viernes, 19 de septiembre de 2014

Sabes quien soy

Sabes quien soy si sabes que me gustaría que hiciéramos las cosas
que mis poemas dicen cuando no tienen nada que decir.


martes, 16 de septiembre de 2014

Melancholia. Haikus para una recién llegada





                                                   Miro tu cuello
                                                  rebelador con be.
                                                     Perplejidad.



                                                   Un hombre pinta
                                               la eternidad doméstica.
                                                     Es Caillebotte.



                                                    Deprisa el mundo
                                                 sin tiempo para verte.
                                                      Flor del arcén.





                                                       Sale en la tele
                                                   el danés Lars von Trier.
                                                        Melancholia.



                                                        Solo tus ojos.
                                               No hay lumbre más ardiente.
                                                       salvo Antares.



                                                       Así que es esto.
                                                    El color a incendio
                                                        de tu arboleda.




                                                          Casualidad:
                                                       la luz de supernova
                                                       alumbra un rostro.



                                                       Con tu mirada
                                                      de Lolita perdida.
                                                     Por fin te encuentro.


miércoles, 13 de agosto de 2014

Mujer risueña

Mujer con argumento y con verbo de ida,
mujer de cuchillos en tu cuerpo,
hermosa como un huracán,
la viajera que perdimos.

Soy por fin experto en amistades peligrosas.
No eres el rojo, ni el azul de Rubén,
ni el carmín, no eres un color, mujer,
eres la mirada que levanto del teléfono.

Mujer risueña, con risa y con rosa,
que sabe aburrirse y descubrir ciudades,
eres el alboroto cuando escribes tu sms.

También eres sol y silencio, muchacha clara,
ya sé que a veces piensas que la vida
es tos de diciembre y rodillas heridas.
Me conoces y no lo sabrás nunca,
me conoces y no importa que lo sepas.
Motor de búsqueda, mujer risueña
con todo en el hueco de sus manos.

Una mujer que me pinta una sonrisa por dentro.


domingo, 3 de agosto de 2014

Un día feliz

Ser escritor de obras de un modo intuitivo es un lujo. La exigencia de verbalizar te mantiene adicto al mundo en tiempos que invitan a salir corriendo, a no tener nada bajo control. Le envío mi libro de poemas a Alba. De esos versos, hay algunos que me vienen una y otra vez a la memoria: "De todas las felicidades, me quedo, / lo digo  absolutamente en serio, con la que vive en tus piernas / alargadas, la de días de sol y cielos claros".
Decía un poeta chileno que andan días iguales persiguiéndose. En este día feliz, yo no soy Pablo Neruda. Pero soy todos los que seré y los lugares que vienen de no sé dónde, y que tanto amé.






domingo, 27 de julio de 2014

Ana Belén

Ana Belén me va deslumbrando para siempre.
Por eso hay tan pocas estudiantes buenas
y tan pocas amigas buenas.
Es flor de verano cansada, incansable,
con personalidad como dice Stendhal.

Hace brillar la piel de quien está cerca, minuto perfecto,
es como las cosas inmensas, pacífica,
y sabe que lo mejor está por venir.

Ya viene Ana Belén sin vueltas ni revueltas, esa palabra suya
si la rapto de sus quehaceres y sus asombros.

Trae lasaña cuando puede,
entre dos fuegos, siendo amiga, y tan dispuesta.
Ana Belén es un aeorpuerto constante,
unos ojos que ven regresar el mar
cuando no hay mar alguno y nada regresa.
Cada vez queda menos gente
para que nos recuerde lo importante,
pero ella lo recuerda.

Ana Belén me va deslumbrando
con su biografía, sin hacerme sospechoso por poeta.
Ana Belén, amor de sus hermanas, todas ellas buenas
en cualquier caso, tiempos felices.
Guardo como un tesoro nuestra amistad.
A veces basta con mirar lo recorrido.


lunes, 21 de julio de 2014

Andan días iguales persiguiéndose

He llorado en silencio con el ánimo suspendido en el aire sobre una muchacha con belleza de kinoto, aromática por fuera y ácida en su pulpa. Me he ido esta mañana que deshace los espejismos, mañana de lunes, en un fragor de calles traseras que cambian vidas. La derrota no ha de ser desoladora. He llorado en silencio y nada quiere importarme, lloro por dentro por las personas que no hacen balance de lo hallado y lo perdido, que pasan como humo o vapor en estos días inciertos. A veces, ya ves qué tontería, lloro así. Quisiera cambiar algo, resistir las heladas y las dudas, restar un dolor que encharca la cocina, que hoy sea siempre todavía. Habría para ello que mirar a los ojos a la palabra "reconocerse". La intimidad, como las sendas a otras sábanas, implican la opción de "reconocernos en los otros". Los cimientos surgen al comprender por dentro la humanidad de los demás, el dolor de los demás, sus ilusiones. Sucede que a veces me canso de ser hombre, como dice Neruda. Lloro de gratitud por tu rostro lleno de pecas de la infancia, la paz de tu abrazo y los mandatos de los dioses tristes. Subes a tu avión mientras mi pecho queda herido de tanto llanto, no exento de nostalgia. Todo son adioses. Me rebelo ante tanta somnolencia para dormir, perdona, a salvo de los miedos y el reproche.


sábado, 19 de julio de 2014

Advertencia

Un aforismo de Benjamín Prado con doble fondo: "Si pretendes que te abra mi corazón vas a tener que llamar a un cerrajero".

jueves, 17 de julio de 2014

Insomnio

Despiertas una noche
y te llega la felicidad partida en dos,
el cuerpo tuyo tan real como el fuego o la tormenta
que encuentro aun sin buscarlo.
Casi todos los días, ciento veinticuatro,
te veía en el mismo lugar,
el mismo viaje.

Hoy acabo con todo. Puedo escribir
los versos más tristes este insomnio.
Me has dado dos encargos
1) No moverme en tu misma dirección
2) No verte.
Así que ahora soy un hombre ocupado.
Lo digo absolutamente en serio.

Así que así las cosas no soy
ni mucho menos el mismo.
Me lo noto en las palabras y en los sueños
de este ateo practicante.
Nada es lo que era. Me aparto de tus pensamientos.



sábado, 31 de mayo de 2014

Todos quieren ser Buero Vallejo

Hay cosas que se aclaran mejor con las luces apagadas, decía el poeta. Todos quieren ser Buero Vallejo, vivir en Hermanos Miralles, 36, barrio de Salamanca. Lo veo desde la ventana del café. Todo el día ha pasado gente con preocupaciones y tristezas que no se le caían de los hombros. Han pasado uno a uno todos mis amigos. Todos mis amores. Todo los que yo había sido. Todos quieren ser Buero Vallejo, valorar la escalera penetrante en nosotros, que no nos es ajena.

miércoles, 28 de mayo de 2014

Ana Belén

Ha vuelto Ana Belén
el encanto de chica
con sus dedos minuciosos
y sus varios mares.
Acuden sonrisas de paz
a su rostro,
echa las volantas del fuego,
ella es maestra de la conducta
hecha de luz y rapidez.
Acude Ana Belén,
guiso geométrico
primero entre los mejores,
mejor entre los primeros.
Ella es una sartén elegante
que por las tardes se metamorfosea
en americana y perfume.
Ella es lo morado de su olor,
nos helamos sin su abrazo.
La cocina, ya sin ella,
es solo una cocina.


jueves, 22 de mayo de 2014

Desencontrarios, de Paulo Leminski

Mandé a la palabra rimar,
ella no me obedeció.
Habló en mar, en cielo, en rosa,
en griego, en silencio, en prosa.
Parecía fuera de sí,
la sílaba silenciosa.
Mandé a la frase soñar,
y ella se fue por un laberinto.
Hacer poesía, yo siento, apenas eso.
Dar órdenes a un ejército,
para conquistar un imperio extinto.

miércoles, 7 de mayo de 2014

Poemas de la última noche de la Tierra

Estoy en un bar,
afuera hacía un frío terrible
y mientras tomo café -mi pasatiempo favorito-
saco el ejemplar de Bukowski
Poemas de la última noche de la Tierra.

Pienso a menudo que los grandes autores
son los autores que necesitamos
y se esconden en cuevas gigantescas.
Leo el libro entero, algunos poemas son buenos (para mí)
qué gran tipo aquel perro viejo,
los versos que albergan
algún significado.

Cierro el libro y acabo el café
para llenar el vacío.

Charles me tira unos versos a la cabeza:
Al cercanos los perros de las horas
nada pueden arrebatarnos salvo las horas.


domingo, 27 de abril de 2014

Lo que te cuento a ti

Como todos los que me conocen saben muy bien me gustan las mañanas que son como la primera mañana del mundo, ser feliz con el momento.

Lo que uno no sea capaz de encontrar en su barrio no lo encontrará en una esquina de la Quinta Avenida.

¿No debería escuchar, con el cisne suave de la niebla, el pensamiento maravilloso y genial de que cuanto vive en mí es un admirable regalo?

Fuimos tan jóvenes que todo nos nombraba en su perjurio.

Hay una máxima de Sabato que siempre tengo muy en cuenta: "De un sueño se puede decir cualquier cosa menos que sea una mentira".

Has dejado a tu gloria pendiente un enjambre de ventanas: ten tiempo de mirar una nube o dialogar con el viento discreto.

La alegría que me saco de los bolsillos es comenzar. Comenzar me confecciona y es vivir, siempre, a cada instante.

Solo escribo de mí mismo cuando escribo de otras cosas.

Nunca le he contado a nadie lo que te cuento a ti.




viernes, 25 de abril de 2014

Pavese y yo

"No deberías tomar nunca en serio las cosas que no dependen de ti solo, como el amor, la amistad y la gloria", me dice Pavese. Coincido con muchas de sus ideas. Coincido en pensar que lo que triunfa es una agresiva insistencia. Soy de esas raras personas que no se pasan la vida quejándose, que ya saben al levantarse lo que van a desayunar.

miércoles, 23 de abril de 2014

Tuve un sueño

Créanme ustedes, como un escritor sin éxito vivo feliz en mi burbuja, escuchando el martilleo de mis versos, jugando con mi prosa libre, con planteamientos fosfóricos que decirte los martes, con las puertas entornadas, esperando nuestro encuentro sin una pena de muerte. Como tengo ojos en la cara quedo con mi psicoanalista, el mar, que me dice que los secretos extratemporales que me aterran salgan a la luz. Los sueños nos vuelven  más tontos las más de las veces. Y yo sigo soñando. Tengo en cuenta a mis sueños a la hora de tomar cualquier decisión. Llevo la cuenta de todo. No hay taxonomía que me clasifique. De las citas literarias. De nuestros viajes venideros sin anestesia. Sé que estaremos en Teruel, una tarde, en verano. De los restos del que hubiera sido. Repaso alguna gran ciudad perdida que se gana, que me hace perder la cabeza. Como tú en mi vida. Eres todas las mujeres y sonríes en todas las bocas. Recuerdo, repentina e inexplicablemente, a Kenneth Rexroth, quien habla en su poema de un tío suyo y de su convencimiento de que existe, en alguna parte, un doble de cada uno de nosotros. Todos nos topamos con otras personas, que portan rostros diversos e interfieren en nuestras vidas. Es Martín López-Vega quien habla: "Todas las caras que uno ha visto a lo largo de su vida / se organizan en series misteriosas; y cada uno  / de nuestros amigos, cada uno de nuestros amores, / coincide misteriosamente con algunos otros / en algún rasgo que creíamos único, en la manera de mover las manos, / en el gesto de respuesta a un comentario cariñoso". Y estoy de acuerdo. ¿Dónde fue, en Italia, con los pies molidos? ¿Eras tú la única capaz de hacer de cada instante un instante único? ¿Me diste tú el billete que me trajo lentamente desde París? ¿Te besé en la Rambla en un día sin mácula? ¿Eres el ángel de la salvación que me sirve tarta cierta sin gesto perezoso con la camiseta más sexy, por encima de la conversación vana y el deseo? Cuanto podía esperar tú me lo has dado. Me despierto de las ensoñaciones sabiendo que hay personas que son la parte de mí que a mí me falta. Te has ido con la luz que ilumina el mundo pero no te has ido del todo, en la nostalgia y el vacío está tu sonrisa, en la música secreta del recogimiento oigo tu voz, y aun en soledad siento tu fugitiva compañía. Como la vida misma: siempre huyendo de nosotros mismos para acabar por encontrarnos en cualquier parte.


domingo, 13 de abril de 2014

Inéditos de Lorca

El balbucir del caimán que se traga mis bostezos, las torres de ruido hacia tres mil espaldas, el inmenso ejército de ventanas, las brisas doloridas.

Todos habéis oído hablar de la imaginación. Para mí la imaginación auténtica es caminante, avanza como avanza el caballo puro sapientísimo.

Rascacielos, inmensos letreros, los negros que esperan, que crecen, que cantan. Americanos rubios y niñitos degollados. Protestan a la espera de la barcaza de prestado día y noche y siempre. Un hombre apoyado en la barandilla del embarcadero. Una aceptación de soledad, la multitud, el agua aulladora.

El gran Rafael entiende que los Diarios verdaderamente vomitan la bienhechora melancolía: son mis cuatro paredes blancas.

Cayó un chaparrón de manera exacta, lo demás se lo llevó el viento, y, cristalino, nos empapó. Todo el mundo se comprendió mejor bajo la lluvia.

Como ardiente apasionado del teatro es curioso cómo surge la protesta cuando la hermosa muchacha está en los horrores del drama y de la tristeza. Es el mundo visto siempre, siempre, siempre, a través de ella.

En nuestros sueños y en nuestras nebulosas somos todos cante jondo, color espiritual y siguiriya, vocablo facilísimo.

Estamos, por primera y acaso única vez en la vida, a veinte mil leguas de las palabras que manan y de todos los temperamentos.


jueves, 10 de abril de 2014

Voy contra mi interés al confesarlo

Algunas emociones con puntualidad y esmero me quieren dar la lata... se esconden entre mis dudas, me dejan su huella digital, las recibo alto y claro, casi puedo contemplar sus disfraces geniales por complicados. Sigo escribiendo poemas con flash urgente, la vida perdida y ganada me interesa. Neruda, Larra, el 27, Margarit, Rilke, mucha gente ha hecho así sus mejores libros. Sigo vestido de relámpago. Como esta mañana preparando Bécquer. Dice el poeta de las Rimas: "Dime, mujer, cuando el amor se olvida / ¿sabes tú adónde va?". Sé mucho de lo que no sé nada. Si quieres dejar huella, no pises donde pisa todo el mundo. Si te cansaste, siéntate. El subconsciente es mucho más avispado que la conciencia.


miércoles, 9 de abril de 2014

Demasiado feliz

No ya llevar la cuenta de todo en malas noches de insomnio, atormentado de soledad y espejos, sino llegar a la conclusión de que la vida nos va escribiendo cada día. En la fugitividad de mi corazón permanecen y duran seis o siete personas a las que he amado. Pues bien, eso sí, ahora sonrío y me sonríes llena de viento y belleza y le dan a uno ganas de arrojarse al río del olvido. Pero pronto pongo mala cara y recuerdo que no sé nadar en los sueños, de un tirón. Y es que, a cierta edad, hay quienes toman, como yo, todas las precauciones posibles para no ser demasiado feliz. Quien siempre gana nada sabe de la vida.

jueves, 13 de marzo de 2014

Escrito a cada instante

Lo que me ocurre por las calles o en la banqueta del café, está escrito a cada instante, como en el verso de Panero.

miércoles, 12 de marzo de 2014

Las olvidadas

Voy a un nuevo café mago y emblemático,
con una úlcera ideológica,
donde hay un cartel que prohíbe la entrada
a narcisistas, beatniks, etc.
Es un cartel formulario que nada dice de las olvidadas
que buscan su piel en todos sus amantes,
de modo que el sitio están lleno
de abstractas de vestidos melancólicos
huyendo de la casa,
tridimensionales rubias y tecnófobas,
 morenas quietistas
sin ginebra y sin palabra,
desconfiadas que se olvidaron del mundo
y el mundo atónito las olvidó.

Todo el mundo quiere desvestirse
recordando a todo el mundo, naturalmente,
menos a las olvidadas
que son viceseñoritas
de camas silenciosas.
Ellas no tienen, ya saben ustedes,
opinión ni información,
desconectan datos, no pulsan teclas.

Ahora el país lo que le pasa es que está lleno de olvidadas
que están ultrajadas, cansadas y bravas
como un púgil de Hemingway.
En el café te las encuentras tiradas por las mesas
como metáfora necesaria y urgente
de Melibeas primerizas que se llaman Liberales.
Antes de la red social, las olvidadas no eran problema,
se contaba con ellas, formaban parte del costumbrismo local.

Así que no se olviden del mundo olvidadas,
manos a la obra, manden mensajes indiscretos,
hagan llamadas decididas, pónganlo fácil al caballero
que trepa el tiempo de las enredaderas.
Dense a la poesía y a la lluvia,
que es el cielo encendido donde van la realidad y los sueños
de las que nos entendieron un poco.




lunes, 24 de febrero de 2014

miércoles, 22 de enero de 2014

Mis secretos

Tienen tus ojos
humo de barricada
buscando mares.


Todos estamos
de más en este mundo.
Mas tú no sobras.



Ventana abierta.
Si miro a otras vidas
mi rostro miro.


El no hacer nada
a debida distancia:
arte complejo.



Son mis secretos,
los digo a todo el mundo.
Puro misterio.

martes, 7 de enero de 2014

domingo, 8 de diciembre de 2013

Que venga a estar conmigo

A veces juego a estar enamorado y entonces me repito una frase de Bernardo Soares: "La suerte, si quiere, que venga a estar conmigo".

miércoles, 20 de noviembre de 2013

Por eso aprendo tanto

Somos personas de la calle que intentan comprenderse en sus contradicciones y tenemos que decir muchas cosas.

viernes, 18 de octubre de 2013

Café de los recuerdos

En el Café Riesgo encuentro a un hombre sin cara que me ofrece la memoria de Paul Auster. No me ofrece una botella de bourbon ni dinero sino cada pensamiento, cada recuerdo del autor de Nueva Jersey, la memoria de la tarde en que éste escribió El libro de las ilusiones. Y yo, estresado como estoy con mi novela, acepto encantado.

viernes, 11 de octubre de 2013

El maniquí

A media mañana me levanté, me duché, me afeité y salí a la calle. Con las llaves en las manos me fui a comprar un regalo para mi novia, que era una persona difícil de comprender. Quedé, por otra parte, con mi amiga Cristina, joven y responsable, para que me asesorara a estas alturas de la competición. Tiene que ser aquí te pillo, aquí te mato con las prendas, me dijo. Yo nunca he tenido gusto para comprar regalos. Caminé con ella pensativo. Deseaba comprar algo bonito. Cuanto gastase era lo de menos. Llegamos a Zara, una tienda que está situada en el edificio de Buenavista, a la que había acudido en otras ocasiones de emergencia y entramos por curiosear un poco. Estaba relativamente cerca de casa. Me proponía con ello evitar que me entrasen las prisas. Me gusta mirar las cosas con calma, no precipitarme, ya saben a lo que me refiero. Resultamos ser los únicos clientes pues aquel lugar estaba desierto. De repente Cristina me oyó musitar a los maniquíes: "os quiero a todos", y tuvo que marcharse dejándome solo en tierra de nadie. Vagué durante un rato por los diferentes pisos y anaqueles de la tienda y me perdí entre tanta ropa. —¿Puedo ayudarle?, me dijo la dependienta de turno. Últimamente me lo preguntan cada vez con más frecuencia, no le dejan a uno respirar. Durante unos minutos te vigilan con desconfianza y te espetan un “¿Necesita ayuda?” Al parecer, según el decir general, tienen vigilantes vestidos de calle y si ven que las dependientas no se involucran, las despiden sin miramientos. Hay que andarse con cuidado. Son tiempos convulsos. —No, gracias, solo estoy echando un vistazo, susurré con tono serio. Luego me comentó que en otra vida había conocido a Julio César, a lo cual dedicaré otro día un capítulo aparte. Seguí dando vueltas a la deriva del centro, inquieto, a sabiendas que aquí igual tampoco encontraba lo que buscaba, cuando de pronto… —Pst… —oí. El murmullo procedía de un maniquí que se tiraba un aire a Marilyn Monroe y que estaba situado cerca de la entrada por lo que, a simple vista, no se veía. —Pst…—Volvió a insistir, tras lo cual (y era aún más extraño tratándose de un maniquí de una tienda) me hizo señas con un dedo para que me acercara. ¿Se trataría de un truco electrónico de última generación para animar un poco aquel lugar desolado, tan falto de clientela? Yo sustento la teoría de que los maniquíes, por norma general, no hablan. —Quiero pedirle un favor, dijo amable y luminosa aquella Marilyn elegante, con una belleza fuera de lo común. Si era un truco electrónico no estaba nada mal. —¿De qué se trata?, dije tras la primera reacción de sorpresa. —Es que tengo un poco de prisa, ¿sabe?, contesté, pese a mi timidez. —Necesito que me lleves contigo… —¿Llevarla? ¿A dónde? —A cualquier parte, no importa dónde, necesito salir de aquí, añadió animada y somnolienta. —Mire, no puedo ayudarla, dije a regañadientes pues al hablar con ella me sentí a salvo de la realidad. Pero pensé que si llegara a oídos de mi novia que estaba hablando con un maniquí, podría molestarse. —Por favor, te lo suplico (Se puso de rodillas frente a mí). Aquel maniquí estaba vivo desde luego, era completamente real. Me parecía imposible que un maniquí se moviera y hablara con aquella naturalidad. Nunca había entrado en mis cálculos aquella situación. Era algo bien extraordinario, curiosísimo. Podía pasar cualquier cosa. Se veía que estaba deseando escapar de allí como fuera, de eso no hay la menor duda. Justo cuando ya estaba a punto de rescatarla de aquel lugar grande y misterioso, la dependienta nos interrumpió de manera súbita —¿Puedo ayudarle?. El maniquí se quedó sin brillo, inerte, como una roca. Yo me quedé sin decir nada y me fui de allí tan rápido como pude debido a la impresión, y no me dio tiempo a reaccionar con sensatez. Mientras andaba en dirección a casa con pasos torpes y pesados, intentando ordenar las ideas, sus ojos vagaban todavía en torno mío. Iba cabizbajo dando patadas a las piedras y pensando si aquel maniquí volvería algún día a cobrar vida. Al llegar a casa mi novia me dejó (al final no pude hacerme con su regalo). A partir de ahora está escrito mi destino: arrastraré una vida solitaria buscando a un maniquí como aquel entre los miles de maniquíes inertes. Vuelvo a estar soltero.

martes, 20 de agosto de 2013

Los placeres y los días

Hay muertos ambulantes, muertos sin futuro que son infinitamente generosos y me miran a la cara, conversan conmigo.

martes, 25 de junio de 2013

El palacio del azar

"En la vida, en realidad, no hacemos más que cruzarnos con las personas. Cruzarnos y siempre por azar. Y separarnos siempre" (Julio Ramón Ribeyro).

jueves, 13 de junio de 2013

La angustia de Cheever

John Cheever -se te ocurre pensar- lo leíste hace ya años. "No disimular ni ocultar nada, escribir sobre las cosas más cercanas a nuestro dolor, a nuestra felicidad". Te preguntaste siempre qué habría querido decir con eso. Te parece increíble, complejo, que un hombre pueda escribir sobre todo lo que le pasa sin ningún pudor. Subir esas escaleras de sombra interminables que conducen a la vergüenza polvorienta.1957 fue un año importante en la vida de Cheever, te dices mientras el camarero te trae otro café y un agua con gas. Dejó escrita, armoniosa y caótica, su primera novela, Crónica de los Wapshot, que le valió el Premio Nacional del Libro (National Book Award), un premio de deseo y proliferación. Está inspirada en su propia historia -la de su padre y su madre en proceso de mirar el mundo desde la gran ciudad abandonando el pequeño pueblo de Saint Botolphs. Le siguió años más tarde El escándalo de los Wapshot (1964) que continuaba la saga.¿Adónde va la felicidad, el dolor? El de Massachusets va más allá: escribir sobre el sufrimiento de Tántalo, la magnitud del desaliento entrevisto en sueños, la desesperación. Cuenta Andrés Trapiello que a quien escribe un diario le acontece la misma cosa que al fotógrafo, de cien instantáneas le sirve una solo, y todas las demás hay que tirarlas. ¿Es que hay que recordar cien momentos dolorosos y residir en uno solo? El dolor está en un orden que es un desorden. ¿El escritor ha de viajar sobre los necios túneles de la angustia, sobre el bien y el mal, todavía fuertes y erguidos? Estás en el café, reflexionando, con la lagartija del día mirándote a los ojos, lírica y fatigada. Te parece increíble que un escritor tenga que renovar sus fuerzas constantemente, dejarse transportar por la belleza del dolor.

martes, 11 de junio de 2013

Las multitudes interiores

Pizarnik me mira fijamente un buen rato y acaba diciéndome: "Yo y la que fuimos nos sentamos en el umbral de mi mirada". Yo y el que fui, pienso para mí, vemos vivir y moverse a X, sin que ella lo sepa.

martes, 21 de mayo de 2013

La Tertulia del rollo

Un hombre no es hombre hasta que no escribe una novela. Releo un par de folios de mi borrador en marcha, con espuma de utopía, como si fuera un lector X, y me encuentro con el fragmento en que Max, su protagonista, en una metamorfosis kafkiana, se transforma en pájaro. Dice: "Al despertarme me encontré encima de la acera convertido en pájaro de la idea. Esa era mi caótica metamorfosis. Aterricé en la calle Ruiz de Alarcón justo enfrente de la casa número 12, donde vivió Pío Baroja. Ignoré la casa de ladrillo rojo con su par de miradores como ignoran los pájaros todo acerca de la historia de la ciudad". Después, continúo leyendo, y el pájaro acude al Parque del Retiro, pasa a ras de la plaza del Duque de Alba y allí se topa "con músicos y mendigos que piden por pedir", casi le cae un libro encima en la Cuesta de Moyano, tropieza con bibliófilos, con Poe y Dostoiewski, tenderetes, mirones, hasta llegar al Café Gijón. Vuelto Max / protagonista, en mi novela, se pone el traje umbraliano de alter ego y entra al café dice "para sentirse algo. Alguien". Allí se encuentra con José García Nieto ("el hombre bueno a quien más debo en esta vida"), Cela, Pepe Hierro que fuma compulsivamente, y algunos otros pero que son gañanes líricos, con espantables pleonasmos, que no interesan aquí. Es costumbre, que queda muy literario, que adelante a mis lectores fragmentos de mi novela. No es nuevo, ya lo he hecho en este diario. En mi novela resucitaré por ejemplo a la Tertulia del Café Gijón o la de la revista Ínsula en la calle del Carmen. De la primera dijo el propio Umbral sobre el autor de La fundación: "Antonio Buero Vallejo tiene en el café su odiador oficial, enfermo y silencioso, que estaba en otro rincón diciendo cosas terribles del autor famoso". O de la segunda: "Recuerdo un cierto rechazo tácito de Cano hacia mis cosas. En aquella tertulia semanal, donde alguna vez vi a Celaya, nadie me hacía ningún caso, de modo que no volví". En mi novela regresarán por inercia varios de mis referentes: Gómez de la Serna, Lorca... El propio Max / Umbral tendrá una conversación profunda con su amigo Cela ("ciento quince kilos de escritor, ciento quince kilos de maestro, ciento quince kilos de tiempo", dejó dicho). El hombre siempre busca al hombre. Habrá una buena dósis de ficción en la Tertulia y así, como la habrá abstracta pero no abstrusa, en Nueva York, cuando el conductor del autobus sea Antonio Muñoz Molina (Muñoz Molina no conduce autobuses en Manhattan, corrección que hago para el tonto de la cosa). Me encuentro en mi libro reciente. Las tertulias con sus impersonalismos y las rencillas literarias siempre me han interesado. Oscar Wilde afirmó sobre Alexander Pope: "Hay dos maneras de sentir aversión hacia la poesía; la primera es tener aversión hacia ella, la segunda es leer a Pope". De Jane Austen y sus novelas dejo dichó Mark Twain que "la sola omisión de los libros de Jane Austen convertiría en bastante buena a una biblioteca sin un solo libro". El propio Max / Umbral hará guiños a la tertulia de Enrique Vila-Matas en su Viaje vertical: " Iban cayendo las palabras, los papeles. En la Tertulia había poca carnaza que echar a las fieras pero estaban muy amaestradas". Sigo con mi novela. La operación es larga y bonita. Pues hale, tome usted asiento desocupado lector, abandonemos al tonto de nuestras vidas para pintar mucho la novela y echar un buen vistazo. Siempre lo he dicho, mi novela tiene mucho que pintar. Manos a la obra.

sábado, 11 de mayo de 2013

Coherencia de chisme

Iban cayendo las palabras, los papeles. En la Tertulia había poca carnaza que echar a las fieras, mortalmente vivas, pero aún así estaban muy amaestradas.

viernes, 10 de mayo de 2013

Mis hogueras y mis días

Prendo fuegos a la impertinencia, hogueras con días, calles, fiebres, horas, pensamientos, luces, miedos. Estoy anclado en la memoria, condenado a mi pasado, sujeto a la sublime felicidad. Prendo fuego a la pluma. Sí. Hay que incendiar la pluma. A mi pluma no le va el hielo insoportablemente frío y distante. Tengo derecho. Disfrazado de metáfora amanece el día. Continúo con mi oposición de futuro, con un tema sobre la novela española en los primeros años del XX. Me detengo en Gómez de la Serna, del que se dice que "nos brinda una de las obras más prolíficas y diversas de la literatura española, en tanto observamos todo tipo de libros: reflexiones, apuntes, "teatro en soledad" y teatro representable, greguerías, efigies literarias, biografías, crónicas más o menos periodísticas, obras de crítica pictórica, artículos, ensayos, otros libros inclasificables y novelas". De él dejó dicho Umbral no hace tanto rato: "Ramón se había inventado eso de fabricar un poema en prosa a partir de una pequeña noticia del periódico". Día metaforizado. Gómez de la Serna. Fuego. Me da por rescatar su Diario póstumo y me encuentro varias greguerías verídicas y profundas: "El pájaro que no puede volar disimula ese no poder, pero siempre hay un niño que lo descubre y lo agarra". "Colas de cine: colas de hambre de fantasía". "Ningún bostezo como el que lanza la maleta cuando se abre al final del viaje". "Soy feliz, pero lo que veo es que no tiene porvenir mi felicidad". Cierro el libro pensando en lo que veo, en el porvenir de mi pasado. Día metaforizado. Gómez de la Serna. Fuego. Solo me sueña, tras la ventana del café, un hombre silencioso que soy yo mismo, extático.

jueves, 25 de abril de 2013

Lo de Machado

Alguna vez lo tengo escrito: "Tras el vivir y el soñar, está lo que más importa: el despertar", lo decía don Antonio Machado. Así que, acostumbrados como estamos a un mundo que está lleno de durmientes y en estado de dormición, despertemos, y hagámoslo por inercia, profundos, retumbantes y siempre humanos.

miércoles, 24 de abril de 2013

A través del espejo

Los libros son cualquier edad de la vida: se acuestan con nosotros por las noches a comernos en porciones, crean mundos al niño que pasó por ellos, se desperezan cada mañana en nuestras sábanas y nos van humanizando, civilizando, consiguen que aprendamos muchas cosas, que leamos a Nietzsche y nuestro 27, que gocemos a Rilke y recitemos a Lorca. Nos hermosean como un sistema de espejos que nos hacen verlo todo a la vez. Son ejemplares y hermosos. Amo su forma de hablar, su voz, su entonación entre varia y variada, su colonia metaforizante. A veces me falla la vida pero el viento de los libros, que es el viento del mundo, se lleva mi decepción.

lunes, 22 de abril de 2013

Kodaks

Buscaba y no buscaba en Madrid, a palo seco, un poco de calma, encontrar una sombra conocida, la mía propia.

Yo no me entiendo a mí, cómo voy a pretender entender a Madrid.

Madrid es lo que quiera cada uno.

Ya saben lo que decía Pla, que algunos pasamos horas sumergidos en una misantropía flotante.

Me gusta San Lorenzo en abril, ancho, habitado por nuestras sombras de felicidad, que amenazan con abrazarse.

Con tu ausencia queda el ánimo como la casa vacía tras la fiesta, botellas medio llenas sobre la mesa sin horas.

Los pies reivindican el viaje, la historia real y el recorrido.

Abandonemos de una maldita vez el hábito del fracaso. La tendencia de ser un perdedor. Nada sabe de la vida quien no se enfrenta a la realidad.




viernes, 19 de abril de 2013

El buen recuerdo

"En el lugar estará siempre quien nos lo descubrió y el momento de nuestra vida en el que gracias a su mediación lo conocimos" (Antonio Muñoz Molina).

jueves, 18 de abril de 2013

Leyenda de la Tertulia Visionaria

En la Tertulia, con la puerta cerrada para muchos pero siempre abierta al personal, había algunos -los menos- que se negaban al rollo porque daban caramelos envenenados. Un rebaño de ovejas pastaba en los pasillos del café-bar con libros de viejo, todo se movía que dijera Galileo. Esto de la Tertulia era más bien el cementerio de las conversaciones sibilinas y silabeantes, en un simulacro de velocidad como ocurre con todo lo malo (esto ya lo veía yo entonces). Un lector de Kafka habría visto como personajes kafkianos a aquellos desclasados sin mucho refugio y así. Pero voy viendo que esto es tema que puede dar para mucho. Solo diré, recapitulador y optimista, que allí había mucho bombero / Farenheit que quemaba libros con ingenio. Y así les va. Esta mañana he pasado junto al café-cementerio y estaba ardiendo.

jueves, 11 de abril de 2013

El frío de la literatura

Sí. Es la literatura: ese enigma del que el escritor es rehén, que el escritor ama con su mejor amor y sin tenerle cogida la maña. A veces la literatura nos hace libres pero como un medio frío y una lucidez blanca.

miércoles, 10 de abril de 2013

Sabato y Sabina

En estos días he releído España en los diarios de mi vejez, de Ernesto Sabato, es uno de esos libros que no se abandonarán. De manera cálida y soleada, Sabato dice del cantante de Úbeda: "Anoche fuimos a casa de Joaquín Sabina. Aunque recién nos conocemos, creo no equivocarme al afirmar que él habría sido uno más entre las tertulias de nuestros viejos compositores de tango. Puedo verlo acodado a la mesa de un bar, con su vaso de whisky, hilvanando metafísica y existencialismo con el humo de su cigarrillo. Quizá porque su espíritu alegre y apasionado, disparatadamente andaluz, me recuerda, a la vez, ese trasfondo descreído, trágico e irreverente, como el de los hombres que poblaban los viejos cafetines porteños". Recuerdo que Ernesto nos ha dejado aunque su recuerdo está muy vivo. Y nosotros no sabemos si venimos o vamos pero le ponemos, como dice Joaquín, una gota de pasión a cada nota que nos queda por cantar.

viernes, 5 de abril de 2013

El embate de la crisis

Leído en María Zambrano: "Las crisis muestran las entrañas de la vida humana, el desamparo del hombre que se ha quedado sin asidero, sin punto de referencia de una vida que no fluye hacia meta alguna y que no encuentra justificación. Entonces, en medio de tanta desdicha, los que vivimos en crisis tengamos, tal vez, el privilegio de ver más claramente, como puesta al descubierto por sí misma y no por nosotros, por revelación y no por descubrimiento, la vida humana, nuestra vida. Es la experiencia peculiar de la crisis. Y como la historia parece decirnos que se han verificado varias, tendríamos que cada crisis histórica nos pone de manifiesto un conflicto esencial de la vida humana, un conflicto único, radical". Se nos enmaraña el tiempo con esta crisis, pienso yo, aunque no sé su medida, si tiene alguna.

martes, 26 de marzo de 2013

Entre la oportunidad y el halago

La Tertulia estaba plagada de odiadores oficiales (o asiduos del café) que decían cosas lamentables del autor famoso.

jueves, 21 de marzo de 2013

martes, 19 de marzo de 2013

33 primaveras


Porque las primaveras escriben, confusamente,
soledad.
Miro y veo el garito con sueño,
con inquietudes intactas,
con poemas doloridos sobre la mesa.
Uno, que solo ama palabras,
imagina estar amando democracia
cuando oye tu cuello,
cuando tu corazón es un cuerpo a cuerpo
entre dos utopías
y decididamente
somos designios verdaderos que se callan,
cuando el lenguaje
se siente todavía encendido
y la oscuridad vislumbra verbos torpes.
Somos nuestras palabras.
Nos salvan nuestras palabras.
Hoy, día de una nueva primavera,
la vida me reclama un rostro inexperto.
En mi paciencia
se encadenan las palabras,
y las emociones de cuero
apuntan a un mundo que me invita a pasar
y apoyarme en su barra.
En la tierra de nadie
las primaveras escriben soledad.
Son locales para resultar universales, 
encierran mis sueños entre paréntesis
como el libro mismo.
Porque todo regresa hacia las dudas,
igual que Astillero, los ojos y los desiertos.
Ahora,
soy un garito con sueño, confusamente,
una inquietud intacta,
con poemas doloridos sobre la mesa
que nunca se apartan de mi lado.

jueves, 14 de marzo de 2013

Perros de la memoria

Los recuerdos son esos perros pacíficos que nos persiguen a medida que avanzamos porque les dimos de comer un día y nos transportan, por una caricia, lejos del lugar en el que estamos.

martes, 5 de marzo de 2013

Poeta en Mondragón
















LA CONDENA

Estoy aquí, condenado a la vida eterna,
a vejez sin llanto.
LEOPOLDO MARÍA PANERO

Cae la nieve babeante,
los copos gimiendo como ratas rotas.
Viajo sentado, noche tras noche,
en una silla de manicomio
mártir de un frío que apesta.
La tumba sabe el claustro del ovido.
La tumba sabe el lastre de mi carne.
La tumba sabe desnudar a la flor.
Siguen gimiendo, siguen gimiendo
a la luz de las estrellas
mientras me río sin dientes
de todos los condenados
que bailan con el diablo,
como una manada de vampiros,
a lo largo de la nada.



SOMBRA

Mañana será un buen día.
Mañana será un buen día
y seré un moribundo
que se arrastra sobre la página
para desviarse del tema
y que insectos invisibles se alimenten
de mi figura humana.



LA VIDA ETERNA

Con el disparo
de la página el hombre
se cae cazado.



CALLEJÓN SIN SALIDA

Ah pájaro desorientado
que persigues al hombre
donde no hay nadie
autoespejo de la nada.
Tú que convocas el vuelo
cruel de la certeza
y tienes la pistola en la sien
de la locura: dejas por doquier tu vientre
en la página en blanco.



LECTURA

No es el invierno,
es la ceniza terca
sobre el poema.



LA PESADILLA ATROZ DE VIVIR

Ciervo es el recuerdo, cielo es la flor
que no perdona y me asalta
como una página que acorrala mi ser.
Cae contra los hombres
disparo en la nieve
que me ladra o no me ladra
día a día, soy un silencio
que se escapa sin labios.
Ah ciervo que hiere la noche
con sus interminables siluetas
y yo me quedo solo
en la tierra cruel de la memoria.





















EL FIN DE NUESTRAS VIDAS

Muere otro loco, cae en el negro agujero.
Y otros locos arrojan piedras negras
 a la rosa cruel sobre la nada
donde ni está mi huella ni la del hombre.



NOCHE

Muda y atroz
la palabra
dentro de mí.

Y el verso es como si flotara
una noche.
Y la palabra tiene
el color de la noche.

Voz en el desierto
donde se deshace la oscuridad.



DANZA EL SEÑOR MISTERIOSO

Nombre al oído.
El Señor Misterioso
besa al demente.



HOMICIDIO

¡Navega, aspid, navega
lo que el hombre ignora!
Navega por donde todo apesta.
Página pálida por donde la vida se pudre.
Panero lo dijo,
cuando la mano termina de escribir
hay huellas de sangre en el poema.

domingo, 3 de marzo de 2013

Cuestión de distancia

Entrar en una librería de saldo es abstracto y desolado para cualquier escritor impresionable, es como la paráfrasis recelosa del olvido: en sus nichos de madera y barricada ya los libros tienen una belleza que entristece, una sombra sin color que vive y se desvive por esa ciudad de notable desentendimiento.

miércoles, 27 de febrero de 2013

Calle elemental

Hay calles completamente desiertas, pues no lo son de verdad. Una calle desierta puede ser un caos de gente ninguna, porque los que pasan, pasan por ella como si estuviese desierta, como si fuese una razón olvidada.