Corren y saltan los chicos del boxeo en veladas
nada superficiales y sinceras,
los que quieren abrirse paso a bofetadas
bajo las luces cansadas.
Luego se van al trabajo y, por la tarde,
al gimnasio.
Elegimos los equipos. Billy Bragg y yo
nos ponemos juntos. Siempre ocurre lo mismo.
A mí me eligen el penúltimo
y a Billy el último, así que siempre jugábamos
en diferentes equipos.
Billy Brag y yo tenemos tenacidad y calma interior.
Bowie aguanta sopapos pero tiene heterocromía
y ni siquiera puede ver los golpes
pero le pega fuerte.
El que se abre paso como Dylan, se coloca de "sparring".
Hay gimnasios de diez dólares la entrada
y gimnasios gratuitos.
El birmano Nick Drake es un pluma con músculo redondo.
Johnny Cash baila sobre las punteras
con ansias de triunfo.
Llega la hora de concertar combates, a gritos,
como en la bolsa o en la subasta del mercado:
"Tengo un ligero de dos combates"
"Tengo un pluma que aguanta las tortas".
Siempre quise ser una estrella del boxeo.
Si me hubieras preguntado a los diez años,
si lo hubieras hecho,
¿Sabes que habría respondido?
Coño, tío, lo único que de verdad quiero
es ser una estrella del boxeo.
Cada vez que miraba mi cara en el espejo,
me parecía estar viendo a otra persona.
Les daré fuerte. Les daré más fuerte que nadie.
Con mi izquierda no podrán ni siquiera verme.
Sé que no me aceptan. Ni a mí ni a Billy Bragg.
Pero vamos a partir caras a lo loco, delgados y febles,
seremos los únicos rockeros con el perfil ileso.
miércoles, 2 de septiembre de 2015
martes, 1 de septiembre de 2015
El gato
Mi gato Bowie mira el dolor de mi libro
y lo que ve es un costumbrismo local.
Y lo que ve es una herramienta quietista
lo cual no le parece ni bien ni mal.
Y lo que ve
es el Blood on the Traks de Dylan,
las delicadas heridas de una buena canción.
Bowie es la monda, me trae una manta,
miaga cuando digo que las cicatrices
sirven para decir "hueco negro",
que las cicatrices sirven
para usarlas como un arma,
que las cicatrices sirven para saber
que la sangre sana,
que las cicatrices sirven para sentarse
en un cómodo sillón de cuero,
tan socorrido.
Mi gato Bowie salta, sin estar borracho, y sueña
con ser astronauta, pero el espacio
no cuenta con él.
Pesa demasiado entre mis brazos.
No hay nada más que decir. No hay más.
y lo que ve es un costumbrismo local.
Y lo que ve es una herramienta quietista
lo cual no le parece ni bien ni mal.
Y lo que ve
es el Blood on the Traks de Dylan,
las delicadas heridas de una buena canción.
Bowie es la monda, me trae una manta,
miaga cuando digo que las cicatrices
sirven para decir "hueco negro",
que las cicatrices sirven
para usarlas como un arma,
que las cicatrices sirven para saber
que la sangre sana,
que las cicatrices sirven para sentarse
en un cómodo sillón de cuero,
tan socorrido.
Mi gato Bowie salta, sin estar borracho, y sueña
con ser astronauta, pero el espacio
no cuenta con él.
Pesa demasiado entre mis brazos.
No hay nada más que decir. No hay más.
Las 7 autopistas
Nacho vegas y yo conducíamos un camión
lleno de dinamita
al norte del norte mientras pensamos:
"Aquí yacemos media España".
Y perdón
por la paráfrasis de Larra,
en la que le incluyo, claro,
nos incluimos
porque todos somos premuertos.
El cantante, el encuentro con el cantante.
Había pedido excedencia para todo el semestre.
No sabíamos
adónde nos llevaría,
porque no sabíamos nada.
Podríamos considerar
el camión
una prisión, porque estábamos compelidos
a aguardar en él;
podríamos considerarlo
un lugar de sociabilidad,
porque allí
nos encontrábamos con otros.
Llegó el alma de Baudelaire
con su genio y
su palabra formidable y espantosa.
Llegó el alma
de Leopoldo María Panero
que es un alma buena,
pero tiene la manía provinciana
de leer
sus versos
en cuanto te pilla desprevenido:
"oh mano mía, mano de mi fantasma
mano de Scardanelli que tercamente escribe
la historia al revés".
Llegó el alma de Gloria Fuertes
que parecía
la voz de la conciencia, con su gato.
El gato con vocación de filo.
El gato que desciende, como descendemos a veces.
Gato que creía / quería.
Como somos intemporales, o sea eternos,
nos codeamos con lo mejor.
Nacho Vegas y yo, perdidos en su camión,
con nuestros pecados.
Distanciados y saciados.
Intento escribir por huir de él,
me quiero escapar por la escritura,
como si la palabra fuese un avión o una bicicleta,
como si la vida
se hubiera quedado hueca de tiempo.
Días de dinamita en la cabeza.
Los recuerdo como suelen recordarse las cosas imaginadas.
El mundo en el que vivo
no dejará nunca de escapárseme,
pero uno se va acostumbrando a viajar con Nacho Vegas.
lleno de dinamita
al norte del norte mientras pensamos:
"Aquí yacemos media España".
Y perdón
por la paráfrasis de Larra,
en la que le incluyo, claro,
nos incluimos
porque todos somos premuertos.
El cantante, el encuentro con el cantante.
Había pedido excedencia para todo el semestre.
No sabíamos
adónde nos llevaría,
porque no sabíamos nada.
Podríamos considerar
el camión
una prisión, porque estábamos compelidos
a aguardar en él;
podríamos considerarlo
un lugar de sociabilidad,
porque allí
nos encontrábamos con otros.
Llegó el alma de Baudelaire
con su genio y
su palabra formidable y espantosa.
Llegó el alma
de Leopoldo María Panero
que es un alma buena,
pero tiene la manía provinciana
de leer
sus versos
en cuanto te pilla desprevenido:
"oh mano mía, mano de mi fantasma
mano de Scardanelli que tercamente escribe
la historia al revés".
Llegó el alma de Gloria Fuertes
que parecía
la voz de la conciencia, con su gato.
El gato con vocación de filo.
El gato que desciende, como descendemos a veces.
Gato que creía / quería.
Como somos intemporales, o sea eternos,
nos codeamos con lo mejor.
Nacho Vegas y yo, perdidos en su camión,
con nuestros pecados.
Distanciados y saciados.
Intento escribir por huir de él,
me quiero escapar por la escritura,
como si la palabra fuese un avión o una bicicleta,
como si la vida
se hubiera quedado hueca de tiempo.
Días de dinamita en la cabeza.
Los recuerdo como suelen recordarse las cosas imaginadas.
El mundo en el que vivo
no dejará nunca de escapárseme,
pero uno se va acostumbrando a viajar con Nacho Vegas.
domingo, 30 de agosto de 2015
Hola, Jim Morrison
Cuánta emoción ser joven y leer un poema tuyo, Jim Morrison.
Hace tanto que no leo un poema tuyo, Rey Lagarto.
Hace tanto que no leo un poema sobre los escondites del amor.
Qué te trae por aquí, denso en la noche. Te leí un montón de veces,
me acompañaste en otras noches solas.
¡Qué maravillosas piedras directas al corazón!.
Tú sí que hiciste de la música otra cosa.
Sombra corpulenta susurras:
El amor se esconde en los lugares más extraños.
El amor se esconde en medio de vuestras caras
( y yo pienso entonces en el aroma de su pelo,
en ella que es la parte de mí que me falta, ya sabes...)
Ah genio de la palabra hablada,
profesor universalizado, ah barítono genial,
profesor triunfal, improvisado y entrañable.
Venga, ¿cómo es posible que todas estas frases
que no saben de ella
hoy nada más que me hablan de ella?
Pongo la radio y tomo válium. Es muy curioso.
Goethe diría que no somos
más que tu gran herencia. Cómo crece el silencio
cuando la muerte
es ya definitiva.
Hace tanto que no leo un poema tuyo, Rey Lagarto.
Hace tanto que no leo un poema sobre los escondites del amor.
Qué te trae por aquí, denso en la noche. Te leí un montón de veces,
me acompañaste en otras noches solas.
¡Qué maravillosas piedras directas al corazón!.
Tú sí que hiciste de la música otra cosa.
Sombra corpulenta susurras:
El amor se esconde en los lugares más extraños.
El amor se esconde en medio de vuestras caras
( y yo pienso entonces en el aroma de su pelo,
en ella que es la parte de mí que me falta, ya sabes...)
Ah genio de la palabra hablada,
profesor universalizado, ah barítono genial,
profesor triunfal, improvisado y entrañable.
Venga, ¿cómo es posible que todas estas frases
que no saben de ella
hoy nada más que me hablan de ella?
Pongo la radio y tomo válium. Es muy curioso.
Goethe diría que no somos
más que tu gran herencia. Cómo crece el silencio
cuando la muerte
es ya definitiva.
miércoles, 18 de febrero de 2015
A debida distancia
Ante el amor, y ante el mar descabellado,
ha de mantenerse uno a debida distancia.
Como en otras navegaciones, si te encuentro
dejo pasar la espuma, me pongo de pie
y me tiras,
duele la sal.
ha de mantenerse uno a debida distancia.
Como en otras navegaciones, si te encuentro
dejo pasar la espuma, me pongo de pie
y me tiras,
duele la sal.
Pero creo que cuando estás lejos
echo en falta a los peces voladores,
me inunda tu recuerdo mansamente,
tu cabello mojado
y balbuceo tu nombre en este poema.
echo en falta a los peces voladores,
me inunda tu recuerdo mansamente,
tu cabello mojado
y balbuceo tu nombre en este poema.
miércoles, 11 de febrero de 2015
Los pájaros
Esta mañana dibujé pájaros hondos
como quien dibuja
flores consoladoras y aliviantes.
Me lo dijo José Watanabe,
que Hokusai -a veces- compraba pájaros
para liberarlos.
Hitchcock, en cambio, los amaestraba
para que Tippi Hedren corriera, con sobresalto,
con las manos ensangrentadas.
Mis pájaros son otra cosa. Me siento cálido.
La libertad es encontrarse la vida
en la transparencia del aire,
sin intermediarios.
Al mirarlos
ya jamás volverá a ser el mundo como era.
como quien dibuja
flores consoladoras y aliviantes.
Me lo dijo José Watanabe,
que Hokusai -a veces- compraba pájaros
para liberarlos.
Hitchcock, en cambio, los amaestraba
para que Tippi Hedren corriera, con sobresalto,
con las manos ensangrentadas.
Mis pájaros son otra cosa. Me siento cálido.
La libertad es encontrarse la vida
en la transparencia del aire,
sin intermediarios.
Al mirarlos
ya jamás volverá a ser el mundo como era.
miércoles, 21 de enero de 2015
Bosque
No se siente más voz que la tuya.
Me llamas al bosque y te repites
guía de un mundo que no es este.
Cae la noche
y un olor extraño cae
y un reflejo cae.
Tus pasos cierran puertas-trama.
Todo lo que conocemos
es una puerta en lo oscuro.
Podemos internarnos en el bosque, podemos
rumiar los instantes color lavanda.
No tardamos mucho en sentir cada fleco de nieve
en las yemas de los dedos,
igual que un poema de Denise Levertov.
Yo imagino que soy un pintor, me digo.
El barco zarpa sin ti y sin mí
pero lo que fuimos nunca se marcha.
A menudo respiramos el aire
de la flor invisible de la dicha
enterrada en las matas de muérdago.
Una sombra indica el camino. Eres tú.
Llena de nuevo mi vaso
y hablemos del presente, de noches solas.
El licor de tus ojos es mi antídoto
contra las lágrimas.
En tus cabellos encuentro
el hechizo del universo. Es así de sencillo.
Me has hecho olvidar sin dolor.
Adoro los arroyos y la música que creas.
Me llamas al bosque y te repites
guía de un mundo que no es este.
Cae la noche
y un olor extraño cae
y un reflejo cae.
Tus pasos cierran puertas-trama.
Todo lo que conocemos
es una puerta en lo oscuro.
Podemos internarnos en el bosque, podemos
rumiar los instantes color lavanda.
No tardamos mucho en sentir cada fleco de nieve
en las yemas de los dedos,
igual que un poema de Denise Levertov.
Yo imagino que soy un pintor, me digo.
El barco zarpa sin ti y sin mí
pero lo que fuimos nunca se marcha.
A menudo respiramos el aire
de la flor invisible de la dicha
enterrada en las matas de muérdago.
Una sombra indica el camino. Eres tú.
Llena de nuevo mi vaso
y hablemos del presente, de noches solas.
El licor de tus ojos es mi antídoto
contra las lágrimas.
En tus cabellos encuentro
el hechizo del universo. Es así de sencillo.
Me has hecho olvidar sin dolor.
Adoro los arroyos y la música que creas.
miércoles, 7 de enero de 2015
Canción Ophelia
Es fácil de entender que tus tristezas
hacen girar la rueda,
Ophelia. Todos los barcos zarpan sin tus ojos
que duermen en el bosque,
Ophelia. Puedo olvidar la rama que has roto
pero jamás tus labios,
Ophelia. Olas de oscuridad, tibias, nos cubren.
Hay noches de gigante,
Ophelia. A menudo las cosas solo son
si las inventas. No huye quien no sabe huir muy lejos.
El vértigo amansa a las fieras.
Jamás recuerdes nada que no quieres.
Difícil, cicatriz tras cicatriz,
saber callar a tiempo,
Ophelia. Y tus llaves no abren un abismo
ni buscan medias curvas,
Ophelia.
A ti que ordenas humo
yo te lo ofrezco todo,
Ophelia. Algunos días duran muchos días.
Lo imposible sucede,
Ophelia.
hacen girar la rueda,
Ophelia. Todos los barcos zarpan sin tus ojos
que duermen en el bosque,
Ophelia. Puedo olvidar la rama que has roto
pero jamás tus labios,
Ophelia. Olas de oscuridad, tibias, nos cubren.
Hay noches de gigante,
Ophelia. A menudo las cosas solo son
si las inventas. No huye quien no sabe huir muy lejos.
El vértigo amansa a las fieras.
Jamás recuerdes nada que no quieres.
Difícil, cicatriz tras cicatriz,
saber callar a tiempo,
Ophelia. Y tus llaves no abren un abismo
ni buscan medias curvas,
Ophelia.
A ti que ordenas humo
yo te lo ofrezco todo,
Ophelia. Algunos días duran muchos días.
Lo imposible sucede,
Ophelia.
viernes, 2 de enero de 2015
Marisol ve pasar los lienzos
Marisol ve pasar los lienzos impenetrables,
arden como el petróleo algunas veces
con más profundidad que las palabras.
Ella está claqueando intimidades,
escucha cuando el frío le resbala
musicales de Broadway con rumores sin nadie
mientras se dice:
Si quieres descubrir bosques no sigas
el temor de alejarte.
Y ve pasar los lienzos sorprendidos y dulces.
Lienzos que cruzan verjas y pasillos.
Lienzos que nos liberan al atarnos.
Lienzos que no vendrán cuando los llames.
Lienzos sin equipaje. Lienzos guía.
Marisol ve pasar los lienzos que tachan sombras.
Duerme pensando en ellos. Deja ánades lentos
en las manos de un lago.
Marisol ve pasar lienzos de luz camuflada.
Cierra los ojos sin dudar que existen.
Y ve pasar los lienzos. Cada noche pasan lienzos.
arden como el petróleo algunas veces
con más profundidad que las palabras.
Ella está claqueando intimidades,
escucha cuando el frío le resbala
musicales de Broadway con rumores sin nadie
mientras se dice:
Si quieres descubrir bosques no sigas
el temor de alejarte.
Y ve pasar los lienzos sorprendidos y dulces.
Lienzos que cruzan verjas y pasillos.
Lienzos que nos liberan al atarnos.
Lienzos que no vendrán cuando los llames.
Lienzos sin equipaje. Lienzos guía.
Marisol ve pasar los lienzos que tachan sombras.
Duerme pensando en ellos. Deja ánades lentos
en las manos de un lago.
Marisol ve pasar lienzos de luz camuflada.
Cierra los ojos sin dudar que existen.
Y ve pasar los lienzos. Cada noche pasan lienzos.
martes, 30 de diciembre de 2014
Sedentarismo, apunten, fuego
Hay verdades como camaleones y hay pasiones que a veces se terminan. Los lugares no significan lo mismo para todo el mundo. Soy las ciudades cargadas de paciencia que son exactas a mi memoria. Mi cuerpo está entre las verdes montañas de Ramales, el corazón en el café D'Hauteville de París, la mano derecha en El Astillero, la izquierda en la playa de los Locos de Torrevieja escribiendo versos que nunca fueron tu tesoro, la vista en el color dorado de la Plaza Cataluña en Barcelona donde no ha dejado de brillar el sol o en el Parque Güell con boca de caimán, mis labios sin vértigo en las tardes de La Laboral, una en concreto, el olfato que es la memoria involuntaria en el perfume de tiempos pasados y ciudades lejanas. En lo que tiene que venir. Es así, tan sencillo. Quien me conoce me busca en lo que no sabe de mí. Me gusta la dicha de ver extraordinarios escondites que no guardan las distancias, de oír, de escribir a lo perdido, de vivir el tú y el yo. Converso con iluminaciones, con cafés distintos y no tengo ninguno tachado. Es fácil de entender. Me paro como Alberti frente a un árbol de mi casa para escuchar segundos rojos y lo veo por primera vez porque nunca lo había visto. Me atraen los mágicos dibujos con aves que vuelan como yo porque así te busco a ti, las rutinas que rompen las paredes con su risa si las juzga la anaconda del día con su interrogatorio. Vale la pena luchar por cualquier primavera. Al final de la noche siempre hay tantos viajes que no se arreglan. Pero yo tengo un confort despegadizo. Esa es mi verdad. No tengo heridas en desiertos que fueron ríos. No te engañes. El diluvio de futuras capitales de la alegría. Los acordes de nuevas carreteras. Mi asombro y escombro. Eso no, vida mía, eso no voy a dártelo.
lunes, 24 de noviembre de 2014
Placeres de una tarde en la isla de Mo
Después que las parejas fugaces se marcharon
del parque de Baemigumi, en la isla de Mo,
salieron barcos de sueño con momentos felices
en los que no hemos de embarcar nunca. Qué hago aquí.
Qué estoy haciendo contigo. Qué haría sin ti.
Siempre fue un placer compartir largas horas contigo
sentados en la escultura de Lee Il-ho,
ver cosas que no están en el mundo.
Era una imagen de gran hermosura.
Todos llevamos un monstruo, de calma inquieta,
el eco de numerosos rostros amados que permanecerán
entre los pliegues de nuestro parque de esculturas
-pensamientos limpios de maleza.
Quisiera cerrar los ojos, dejar los sentidos
y la consciencia, para sentir tu cercanía,
tu mano fría y descuidada.
Tú reirías un poco y dirías:
"Mis manos están espantosamente congeladas" o
"Parece que no se puede tener las manos enlazadas
en este parque".
Como si eso importara... como si eso importara.
del parque de Baemigumi, en la isla de Mo,
salieron barcos de sueño con momentos felices
en los que no hemos de embarcar nunca. Qué hago aquí.
Qué estoy haciendo contigo. Qué haría sin ti.
Siempre fue un placer compartir largas horas contigo
sentados en la escultura de Lee Il-ho,
ver cosas que no están en el mundo.
Era una imagen de gran hermosura.
Todos llevamos un monstruo, de calma inquieta,
el eco de numerosos rostros amados que permanecerán
entre los pliegues de nuestro parque de esculturas
-pensamientos limpios de maleza.
Quisiera cerrar los ojos, dejar los sentidos
y la consciencia, para sentir tu cercanía,
tu mano fría y descuidada.
Tú reirías un poco y dirías:
"Mis manos están espantosamente congeladas" o
"Parece que no se puede tener las manos enlazadas
en este parque".
Como si eso importara... como si eso importara.
martes, 4 de noviembre de 2014
Muertes
No tenía ni idea
de que Van Gogh
también moriría un día triste
y después el joven Caillebotte
y el postimpresionista Gauguin navegaría
en una barca caoba
y Bonnat
y Léon Bakst.
Me dijiste hace un montón de años
que el arte no muere nunca,
da vueltas en la cabeza,
no se deja aplastar bajo ningún concepto,
te ataca desde dentro.
Continúan en su cuartito de locura
en plan tranquilo, brutales y valientes.
Ahí van de nuevo Van Gogh
y Caillebotte y el postimpresionista Gauguin
y Bonnat y Léon Bakst,
un día se fueron en un bote sin remos
pero, personalmente, creo que quedaron
flotando en el agua del tiempo,
de costado,
con los ojos todavía abiertos.
Enterraron un tesoro al cavar su tumba.
de que Van Gogh
también moriría un día triste
y después el joven Caillebotte
y el postimpresionista Gauguin navegaría
en una barca caoba
y Bonnat
y Léon Bakst.
Me dijiste hace un montón de años
que el arte no muere nunca,
da vueltas en la cabeza,
no se deja aplastar bajo ningún concepto,
te ataca desde dentro.
Continúan en su cuartito de locura
en plan tranquilo, brutales y valientes.
Ahí van de nuevo Van Gogh
y Caillebotte y el postimpresionista Gauguin
y Bonnat y Léon Bakst,
un día se fueron en un bote sin remos
pero, personalmente, creo que quedaron
flotando en el agua del tiempo,
de costado,
con los ojos todavía abiertos.
Enterraron un tesoro al cavar su tumba.
jueves, 30 de octubre de 2014
Mi gato, el pintor
Mientras estoy sentado con mi portafolios
mi gato Kim Ki Duk
se sienta dentrás de mí
social y gratificante
para dar una fiesta de colores.
A veces gime, gruñe,
se pega el encontronazo conmigo,
me araña y sangro,
me pregunta airoso dónde está,
genuinamente
oriental.
Dibuja dibujos de gato, o pone énfasis sin dibujar
como hacen los gatos despiertos.
Hay grandes gatos que lo son
cuando tienen el poder entre las garras.
Me llegan sus cuadros como pedradas de arte.
En mi gato Kim hay surrealismo,
criminales condenados a muerte,
prostitutas, puertas azules,
vanguardia, ambigüedad.
Ahora mientras lo observo
él pasa por el borde de un cajón
abierto,
entre diferente y respetuoso,
y se aparta de un brinco.
Le salen las prisas por hacer
una pelota con mi poema
y tirarlo a la basura.
mi gato Kim Ki Duk
se sienta dentrás de mí
social y gratificante
para dar una fiesta de colores.
A veces gime, gruñe,
se pega el encontronazo conmigo,
me araña y sangro,
me pregunta airoso dónde está,
genuinamente
oriental.
Dibuja dibujos de gato, o pone énfasis sin dibujar
como hacen los gatos despiertos.
Hay grandes gatos que lo son
cuando tienen el poder entre las garras.
Me llegan sus cuadros como pedradas de arte.
En mi gato Kim hay surrealismo,
criminales condenados a muerte,
prostitutas, puertas azules,
vanguardia, ambigüedad.
Ahora mientras lo observo
él pasa por el borde de un cajón
abierto,
entre diferente y respetuoso,
y se aparta de un brinco.
Le salen las prisas por hacer
una pelota con mi poema
y tirarlo a la basura.
viernes, 24 de octubre de 2014
Un hombre afortunado
miércoles, 22 de octubre de 2014
Lo que Yasunari Kawabata nos dijo al oído
1
Estoy contigo.
Suavidad femenina
al abrazarte.
2
Fijo la vista
en los rostros ajenos.
Tu rostro veo.
3
Desde la escuela
una niña me canta.
Color de otoño.
4
Muchas libélulas
por aquí y por allá.
Todo desnudo.
5
En Kii hace frío.
Preparo arroz y sopa.
Nieve en el pelo.
6
-Adiós. Adiós.
Los hombros empapados.
Intensa lluvia.
Estoy contigo.
Suavidad femenina
al abrazarte.
2
Fijo la vista
en los rostros ajenos.
Tu rostro veo.
3
Desde la escuela
una niña me canta.
Color de otoño.
4
Muchas libélulas
por aquí y por allá.
Todo desnudo.
5
En Kii hace frío.
Preparo arroz y sopa.
Nieve en el pelo.
6
-Adiós. Adiós.
Los hombros empapados.
Intensa lluvia.
viernes, 17 de octubre de 2014
Adolfo Serra
Adolfo Serra,
ocre levísimo, insecto de luz,
el trabajo se renueva todos los días,
la semana ilustra los espacios,
el hombre mueve sueños pintados,
el hombre inconfundible
que gira con las ruedas de la ocurrencia.
Adolfo Serra, Freud en el diván,
rostros desaparecen,
fugitivos pasos,
el espíritu del bosque
realquilando tu casa.
Entre el loco y el fanático, está el genio.
Casa de al lado, abc,
la memoria empieza por la infancia,
la energía te entra por las manos.
Adolfo Serra, artista minimal,
autodisciplinado.
El cuadro sin ti es solo un cuadro.
ocre levísimo, insecto de luz,
el trabajo se renueva todos los días,
la semana ilustra los espacios,
el hombre mueve sueños pintados,
el hombre inconfundible
que gira con las ruedas de la ocurrencia.
Adolfo Serra, Freud en el diván,
rostros desaparecen,
fugitivos pasos,
el espíritu del bosque
realquilando tu casa.
Entre el loco y el fanático, está el genio.
Casa de al lado, abc,
la memoria empieza por la infancia,
la energía te entra por las manos.
Adolfo Serra, artista minimal,
autodisciplinado.
El cuadro sin ti es solo un cuadro.
viernes, 19 de septiembre de 2014
Sabes quien soy
Sabes quien soy si sabes que me gustaría que hiciéramos las cosas
que mis poemas dicen cuando no tienen nada que decir.
que mis poemas dicen cuando no tienen nada que decir.
martes, 16 de septiembre de 2014
Melancholia. Haikus para una recién llegada
Miro tu cuello
rebelador con be.
Perplejidad.
Un hombre pinta
la eternidad doméstica.
Es Caillebotte.
Deprisa el mundo
sin tiempo para verte.
Flor del arcén.
Sale en la tele
el danés Lars von Trier.
Melancholia.
Solo tus ojos.
No hay lumbre más ardiente.
salvo Antares.
Así que es esto.
El color a incendio
de tu arboleda.
Casualidad:
la luz de supernova
alumbra un rostro.
Con tu mirada
de Lolita perdida.
Por fin te encuentro.
miércoles, 13 de agosto de 2014
Mujer risueña
Mujer con argumento y con verbo de ida,
mujer de cuchillos en tu cuerpo,
hermosa como un huracán,
la viajera que perdimos.
Soy por fin experto en amistades peligrosas.
No eres el rojo, ni el azul de Rubén,
ni el carmín, no eres un color, mujer,
eres la mirada que levanto del teléfono.
Mujer risueña, con risa y con rosa,
que sabe aburrirse y descubrir ciudades,
eres el alboroto cuando escribes tu sms.
También eres sol y silencio, muchacha clara,
ya sé que a veces piensas que la vida
es tos de diciembre y rodillas heridas.
Me conoces y no lo sabrás nunca,
me conoces y no importa que lo sepas.
Motor de búsqueda, mujer risueña
con todo en el hueco de sus manos.
Una mujer que me pinta una sonrisa por dentro.
mujer de cuchillos en tu cuerpo,
hermosa como un huracán,
la viajera que perdimos.
Soy por fin experto en amistades peligrosas.
No eres el rojo, ni el azul de Rubén,
ni el carmín, no eres un color, mujer,
eres la mirada que levanto del teléfono.
Mujer risueña, con risa y con rosa,
que sabe aburrirse y descubrir ciudades,
eres el alboroto cuando escribes tu sms.
También eres sol y silencio, muchacha clara,
ya sé que a veces piensas que la vida
es tos de diciembre y rodillas heridas.
Me conoces y no lo sabrás nunca,
me conoces y no importa que lo sepas.
Motor de búsqueda, mujer risueña
con todo en el hueco de sus manos.
Una mujer que me pinta una sonrisa por dentro.
domingo, 3 de agosto de 2014
Un día feliz
Ser escritor de obras de un modo intuitivo es un lujo. La exigencia de verbalizar te mantiene adicto al mundo en tiempos que invitan a salir corriendo, a no tener nada bajo control. Le envío mi libro de poemas a Alba. De esos versos, hay algunos que me vienen una y otra vez a la memoria: "De todas las felicidades, me quedo, / lo digo absolutamente en serio, con la que vive en tus piernas / alargadas, la de días de sol y cielos claros".
Decía un poeta chileno que andan días iguales persiguiéndose. En este día feliz, yo no soy Pablo Neruda. Pero soy todos los que seré y los lugares que vienen de no sé dónde, y que tanto amé.
Decía un poeta chileno que andan días iguales persiguiéndose. En este día feliz, yo no soy Pablo Neruda. Pero soy todos los que seré y los lugares que vienen de no sé dónde, y que tanto amé.
domingo, 27 de julio de 2014
Ana Belén
Ana Belén me va deslumbrando para siempre.
Por eso hay tan pocas estudiantes buenas
y tan pocas amigas buenas.
Es flor de verano cansada, incansable,
con personalidad como dice Stendhal.
Hace brillar la piel de quien está cerca, minuto perfecto,
es como las cosas inmensas, pacífica,
y sabe que lo mejor está por venir.
Ya viene Ana Belén sin vueltas ni revueltas, esa palabra suya
si la rapto de sus quehaceres y sus asombros.
Trae lasaña cuando puede,
entre dos fuegos, siendo amiga, y tan dispuesta.
Ana Belén es un aeorpuerto constante,
unos ojos que ven regresar el mar
cuando no hay mar alguno y nada regresa.
Cada vez queda menos gente
para que nos recuerde lo importante,
pero ella lo recuerda.
Ana Belén me va deslumbrando
con su biografía, sin hacerme sospechoso por poeta.
Ana Belén, amor de sus hermanas, todas ellas buenas
en cualquier caso, tiempos felices.
Guardo como un tesoro nuestra amistad.
A veces basta con mirar lo recorrido.
Por eso hay tan pocas estudiantes buenas
y tan pocas amigas buenas.
Es flor de verano cansada, incansable,
con personalidad como dice Stendhal.
Hace brillar la piel de quien está cerca, minuto perfecto,
es como las cosas inmensas, pacífica,
y sabe que lo mejor está por venir.
Ya viene Ana Belén sin vueltas ni revueltas, esa palabra suya
si la rapto de sus quehaceres y sus asombros.
Trae lasaña cuando puede,
entre dos fuegos, siendo amiga, y tan dispuesta.
Ana Belén es un aeorpuerto constante,
unos ojos que ven regresar el mar
cuando no hay mar alguno y nada regresa.
Cada vez queda menos gente
para que nos recuerde lo importante,
pero ella lo recuerda.
Ana Belén me va deslumbrando
con su biografía, sin hacerme sospechoso por poeta.
Ana Belén, amor de sus hermanas, todas ellas buenas
en cualquier caso, tiempos felices.
Guardo como un tesoro nuestra amistad.
A veces basta con mirar lo recorrido.
lunes, 21 de julio de 2014
Andan días iguales persiguiéndose
sábado, 19 de julio de 2014
Advertencia
Un aforismo de Benjamín Prado con
doble fondo: "Si pretendes que te abra
mi corazón vas a tener que llamar a un
cerrajero".
jueves, 17 de julio de 2014
Insomnio
Despiertas una noche
y te llega la felicidad partida en dos,
el cuerpo tuyo tan real como el fuego o la tormenta
que encuentro aun sin buscarlo.
Casi todos los días, ciento veinticuatro,
te veía en el mismo lugar,
el mismo viaje.
Hoy acabo con todo. Puedo escribir
los versos más tristes este insomnio.
Me has dado dos encargos
1) No moverme en tu misma dirección
2) No verte.
Así que ahora soy un hombre ocupado.
Lo digo absolutamente en serio.
Así que así las cosas no soy
ni mucho menos el mismo.
Me lo noto en las palabras y en los sueños
de este ateo practicante.
Nada es lo que era. Me aparto de tus pensamientos.
y te llega la felicidad partida en dos,
el cuerpo tuyo tan real como el fuego o la tormenta
que encuentro aun sin buscarlo.
Casi todos los días, ciento veinticuatro,
te veía en el mismo lugar,
el mismo viaje.
Hoy acabo con todo. Puedo escribir
los versos más tristes este insomnio.
Me has dado dos encargos
1) No moverme en tu misma dirección
2) No verte.
Así que ahora soy un hombre ocupado.
Lo digo absolutamente en serio.
Así que así las cosas no soy
ni mucho menos el mismo.
Me lo noto en las palabras y en los sueños
de este ateo practicante.
Nada es lo que era. Me aparto de tus pensamientos.
sábado, 31 de mayo de 2014
Todos quieren ser Buero Vallejo
Hay cosas que se aclaran mejor con las
luces apagadas, decía el poeta. Todos
quieren ser Buero Vallejo, vivir en
Hermanos Miralles, 36, barrio de
Salamanca. Lo veo desde la ventana del
café. Todo el día ha pasado gente con
preocupaciones y tristezas que no se
le caían de los hombros. Han pasado uno
a uno todos mis amigos. Todos mis amores.
Todo los que yo había sido. Todos
quieren ser Buero Vallejo, valorar la
escalera penetrante en nosotros, que
no nos es ajena.
miércoles, 28 de mayo de 2014
Ana Belén
Ha vuelto Ana Belén
el encanto de chica
con sus dedos minuciosos
y sus varios mares.
Acuden sonrisas de paz
a su rostro,
echa las volantas del fuego,
ella es maestra de la conducta
hecha de luz y rapidez.
Acude Ana Belén,
guiso geométrico
primero entre los mejores,
mejor entre los primeros.
Ella es una sartén elegante
que por las tardes se metamorfosea
en americana y perfume.
Ella es lo morado de su olor,
nos helamos sin su abrazo.
La cocina, ya sin ella,
es solo una cocina.
el encanto de chica
con sus dedos minuciosos
y sus varios mares.
Acuden sonrisas de paz
a su rostro,
echa las volantas del fuego,
ella es maestra de la conducta
hecha de luz y rapidez.
Acude Ana Belén,
guiso geométrico
primero entre los mejores,
mejor entre los primeros.
Ella es una sartén elegante
que por las tardes se metamorfosea
en americana y perfume.
Ella es lo morado de su olor,
nos helamos sin su abrazo.
La cocina, ya sin ella,
es solo una cocina.
jueves, 22 de mayo de 2014
Desencontrarios, de Paulo Leminski
Mandé a la palabra rimar,
ella no me obedeció.
Habló en mar, en cielo, en rosa,
en griego, en silencio, en prosa.
Parecía fuera de sí,
la sílaba silenciosa.
Mandé a la frase soñar,
y ella se fue por un laberinto.
Hacer poesía, yo siento, apenas eso.
Dar órdenes a un ejército,
para conquistar un imperio extinto.
ella no me obedeció.
Habló en mar, en cielo, en rosa,
en griego, en silencio, en prosa.
Parecía fuera de sí,
la sílaba silenciosa.
Mandé a la frase soñar,
y ella se fue por un laberinto.
Hacer poesía, yo siento, apenas eso.
Dar órdenes a un ejército,
para conquistar un imperio extinto.
miércoles, 7 de mayo de 2014
Poemas de la última noche de la Tierra
Estoy en un bar,
afuera hacía un frío terrible
y mientras tomo café -mi pasatiempo favorito-
saco el ejemplar de Bukowski
Poemas de la última noche de la Tierra.
Pienso a menudo que los grandes autores
son los autores que necesitamos
y se esconden en cuevas gigantescas.
Leo el libro entero, algunos poemas son buenos (para mí)
qué gran tipo aquel perro viejo,
los versos que albergan
algún significado.
Cierro el libro y acabo el café
para llenar el vacío.
Charles me tira unos versos a la cabeza:
Al cercanos los perros de las horas
nada pueden arrebatarnos salvo las horas.
afuera hacía un frío terrible
y mientras tomo café -mi pasatiempo favorito-
saco el ejemplar de Bukowski
Poemas de la última noche de la Tierra.
Pienso a menudo que los grandes autores
son los autores que necesitamos
y se esconden en cuevas gigantescas.
Leo el libro entero, algunos poemas son buenos (para mí)
qué gran tipo aquel perro viejo,
los versos que albergan
algún significado.
Cierro el libro y acabo el café
para llenar el vacío.
Charles me tira unos versos a la cabeza:
Al cercanos los perros de las horas
nada pueden arrebatarnos salvo las horas.
domingo, 27 de abril de 2014
Lo que te cuento a ti
Lo que uno no sea capaz de encontrar en su barrio no lo encontrará en una esquina de la Quinta Avenida.
¿No debería escuchar, con el cisne suave de la niebla, el pensamiento maravilloso y genial de que cuanto vive en mí es un admirable regalo?
Fuimos tan jóvenes que todo nos nombraba en su perjurio.
Hay una máxima de Sabato que siempre tengo muy en cuenta: "De un sueño se puede decir cualquier cosa menos que sea una mentira".
Has dejado a tu gloria pendiente un enjambre de ventanas: ten tiempo de mirar una nube o dialogar con el viento discreto.
La alegría que me saco de los bolsillos es comenzar. Comenzar me confecciona y es vivir, siempre, a cada instante.
Solo escribo de mí mismo cuando escribo de otras cosas.
Nunca le he contado a nadie lo que te cuento a ti.
viernes, 25 de abril de 2014
Pavese y yo
"No deberías tomar nunca en serio las cosas que
no dependen de ti solo, como el amor,
la amistad y la gloria", me dice Pavese.
Coincido con muchas de sus ideas. Coincido
en pensar que lo que triunfa es una
agresiva insistencia. Soy de esas raras
personas que no se pasan la vida quejándose,
que ya saben al levantarse lo que van
a desayunar.
miércoles, 23 de abril de 2014
Tuve un sueño
Créanme ustedes, como un escritor sin éxito vivo feliz en mi burbuja, escuchando el martilleo de mis versos, jugando con mi prosa libre, con planteamientos fosfóricos que decirte los martes, con las puertas entornadas, esperando nuestro encuentro sin una pena de muerte. Como tengo ojos en la cara quedo con mi psicoanalista, el mar, que me dice que los secretos extratemporales que me aterran salgan a la luz. Los sueños nos vuelven más tontos las más de las veces. Y yo sigo soñando. Tengo en cuenta a mis sueños a la hora de tomar cualquier decisión. Llevo la cuenta de todo. No hay taxonomía que me clasifique. De las citas literarias. De nuestros viajes venideros sin anestesia. Sé que estaremos en Teruel, una tarde, en verano. De los restos del que hubiera sido. Repaso alguna gran ciudad perdida que se gana, que me hace perder la cabeza. Como tú en mi vida. Eres todas las mujeres y sonríes en todas las bocas. Recuerdo, repentina e inexplicablemente, a Kenneth Rexroth, quien habla en su poema de un tío suyo y de su convencimiento de que existe, en alguna parte, un doble de cada uno de nosotros. Todos nos topamos con otras personas, que portan rostros diversos e interfieren en nuestras vidas. Es Martín López-Vega quien habla: "Todas las caras que uno ha visto a lo largo de su vida / se organizan en series misteriosas; y cada uno / de nuestros amigos, cada uno de nuestros amores, / coincide misteriosamente con algunos otros / en algún rasgo que creíamos único, en la manera de mover las manos, / en el gesto de respuesta a un comentario cariñoso". Y estoy de acuerdo. ¿Dónde fue, en Italia, con los pies molidos? ¿Eras tú la única capaz de hacer de cada instante un instante único? ¿Me diste tú el billete que me trajo lentamente desde París? ¿Te besé en la Rambla en un día sin mácula? ¿Eres el ángel de la salvación que me sirve tarta cierta sin gesto perezoso con la camiseta más sexy, por encima de la conversación vana y el deseo? Cuanto podía esperar tú me lo has dado. Me despierto de las ensoñaciones sabiendo que hay personas que son la parte de mí que a mí me falta. Te has ido con la luz que ilumina el mundo pero no te has ido del todo, en la nostalgia y el vacío está tu sonrisa, en la música secreta del recogimiento oigo tu voz, y aun en soledad siento tu fugitiva compañía. Como la vida misma: siempre huyendo de nosotros mismos para acabar por encontrarnos en cualquier parte.
domingo, 13 de abril de 2014
Inéditos de Lorca
El balbucir del caimán que se traga mis bostezos, las torres de ruido hacia tres mil espaldas, el inmenso ejército de ventanas, las brisas doloridas.
Todos habéis oído hablar de la imaginación. Para mí la imaginación auténtica es caminante, avanza como avanza el caballo puro sapientísimo.
Rascacielos, inmensos letreros, los negros que esperan, que crecen, que cantan. Americanos rubios y niñitos degollados. Protestan a la espera de la barcaza de prestado día y noche y siempre. Un hombre apoyado en la barandilla del embarcadero. Una aceptación de soledad, la multitud, el agua aulladora.
El gran Rafael entiende que los Diarios verdaderamente vomitan la bienhechora melancolía: son mis cuatro paredes blancas.
Cayó un chaparrón de manera exacta, lo demás se lo llevó el viento, y, cristalino, nos empapó. Todo el mundo se comprendió mejor bajo la lluvia.
Como ardiente apasionado del teatro es curioso cómo surge la protesta cuando la hermosa muchacha está en los horrores del drama y de la tristeza. Es el mundo visto siempre, siempre, siempre, a través de ella.
En nuestros sueños y en nuestras nebulosas somos todos cante jondo, color espiritual y siguiriya, vocablo facilísimo.
Estamos, por primera y acaso única vez en la vida, a veinte mil leguas de las palabras que manan y de todos los temperamentos.
Todos habéis oído hablar de la imaginación. Para mí la imaginación auténtica es caminante, avanza como avanza el caballo puro sapientísimo.
Rascacielos, inmensos letreros, los negros que esperan, que crecen, que cantan. Americanos rubios y niñitos degollados. Protestan a la espera de la barcaza de prestado día y noche y siempre. Un hombre apoyado en la barandilla del embarcadero. Una aceptación de soledad, la multitud, el agua aulladora.
El gran Rafael entiende que los Diarios verdaderamente vomitan la bienhechora melancolía: son mis cuatro paredes blancas.
Cayó un chaparrón de manera exacta, lo demás se lo llevó el viento, y, cristalino, nos empapó. Todo el mundo se comprendió mejor bajo la lluvia.
Como ardiente apasionado del teatro es curioso cómo surge la protesta cuando la hermosa muchacha está en los horrores del drama y de la tristeza. Es el mundo visto siempre, siempre, siempre, a través de ella.
En nuestros sueños y en nuestras nebulosas somos todos cante jondo, color espiritual y siguiriya, vocablo facilísimo.
Estamos, por primera y acaso única vez en la vida, a veinte mil leguas de las palabras que manan y de todos los temperamentos.
jueves, 10 de abril de 2014
Voy contra mi interés al confesarlo
miércoles, 9 de abril de 2014
Demasiado feliz
No ya llevar la cuenta de todo en malas
noches de insomnio, atormentado de
soledad y espejos, sino llegar a la
conclusión de que la vida nos va
escribiendo cada día. En la fugitividad
de mi corazón permanecen y duran
seis o siete personas a las que he
amado. Pues bien, eso sí, ahora sonrío
y me sonríes llena de viento y belleza
y le dan a uno ganas de arrojarse al
río del olvido. Pero pronto pongo mala
cara y recuerdo que no sé nadar en los
sueños, de un tirón. Y es que, a cierta
edad, hay quienes toman, como yo, todas
las precauciones posibles para no ser
demasiado feliz. Quien siempre gana
nada sabe de la vida.
jueves, 13 de marzo de 2014
Escrito a cada instante
Lo que me ocurre por las calles o en
la banqueta del café, está escrito a
cada instante, como en el verso de
Panero.
miércoles, 12 de marzo de 2014
Las olvidadas
Voy a un nuevo café mago y emblemático,
con una úlcera ideológica,
donde hay un cartel que prohíbe la entrada
a narcisistas, beatniks, etc.
Es un cartel formulario que nada dice de las olvidadas
que buscan su piel en todos sus amantes,
de modo que el sitio están lleno
de abstractas de vestidos melancólicos
huyendo de la casa,
tridimensionales rubias y tecnófobas,
morenas quietistas
sin ginebra y sin palabra,
desconfiadas que se olvidaron del mundo
y el mundo atónito las olvidó.
Todo el mundo quiere desvestirse
recordando a todo el mundo, naturalmente,
menos a las olvidadas
que son viceseñoritas
de camas silenciosas.
Ellas no tienen, ya saben ustedes,
opinión ni información,
desconectan datos, no pulsan teclas.
Ahora el país lo que le pasa es que está lleno de olvidadas
que están ultrajadas, cansadas y bravas
como un púgil de Hemingway.
En el café te las encuentras tiradas por las mesas
como metáfora necesaria y urgente
de Melibeas primerizas que se llaman Liberales.
Antes de la red social, las olvidadas no eran problema,
se contaba con ellas, formaban parte del costumbrismo local.
Así que no se olviden del mundo olvidadas,
manos a la obra, manden mensajes indiscretos,
hagan llamadas decididas, pónganlo fácil al caballero
que trepa el tiempo de las enredaderas.
Dense a la poesía y a la lluvia,
que es el cielo encendido donde van la realidad y los sueños
de las que nos entendieron un poco.
con una úlcera ideológica,
donde hay un cartel que prohíbe la entrada
a narcisistas, beatniks, etc.
Es un cartel formulario que nada dice de las olvidadas
que buscan su piel en todos sus amantes,
de modo que el sitio están lleno
de abstractas de vestidos melancólicos
huyendo de la casa,
tridimensionales rubias y tecnófobas,
morenas quietistas
sin ginebra y sin palabra,
desconfiadas que se olvidaron del mundo
y el mundo atónito las olvidó.
Todo el mundo quiere desvestirse
recordando a todo el mundo, naturalmente,
menos a las olvidadas
que son viceseñoritas
de camas silenciosas.
Ellas no tienen, ya saben ustedes,
opinión ni información,
desconectan datos, no pulsan teclas.
Ahora el país lo que le pasa es que está lleno de olvidadas
que están ultrajadas, cansadas y bravas
como un púgil de Hemingway.
En el café te las encuentras tiradas por las mesas
como metáfora necesaria y urgente
de Melibeas primerizas que se llaman Liberales.
Antes de la red social, las olvidadas no eran problema,
se contaba con ellas, formaban parte del costumbrismo local.
Así que no se olviden del mundo olvidadas,
manos a la obra, manden mensajes indiscretos,
hagan llamadas decididas, pónganlo fácil al caballero
que trepa el tiempo de las enredaderas.
Dense a la poesía y a la lluvia,
que es el cielo encendido donde van la realidad y los sueños
de las que nos entendieron un poco.
lunes, 24 de febrero de 2014
Unos versos de Blaga Dimitrova
"Tu camino te llevó hasta el abismo. / Ha llegado el momento / de volar".
miércoles, 22 de enero de 2014
Mis secretos
Tienen tus ojos
humo de barricada
buscando mares.
Todos estamos
de más en este mundo.
Mas tú no sobras.
Ventana abierta.
Si miro a otras vidas
mi rostro miro.
El no hacer nada
a debida distancia:
arte complejo.
Son mis secretos,
los digo a todo el mundo.
Puro misterio.
humo de barricada
buscando mares.
Todos estamos
de más en este mundo.
Mas tú no sobras.
Ventana abierta.
Si miro a otras vidas
mi rostro miro.
El no hacer nada
a debida distancia:
arte complejo.
Son mis secretos,
los digo a todo el mundo.
Puro misterio.
martes, 7 de enero de 2014
domingo, 8 de diciembre de 2013
Que venga a estar conmigo
A veces juego a estar enamorado y
entonces me repito una frase de
Bernardo Soares: "La suerte, si quiere,
que venga a estar conmigo".
miércoles, 20 de noviembre de 2013
Por eso aprendo tanto
Somos personas de la calle que intentan
comprenderse en sus contradicciones
y tenemos que decir muchas cosas.
viernes, 18 de octubre de 2013
Café de los recuerdos
En el Café Riesgo encuentro a un hombre sin cara que me ofrece la memoria de Paul Auster. No me ofrece una botella de bourbon ni dinero sino cada pensamiento, cada recuerdo del autor de Nueva Jersey, la memoria de la tarde en que éste escribió El libro de las ilusiones. Y yo, estresado como estoy con mi novela, acepto encantado.
viernes, 11 de octubre de 2013
El maniquí
A media mañana me levanté, me duché, me afeité y salí a la calle. Con las llaves en las manos me fui a comprar un regalo para mi novia, que era una persona difícil de comprender. Quedé, por otra parte, con mi amiga Cristina, joven y responsable, para que me asesorara a estas alturas de la competición. Tiene que ser aquí te pillo, aquí te mato con las prendas, me dijo. Yo nunca he tenido gusto para comprar regalos. Caminé con ella pensativo. Deseaba comprar algo bonito. Cuanto gastase era lo de menos. Llegamos a Zara, una tienda que está situada en el edificio de Buenavista, a la que había acudido en otras ocasiones de emergencia y entramos por curiosear un poco. Estaba relativamente cerca de casa. Me proponía con ello evitar que me entrasen las prisas. Me gusta mirar las cosas con calma, no precipitarme, ya saben a lo que me refiero. Resultamos ser los únicos clientes pues aquel lugar estaba desierto. De repente Cristina me oyó musitar a los maniquíes: "os quiero a todos", y tuvo que marcharse dejándome solo en tierra de nadie. Vagué durante un rato por los diferentes pisos y anaqueles de la tienda y me perdí entre tanta ropa. —¿Puedo ayudarle?, me dijo la dependienta de turno. Últimamente me lo preguntan cada vez con más frecuencia, no le dejan a uno respirar. Durante unos minutos te vigilan con desconfianza y te espetan un “¿Necesita ayuda?” Al parecer, según el decir general, tienen vigilantes vestidos de calle y si ven que las dependientas no se involucran, las despiden sin miramientos. Hay que andarse con cuidado. Son tiempos convulsos. —No, gracias, solo estoy echando un vistazo, susurré con tono serio. Luego me comentó que en otra vida había conocido a Julio César, a lo cual dedicaré otro día un capítulo aparte. Seguí dando vueltas a la deriva del centro, inquieto, a sabiendas que aquí igual tampoco encontraba lo que buscaba, cuando de pronto… —Pst… —oí. El murmullo procedía de un maniquí que se tiraba un aire a Marilyn Monroe y que estaba situado cerca de la entrada por lo que, a simple vista, no se veía. —Pst…—Volvió a insistir, tras lo cual (y era aún más extraño tratándose de un maniquí de una tienda) me hizo señas con un dedo para que me acercara. ¿Se trataría de un truco electrónico de última generación para animar un poco aquel lugar desolado, tan falto de clientela? Yo sustento la teoría de que los maniquíes, por norma general, no hablan. —Quiero pedirle un favor, dijo amable y luminosa aquella Marilyn elegante, con una belleza fuera de lo común. Si era un truco electrónico no estaba nada mal. —¿De qué se trata?, dije tras la primera reacción de sorpresa. —Es que tengo un poco de prisa, ¿sabe?, contesté, pese a mi timidez. —Necesito que me lleves contigo… —¿Llevarla? ¿A dónde? —A cualquier parte, no importa dónde, necesito salir de aquí, añadió animada y somnolienta. —Mire, no puedo ayudarla, dije a regañadientes pues al hablar con ella me sentí a salvo de la realidad. Pero pensé que si llegara a oídos de mi novia que estaba hablando con un maniquí, podría molestarse. —Por favor, te lo suplico (Se puso de rodillas frente a mí). Aquel maniquí estaba vivo desde luego, era completamente real. Me parecía imposible que un maniquí se moviera y hablara con aquella naturalidad. Nunca había entrado en mis cálculos aquella situación. Era algo bien extraordinario, curiosísimo. Podía pasar cualquier cosa. Se veía que estaba deseando escapar de allí como fuera, de eso no hay la menor duda. Justo cuando ya estaba a punto de rescatarla de aquel lugar grande y misterioso, la dependienta nos interrumpió de manera súbita —¿Puedo ayudarle?. El maniquí se quedó sin brillo, inerte, como una roca. Yo me quedé sin decir nada y me fui de allí tan rápido como pude debido a la impresión, y no me dio tiempo a reaccionar con sensatez. Mientras andaba en dirección a casa con pasos torpes y pesados, intentando ordenar las ideas, sus ojos vagaban todavía en torno mío. Iba cabizbajo dando patadas a las piedras y pensando si aquel maniquí volvería algún día a cobrar vida. Al llegar a casa mi novia me dejó (al final no pude hacerme con su regalo). A partir de ahora está escrito mi destino: arrastraré una vida solitaria buscando a un maniquí como aquel entre los miles de maniquíes inertes. Vuelvo a estar soltero.
martes, 20 de agosto de 2013
Los placeres y los días
Hay muertos ambulantes, muertos sin
futuro que son infinitamente generosos
y me miran a la cara, conversan conmigo.
martes, 25 de junio de 2013
El palacio del azar
"En la vida, en realidad, no hacemos más
que cruzarnos con las personas. Cruzarnos
y siempre por azar. Y separarnos siempre"
(Julio Ramón Ribeyro).
jueves, 13 de junio de 2013
La angustia de Cheever
John Cheever -se te ocurre pensar- lo
leíste hace ya años. "No disimular ni
ocultar nada, escribir sobre las cosas
más cercanas a nuestro dolor, a nuestra
felicidad". Te preguntaste siempre qué
habría querido decir con eso. Te parece
increíble, complejo, que un hombre pueda
escribir sobre todo lo que le pasa sin
ningún pudor. Subir esas escaleras de
sombra interminables que conducen a la
vergüenza polvorienta.1957 fue un año
importante en la vida de Cheever, te dices
mientras el camarero te trae otro
café y un agua con gas. Dejó escrita,
armoniosa y caótica, su primera novela,
Crónica de los Wapshot, que le
valió el Premio Nacional del Libro
(National Book Award), un premio de
deseo y proliferación. Está inspirada
en su propia historia -la de su padre
y su madre en proceso de mirar el
mundo desde la gran ciudad abandonando
el pequeño pueblo de Saint Botolphs.
Le siguió años más tarde El
escándalo de los Wapshot (1964)
que continuaba la saga.¿Adónde va la
felicidad, el dolor? El de Massachusets
va más allá: escribir sobre el
sufrimiento de Tántalo, la magnitud
del desaliento entrevisto en sueños,
la desesperación. Cuenta Andrés
Trapiello que a quien escribe un
diario le acontece la misma cosa que
al fotógrafo, de cien instantáneas
le sirve una solo, y todas las demás
hay que tirarlas. ¿Es que hay que
recordar cien momentos dolorosos y
residir en uno solo? El dolor está en
un orden que es un desorden. ¿El
escritor ha de viajar sobre los necios
túneles de la angustia, sobre el bien
y el mal, todavía fuertes y erguidos?
Estás en el café, reflexionando, con
la lagartija del día mirándote a los
ojos, lírica y fatigada. Te parece
increíble que un escritor tenga que
renovar sus fuerzas constantemente,
dejarse transportar por la belleza
del dolor.
martes, 11 de junio de 2013
Las multitudes interiores
Pizarnik me mira fijamente un buen rato
y acaba diciéndome: "Yo y la que fuimos
nos sentamos en el umbral de mi mirada".
Yo y el que fui, pienso para mí,
vemos vivir y moverse a X, sin que ella
lo sepa.
martes, 21 de mayo de 2013
La Tertulia del rollo
Un hombre no es hombre hasta que no
escribe una novela. Releo un par de
folios de mi borrador en marcha, con
espuma de utopía, como si fuera un lector
X, y me encuentro con el fragmento en
que Max, su protagonista, en una
metamorfosis kafkiana, se transforma
en pájaro. Dice: "Al despertarme me
encontré encima de la acera convertido
en pájaro de la idea. Esa era mi
caótica metamorfosis. Aterricé en la
calle Ruiz de Alarcón justo enfrente
de la casa número 12, donde vivió Pío
Baroja. Ignoré la casa de ladrillo
rojo con su par de miradores como
ignoran los pájaros todo acerca de la
historia de la ciudad". Después,
continúo leyendo, y el pájaro acude al
Parque del Retiro, pasa a ras de la
plaza del Duque de Alba y allí se
topa "con músicos y mendigos que piden
por pedir", casi le cae un libro encima
en la Cuesta de Moyano, tropieza con
bibliófilos, con Poe y Dostoiewski,
tenderetes, mirones, hasta llegar al
Café Gijón. Vuelto Max / protagonista,
en mi novela, se pone el traje
umbraliano de alter ego y entra al
café dice "para sentirse algo. Alguien".
Allí se encuentra con José García
Nieto ("el hombre bueno a quien más
debo en esta vida"), Cela, Pepe Hierro
que fuma compulsivamente, y algunos
otros pero que son gañanes líricos,
con espantables pleonasmos, que no
interesan aquí. Es costumbre, que queda
muy literario, que adelante a mis
lectores fragmentos de mi novela. No
es nuevo, ya lo he hecho en este diario.
En mi novela resucitaré por ejemplo
a la Tertulia del Café Gijón o la de
la revista Ínsula en la calle del
Carmen. De la primera dijo el propio
Umbral sobre el autor de La fundación:
"Antonio Buero Vallejo tiene en el
café su odiador oficial, enfermo y
silencioso, que estaba en otro rincón
diciendo cosas terribles del autor
famoso". O de la segunda: "Recuerdo
un cierto rechazo tácito de Cano
hacia mis cosas. En aquella tertulia
semanal, donde alguna vez vi a
Celaya, nadie me hacía ningún caso,
de modo que no volví". En mi novela
regresarán por inercia varios de mis
referentes: Gómez de la Serna, Lorca...
El propio Max / Umbral tendrá una
conversación profunda con su amigo
Cela ("ciento quince kilos de escritor,
ciento quince kilos de maestro, ciento
quince kilos de tiempo", dejó dicho).
El hombre siempre busca al hombre. Habrá
una buena dósis de ficción en la
Tertulia y así, como la habrá abstracta
pero no abstrusa, en Nueva York, cuando
el conductor del autobus sea Antonio
Muñoz Molina (Muñoz Molina no conduce
autobuses en Manhattan, corrección
que hago para el tonto de la cosa).
Me encuentro en mi libro reciente. Las
tertulias con sus impersonalismos y las
rencillas literarias siempre me han
interesado. Oscar Wilde afirmó sobre
Alexander Pope: "Hay dos maneras de
sentir aversión hacia la poesía; la
primera es tener aversión hacia ella,
la segunda es leer a Pope". De Jane
Austen y sus novelas dejo dichó Mark
Twain que "la sola omisión de los libros
de Jane Austen convertiría en bastante
buena a una biblioteca sin un solo
libro". El propio Max / Umbral hará
guiños a la tertulia de Enrique Vila-Matas
en su Viaje vertical: " Iban cayendo
las palabras, los papeles. En la
Tertulia había poca carnaza que echar
a las fieras pero estaban muy
amaestradas". Sigo con mi novela. La
operación es larga y bonita. Pues hale,
tome usted asiento desocupado lector,
abandonemos al tonto de nuestras
vidas para pintar mucho la novela y
echar un buen vistazo. Siempre lo he
dicho, mi novela tiene mucho que
pintar. Manos a la obra.
sábado, 11 de mayo de 2013
Coherencia de chisme
Iban cayendo las palabras, los papeles.
En la Tertulia había poca carnaza que
echar a las fieras, mortalmente vivas,
pero aún así estaban muy amaestradas.
viernes, 10 de mayo de 2013
Mis hogueras y mis días
Prendo fuegos a la impertinencia,
hogueras con días, calles, fiebres,
horas, pensamientos, luces, miedos.
Estoy anclado en la memoria, condenado
a mi pasado, sujeto a la sublime
felicidad. Prendo fuego a la pluma.
Sí. Hay que incendiar la pluma. A mi
pluma no le va el hielo insoportablemente
frío y distante. Tengo derecho.
Disfrazado de metáfora amanece el día.
Continúo con mi oposición de futuro,
con un tema sobre la novela española
en los primeros años del XX. Me
detengo en Gómez de la Serna, del que
se dice que "nos brinda una de las obras
más prolíficas y diversas de la
literatura española, en tanto
observamos todo tipo de libros:
reflexiones, apuntes, "teatro en
soledad" y teatro representable,
greguerías, efigies literarias,
biografías, crónicas más o menos
periodísticas, obras de crítica
pictórica, artículos, ensayos, otros
libros inclasificables y novelas".
De él dejó dicho Umbral no hace
tanto rato: "Ramón se había inventado
eso de fabricar un poema en prosa a
partir de una pequeña noticia del
periódico". Día metaforizado. Gómez
de la Serna. Fuego. Me da por
rescatar su Diario póstumo y
me encuentro varias greguerías
verídicas y profundas: "El pájaro que
no puede volar disimula ese no poder,
pero siempre hay un niño que lo
descubre y lo agarra". "Colas de cine:
colas de hambre de fantasía". "Ningún
bostezo como el que lanza la maleta
cuando se abre al final del viaje".
"Soy feliz, pero lo que veo es que no
tiene porvenir mi felicidad". Cierro
el libro pensando en lo que veo, en el
porvenir de mi pasado. Día metaforizado.
Gómez de la Serna. Fuego. Solo me
sueña, tras la ventana del café, un
hombre silencioso que soy yo mismo,
extático.
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