vez en cuando amenazan con tirar el piano por la ventana.

Mis ideas me desechan con una risita desdeñosa.

Siempre leo entre líneas pero me quedo en blanco con lo que está a la vista.

La maldad quiere llegar muy alto: hay maldades que ríen y maldades que hablan; hay maldades locas, maldades telegráficas que practican el código Morse.

Para el paciente cada segundo es un universo de tiempo.

¿Cómo pueden vivir los que se conforman con lo que deja de pasar?

Las cosas inoportunas están sobrevaloradas.

Tener razón es una expresión de tristeza permanente, pero me vuelve loco de alegría.

Odio el ruido: está lleno de silencio estertoroso y estertóreo, mórbido y grotesco.

Por Lady Macbeth y Fedra y Casandra y Cleopatra.

Hay dos clases de personas: las que no se pasan ni media hora sentadas al piano y las que no hay quien las arranque de él.

Nunca miento si la mentira no abarca la eternidad.




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