martes, 4 de noviembre de 2014

Muertes

No tenía ni idea
de que Van Gogh
también moriría un día triste
y después el joven Caillebotte
y el postimpresionista Gauguin navegaría
en una barca caoba
y Bonnat
y Léon Bakst.

Me dijiste hace un montón de años
que el arte no muere nunca,
da vueltas en la cabeza,
no se deja aplastar bajo ningún concepto,
te ataca desde dentro.

Continúan en su cuartito de locura
en plan tranquilo, brutales y valientes.
Ahí van de nuevo Van Gogh
y Caillebotte y el postimpresionista Gauguin
y Bonnat y Léon Bakst,
un día se fueron en un bote sin remos
pero, personalmente, creo que quedaron
flotando en el agua del tiempo,
de costado,
con los ojos todavía abiertos.
Enterraron un tesoro al cavar su tumba.


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