miércoles, 31 de octubre de 2012
El bipartidismo y el deseo
Nos estamos portando mal con España.
Qué futuro y qué Europa queremos.
No sabemos, somos las "islas
a la deriva" de Hemingway.
El caso es que la crisis cierra
negocios y esperanzas, genera paro
y desconcierto, con un estruendo feroz
por una mala gestión que abarca
décadas. Es desolador oír hablar
a los políticos, cualquier político,
"A España no la entienden en el
mundo", se decía Umbral, "porque se
escribe con eñe, letra que no consta
en los ordenadores de la Comunidad
Económica". A España no la entiende
nadie, ni los españoles, añado yo
ahora. Estamos traicionando a España,
a la España del Partido Socialista
Obrero Español y del talante, a la
del PP y las medidas económicas, a la
de la izquierda, a la España
con escaso fondo de armario. Hay
debate de ideas e incluso de
ideales, pero seguimos sin soluciones ,
entre González y Aznar, entre
Zapatero y Rajoy, entre el
bipartidismo y el deseo, entre
tormentas mediáticas y la avaricia
del capitalismo. Las verdades en
este país, siempre acaban por
esconderse. Lo llevamos crudo.
¿Y qué diablos hicieron los
Gobiernos-partidos con el dinero,
nuestro dinero? Impuestos a cambio
de nada, Darwinismo económico,
promesas baldías, pensiones que
fueron a dar al dique del rencor y
el miedo. "Cuesta trabajo creer al
señor Rubalcaba", leo en un
artículo, "cuando critica a Rajoy
por hacer lo mismo que él hizo
hasta que perdió las elecciones.
Cuesta trabajo creer a Rajoy cuando
habla de la herencia recibida". Los
ciudadanos, así las cosas, asistimos,
impasibles e iracundos, al
procedimiento del miedo contagioso,
incesante y decidido, inteligente
y audaz. Mañana no será lo que
queramos nosotros y el futuro fue
vivir por encima de unas
posibilidades que nunca fueron
nuestras. Pagamos los errores
ajenos. Pasa el tiempo y la historia.
Lo cierto es que, no en vano, no
todo está perdido. Hay que rescatar
a los seres humanos y su
precariedad, al camarero de la
hamburguesería, a la dependienta,
huérfana y perdida, de la tienda
de ropa, al docente que sueña con
formar a futuros ciudadanos, al
subcontratado por una ETT en esta
crisis negra; y no a los bancos.
Rescatémoslos solo a ellos y que
los políticos se muerdan la lengua.
Extraigamos una brizna de aprendizaje
de la derrota, del naufragio de
la política, del mástil al que
rehusamos atarnos, de los botes
salvavidas. Relativicemos el
éxito y el fracaso. Somos el camino.
Que el hacer unas declaraciones
no se convierta en una falta de
respeto. Que subirse a un estrado
no suponga no preservar viejos
sueños, aquellos que perseguimos
en la infancia. Que la mentira no
valga la pena.
martes, 30 de octubre de 2012
Invitación al rescate
Me parece urgente mirar
cada atardecer, con nervios
e ilusión. Observar curioso barcos
absorvidos por la línea del horizonte,
cada puesta que cambia de luz notablemente,
igual que cada rostro.
Y es emocionante.
No sé qué decirte,
el alma está por los aires,
y nosotros nos miramos a los ojos.
Me sumerjo en mi estrépito de novela
como un náufrago extraviado,
hago nuevas amistades de red social
y oídos luminosos, con quienes charlo
a menudo, siendo martes y casi noviembre.
El caso es que, secretamente,
te busco en el leve surco de la vida,
que tiene aroma a comienzo.
Este otoño tan agosto que nos quema
y tú, incólume, vestida de amanecer,
buscando luciérnagas inquietas
que se esconden en lo oscuro,
mientras Gijón bosteza.
Estos son días cortos,
me recupero de las fiebres,
recito a Kavafis
sabiéndome Ulises,
preparándome nuevas huidas
en este país maltratado.
Que no se me olvide regresar.
Fuimos felices y lo seguimos siendo
sin volvernos de espaldas.
Tú, con la incertidumbre
de si realmente te escribo,
de si soy hombre de una sola mujer
o de muchas llenas de irrealidades.
Abre una puerta, y allí me encontrarás
mal disimulado.
Sabes que cada mensaje cercano
me deja una sonrisa colgada en la cara.
Sabes que soy de quien me busca,
que voy, aunque casi siempre vengo.
La crisis estalla con torpe paciencia.
Nueva York es un búnker
del que escapan viejos fugitivos,
y yo, mientras, levanto la mirada.
Hago planes, vivo, siento,
en estos tiempos de crisis financiera.
Y estoy deseando ya verte,
que me rescates.
jueves, 25 de octubre de 2012
Por fin
Casi noviembre y aquí seguimos,
el alma empapada
por las olas de una tempestad
que se retira. No es culpa nuestra. Qué sè yo.
Gijón,
visto tras la terraza
de un café que no desoye tu voz,
que busca un sitio
que sueña con ser otro,
eterno y luminoso,
mientras el mundo naufraga.
Somos del paseo,
de La Buena Vida que lleva hasta tus ojos,
de la mañana tratando de salvar
mi jersey de invierno y mi rutina.
Sobrevivimos. Resistimos
a atarnos al mástil.
Es a veces el otoño un buen verano
en donde tu piel brilla.
Todas las mañanas son las primeras
cuando la derrota aún es hermosa,
cuando miras las calles de una ciudad
que es nuestra, sin relojes ni urgencias.
Andamos de un lado para otro
sin que la crisis nos doblegue.
Y aquí seguimos, ya ves, sin la tristeza
del viajero que regresa, contigo por fin.
Somos quienes somos. Aún vivimos.
lunes, 22 de octubre de 2012
viernes, 19 de octubre de 2012
Paraísos inventados
Uno se mira hacia adentro a deshora, huérfano y perdido, y con la intención de encontrar el alma o algo que lo valga. Hay que cazar los rayos de tu mirada, lejana, como Navokov cazaba mariposas. Te llamas Alicia o Almudena. Apenas te conozco pero sigo tus pasos de gacela y de tango en el teatro de mis sueños. Ya sé de dónde vienes, aunque no se sabe nada. Días de Gijón en la cabeza, de Gardel y literatura, ya está dicho, para conseguir un puñado de dichas. Aún me falta algún ensayo para oscar a mejor actor, pero espero verte de regreso, acto 2, escena primera, la tarde de un café que aún nos aguarda. Días de sueño, a estas alturas, me paso el día paseando mis deseos horas y horas, la vida es tan verdad como tus pasos. Gijón sin ti Alicia / Almudena es un puerto sin barcos ni futuro. No te falta la calma de los paisajes amables. No te conozco pero somos el destino, que no existe, somos tú y yo. Estar vivo no es un fracaso. Me miro hacia adentro, lo sé, y la mujer habita al marinero con todo su lirismo y el estrépito de su alegría. El mundo no es distancia en la textura secreta de la memoria. Creo en mí.
jueves, 18 de octubre de 2012
Futuros interiores
Regreso a tu futuro introspectivo, secreto, prohibido, maldito. Ocurre que uno tiene en su cabeza un torbellino de sentimientos y nostalgias que le mantienen insome en una siesta de libro. Fuera la vida gira como un torbellino, en esas está. Somos el acantilado que observa todos los atardeceres bellos, y le habla a las olas. Vuelvo a tu futuro preparando una huida. A veces me preguntan quién diablos me gusta y yo respondo que me encantan los soldados que se alojan en tu vientre. Vuelvo, aunque quizá nunca me fui, con mi jersey de mar y la calle que es nuestra. Paro un taxi silencioso, amor, y vuelvo a por ti, a quien adoro y perdono por estar del otro lado. Es nuestro futuro hablador y anunciante al que regreso esta tarde / noche, a tus llamadas perdidas a punta de recuerdo. Lo que todavía no entiendes es que no hay lumbre más ardiente que tus ojos. Lo que todavía no entiendes es que tu piel crea la tormenta perfecta. Salgo entonces de casa sabiendo que estás viva, aunque te hiera este otoño que encharca los pulmones, complicado como Cellini, como la aurora aquella que habitamos, tuya y mía.
jueves, 11 de octubre de 2012
Volvimos al café
Volvimos al paisaje que habitamos, que necesita un café para cruzar un océano de palabras y de futuro, el leve surco que lleva hasta tus ojos y a las ganas de verte. Aquí seguimos. Recordando las promesas que nos hicimos antes de que la crisis golpeara todo lo que parece derrumbarse. Esto es la vida. Volvimos al café y al viaje sin brújula, a la vida de las dos de la tarde. A este otoño que es el primero cuando los interrogantes nos visitan, a menudo, como quien busca escaleras de emergencia y mares primigenios. Y aquí estamos, como digo / decía, en la vida, ahora que la lluvia nos da una tregua, y paseamos el idioma de brujas sin escobas ni dudas, como el joven Potter en Hogwarts, colándose por ventanas y cielos deshabitados. En este otoño tan invierno, como el espejo del pasado, tuyo y mío. No somos peores.
lunes, 8 de octubre de 2012
El derecho a mi delirio
Regreso a mis atardeceres-lugares, que habito sin ortigas ni olvidos. En tu ausencia sé que las cosas irán bien. Trabajo la novela a ras de sueño recordando las promesas que me hice siendo un crío. Aún soy, de alguna forma, un Peter Pan pendiente de tus gestos. El mar no se retira y su mirada no se toca. Leo en André Maurois: "¿Qué va a sobrevenir? ¿El fin del mundo o al menos de nuestro mundo? ¿La destrucción de la humanidad, anunciada por Wells?". Son demasiadas cosas: la esperanza, los poemas, las oposiciones vestidas de Celestina. No todas las derrotas son feas. Velamos a septiembre. Bienvenido, otoño. Arde la vida como arden mis ganas de verte, que se cuelan por las ventanas. Te esperaré, nombrándote en la tarde que se apaga, con el derecho a mi delirio. Seguimos soñando.
viernes, 28 de septiembre de 2012
Pasión para fotófobos
Caigo en el vicio de tus ojos, disparo de la luz. Lo había dejado de tanto cambiar de lugar y casa, de casa y lugar. No me entero. Lo intenté. Lo intenté. Puede que sea la pasión, como dicen por ahí, que balancea mi corazón dormido. La pasión es un estado de ánimo aunque me lleve la contraria a mí mismo. La pasión para cualquiera que junte besos, líneas o recuerdos. Porque existe para todo el mundo que analice e interiorice, no importa dónde te encuentres ni quién seas; si eres renovado o renovable, pensante o pensado. La pasión alabeada cae sobre ti en un espacio casi imposible, y te apasiona, te ralentiza y te engulle, te salpica de luciérnagas, si hay suerte... Bendita pasión que no es baldía, de mares y de huracanes de interior, que no me entere yo que te maltratan, que alguien te ignora en el bolsillo del alma, te provoca y te estrella, que alguien te ortiga, te acorrala, te convierte en olvido o simplemente te saca del paraíso. Con tanto ruido, ya digo, no había podido escuchar el disparo de tu luz que me abre sus páginas. Y ahora concilio así un sueño que habita en mí, en el eco de mi frontera, y crece, como la cola de los parados.
miércoles, 26 de septiembre de 2012
Maquillaje exprés
Es septiembre, que a uno siempre puede resultarle fascinante. Despedimos el verano. A pesar de su marcha, o quizá por ello, el olvido golpea todo y uno, todavía escritor joven, sigue con la novela a cuestas y con las oposiciones de futuro. Somos otros, austerianos y distantes. Pero aún así no nos rendimos, aquí estamos, y, entre tanto, recordamos las promesas que nos hicimos. Es hora de cumplirlas. Empiezo para variar un nuevo poemario de desahogo, Maquillaje exprés, título por cortesía de mi querida amiga Patri, genial como siempre (uno, como snob, intenta estar a la última). Llevará poemas sin conexión aparente, sin maquillar más que lo justo (porque uno está como quien busca espejismos o salidas de emergencia). Continuamos pidiendo la paz y la palabra, siendo fieles a nosotros mismos. Qué bueno empezar nuevos libros, nuevos poemas. Ojalá que os gusten.
BILLETE PARA UN VIAJE AIR XANAX
Nunca he oído hablar de Xanax, dije.
Es una droga distinta a cuanto ha visto.
Siga las instrucciones -querrá tomarla-,
y dirá adiós a todo
y se convertirá e un vulgar zombi,
en un ser de párpados cerrados
que no llamará la atención.
Podrá, si no se resigna,
volar a través de las ciudades
y las corrientes bifurcadas
espantando a la anestesia
de días pasados.
Le garantizo que, cumplido el tiempo,
no se enterará
de que ya no sigue con los pies en la tierra.
LOS OJOS ABIERTOS
(Marguerite Yourcenar)
Tengo varias religiones, como patrias.
No pertenezco quizás
a ninguna de ellas.
CAUTELOSA MÁQUINA
La máquina,
vieja máquina de escribir,
que es nueva de alguna forma,
cicatriz siquiera,
murmullo.
Le quita el rencor a lo que pienso,
porque, contra lo que creen
los transcendentalistas del oficio
-que no expresan nada-
escribir en una máquina
es menos comprometido
que escribir la tinta.
La pronuncio.
La devoro en mi sombra.
La someto al alcance
de lo visible.
La rescato
hasta los escombros de la luz.
Estaba escrito,
sigo fiel a mi máquina,
delira,
teclea alegremente
el silencio de última hora
que está en nosotros como a nuestro alrededor.
Por tanto, la máquina,
respiración nocturna,
colchón vacío,
dice las verdades de plomo.
Es cuanto necesito saber.
BILLETE PARA UN VIAJE AIR XANAX
Nunca he oído hablar de Xanax, dije.
Es una droga distinta a cuanto ha visto.
Siga las instrucciones -querrá tomarla-,
y dirá adiós a todo
y se convertirá e un vulgar zombi,
en un ser de párpados cerrados
que no llamará la atención.
Podrá, si no se resigna,
volar a través de las ciudades
y las corrientes bifurcadas
espantando a la anestesia
de días pasados.
Le garantizo que, cumplido el tiempo,
no se enterará
de que ya no sigue con los pies en la tierra.
LOS OJOS ABIERTOS
(Marguerite Yourcenar)
Tengo varias religiones, como patrias.
No pertenezco quizás
a ninguna de ellas.
CAUTELOSA MÁQUINA
La máquina,
vieja máquina de escribir,
que es nueva de alguna forma,
cicatriz siquiera,
murmullo.
Le quita el rencor a lo que pienso,
porque, contra lo que creen
los transcendentalistas del oficio
-que no expresan nada-
escribir en una máquina
es menos comprometido
que escribir la tinta.
La pronuncio.
La devoro en mi sombra.
La someto al alcance
de lo visible.
La rescato
hasta los escombros de la luz.
Estaba escrito,
sigo fiel a mi máquina,
delira,
teclea alegremente
el silencio de última hora
que está en nosotros como a nuestro alrededor.
Por tanto, la máquina,
respiración nocturna,
colchón vacío,
dice las verdades de plomo.
Es cuanto necesito saber.
jueves, 20 de septiembre de 2012
Isla-Máster
La isla. Una isla en el corazón. No es que la isla se vuelva silencio y peso con el tiempo. No, tampoco es eso. Anoche, sin nervios ni disimulo, soñé que salía de clase, de aquel viejo máster de profesorado en el que las luciérnagas se escondían en los pupitres, de aquel edificio mítico y mágico donde nos buscábamos y nos desencontrábamos vagando absortos, donde alguien me decía "Ésta es tu isla, macho, aquí te quedas". La isla ligera en el aire que respiro hondamente e ilumina mi mediodía, en secreto, para no dar sospechas a los morlocks fotófobos. La isla, estamos presos en la isla y con la literatura en crisis. Parece que no tiene historia pero la tiene. Vivimos en la isla mucho más de lo queremos admitir. Quien más y quien menos guarda lugares en los que fue mejor. Vuelve la luz de una isla que yo creía apagada para siempre, regresa así, sin que necesitemos muchas más razones. En sueños mis pasos se dirigen a ella: dan un paseo por la sala de ordenadores, se pierden en la cafetería pidiendo una lenta cerveza con sabor a otras tardes y se paran ante la puerta S-26. Pero la puerta está cerrada y han cambiado la clase al edificio Norte, plagado de identidades que dicen los psicosomáticos. El tiempo es un barco que solo naufraga cuando ya no tenemos ganas de navegar en él. Lo que pasó ayer pasó hace una eternidad. A veces parece que todo transcurre allí, arrastro pedazos de madera que son recuerdo. Qué pena. Qué desaliento. Es la isla de las cosas que ya no existen pero no me importa: allí está mucha de la gente que más aprecio. Navego a mi vieja isla al otro lado de La Gesta, a mi aula que ya no es mi aula, con finos showmans y libros dialécticos, y me hundo en el mar del olvido y sé que allí está todo. Tediosa, edificante, robinsónica, imaginativa, con ojos colegiales, disparatada, dictatorial, latente (diría Freud). ¿Encalla un barco cada día? ¿Encalla un barco cada año? Miro y callo. El barco encalla de vez en cuando, de tarde en tarde y me digo: felices meses. Felices hasta que se me ahogue el barco del corazón sin llegar a ella. Por fin la isla. Sí, la isla. Una isla que amo mientras el mar me mata.
martes, 18 de septiembre de 2012
Vámonos
La casa en el campo, silenciosa en la noche,
perdida y acompañada,
me trae tu nombre. Ya está,
pronto nos veremos, y trato
de aplacar los nervios.
Quiero dormir hasta estar a tu lado.
Tengo ganas de verte, qué sé yo.
Sé que tu presencia trae
lo que un sol luminoso al verano
que ahora marcha.
Comienza en ti este otoño, en ti
árbol abierto, que me ofrece sus ramas.
Hay mujeres que dan para un libro
y mujeres que son un relato breve.
Tú mujer con hojas, eres Eva
expulsada del Paraíso.
Yo, Ulises, triste viajero que regresa.
La ciudad está cerca y lejos.
Aunque sepa los caminos
yo nunca llegaré a Ítaca.
Hay que pensar en tantas cosas:
la novela, nuestra próxima huida,
los sueños por habitar,
buscando luciérnagas que se esconden.
Vámonos, pequeña, al frío.
Cada comienzo es un horizonte.
Todo es un relámpago en tu risa.
lunes, 17 de septiembre de 2012
miércoles, 12 de septiembre de 2012
Cita
Fui feliz y sigo siéndolo aunque el frío glacial se congele en mi camisa e Ítaca se vaya deshabitando.
Estos días son largos. Hago repaso de lo vivido y los recuerdos son aleteos de mariposas fugaces haciendo vuelo rasante. Todo un reto poner nombre a las puestas-atardeceres, empezar mi novela que encuentra todas las ilusiones que uno quiere. Aquí Ulises. Aquí un náufrago en busca de un hotel disparatado en que sentirse niño. Son tiempos difíciles. Mañana no estaré en el País Incertidumbre. Mañana no será lo que Dios quiera, y nos cubriremos de certezas. Me quedan demasiadas cosas por vivir y aprender. Momentos frágiles. Somos los que fuimos. O los que seremos. Qué sé yo. Cómo pasa el tiempo. Nace un amor más justo, mejor. Ése que soñaron esos otros que conformaron al yo que soy ahora. Ése que se sube predido a los trenes del futuro, a los cafés de Heineken y de risas disparatadas. Con la llama de Prometeo alumbro la vieja casa, ahuyento a los morlocks que se tercian, con libros de Paul Auster o palabras incesantes. También con veracidad y autenticidad. Te diría que sigo soñando y trabajando mis escritos y te diría bien. En esas estamos. Y ando inquieto. Con todo por hacer. Con nuestro encuentro por llegar. Estoy llegando a la cita. No queda nada.
Estos días son largos. Hago repaso de lo vivido y los recuerdos son aleteos de mariposas fugaces haciendo vuelo rasante. Todo un reto poner nombre a las puestas-atardeceres, empezar mi novela que encuentra todas las ilusiones que uno quiere. Aquí Ulises. Aquí un náufrago en busca de un hotel disparatado en que sentirse niño. Son tiempos difíciles. Mañana no estaré en el País Incertidumbre. Mañana no será lo que Dios quiera, y nos cubriremos de certezas. Me quedan demasiadas cosas por vivir y aprender. Momentos frágiles. Somos los que fuimos. O los que seremos. Qué sé yo. Cómo pasa el tiempo. Nace un amor más justo, mejor. Ése que soñaron esos otros que conformaron al yo que soy ahora. Ése que se sube predido a los trenes del futuro, a los cafés de Heineken y de risas disparatadas. Con la llama de Prometeo alumbro la vieja casa, ahuyento a los morlocks que se tercian, con libros de Paul Auster o palabras incesantes. También con veracidad y autenticidad. Te diría que sigo soñando y trabajando mis escritos y te diría bien. En esas estamos. Y ando inquieto. Con todo por hacer. Con nuestro encuentro por llegar. Estoy llegando a la cita. No queda nada.
miércoles, 5 de septiembre de 2012
La vieja casa
Terminó la mudanza,
y yo vuelvo.
Fuimos felices en el máster
con un sol cegador.
Vuelvo como un animal cansado
entre el delirio y la cordura
como James Mathew Barrie
con los hermanos Llewelyn Davies,
aunque quizá nunca me fui.
Vuelvo a Ballota, a la vieja casa,
pequeño universo desierto
perezoso, que bosteza,
regreso al roce de los acantilados
y a las nubes primigenias,
al viejo lugar
donde siempre somos jóvenes.
Trae el horizonte, vestido de septiembre,
un nuevo comienzo,
ladridos de perro al amanecer.
Palpo la escalera desconcertada,
tallo nuestros nombres en los árboles,
esos mismos que escribía en los pupitres,
mientras termino etapas y versos
preparando futuras citas.
Pero a lo que íbamos. Seguimos el viaje.
Vuelvo y huele a recuerdo la vieja casa.
Abriremos todas las ventanas.
lunes, 3 de septiembre de 2012
Luz radiante y luego oscuridad
"Estoy solo en la oscuridad, dándole vueltas al mundo en la cabeza mientras paso otra noche de insomnio, otra noche en blanco en la gran desolación americana".
sábado, 1 de septiembre de 2012
Lo que fue nuestro
viernes, 31 de agosto de 2012
Un río, más o menos, es la patria del poeta
Citar a Manrique parece cosa un tanto tópica, pero el autor medieval convive con nosotros, está en las conversaciones más tardías: "Nuestras vidas son los ríos que van a dar en la mar, que es el morir". O más bien podemos decir: nuestras vidas son los ríos que van a dar en la mar que es el olvido. Algunas veces en el trancurso de un viaje, no de trabajo o de estudio sino de descanso, he encontrado por azar hermosos lugares inexactos como ríos que uno nunca llega a entender -reflejos de sí mismo-, ciertos ríos que han seguido luego acompañándome animosamente, de ciudad en ciudad, de olvido en olvido, y en los que he disfrutado a la vez de sus aguas que traían las huellas de mi pasado -¿de qué son símbolo?- y de aquellas otras en las que, obviamente, nunca podré bañarme dos veces salvo iluminado por la luna del recuerdo. Normalmente, uno va haciéndose preguntas sobre sí mismo. Seguramente hay ríos que se parecen al alma de uno. Seguramente hay ríos que abren sus puertas, que han de gustar mucho a quien lleve dentro de sí, fiel, una madurez declinante, como el río Asón, vivo y poderoso, preparado presumiblemente para darse un paseo hasta el camping de Ramales de la Victoria mientras la luz pinta de colores la mañana, con sus grandes vistas y su naturaleza deslumbrante. Uno disfrutaba de verdad viendo sus aguas.
Miro pasar la gente que va y viene a mi alrededor, le presto atención a cosas a las que antes no atendía. Y entonces llega la única respuesta. Que uno ha llegado a amar el Asón más que a nada en el mundo, al igual que Alberto Caeiro amaba, de entre todos los ríos, el de su pueblo, porque era el suyo. Pues bien. En los lugares hermosos que visitamos hay, ciertamente, recovecos a los que, más allá de sus límites, después de tiempo, terminamos por dejar de volver. Son páginas que uno reescribe, piedras que tira a la lisura de un río que era la misma vida. Hay que decir -aunque yo no sea Manrique- que hay ríos que tienen vida, que son apropiados para la nostalgia, que despiertan y nos dicen algo ciertas noches, como el río del viejo Siddharta. O no tan apropiados: algunos son solo olvido y penumbra pero, así y todo, son ríos al fin y al cabo.
De vuelta a El Astillero, sí. El hombre, compruebo ahora, , es el ser de lejanías de Heidegger, pero algunas mañanas de voz, mi río se convierte en el grato río de la memoria. Así, el Asón, que es nombre hospitalario, su reloj parado -ya digo- en estos días. Sus aguas, familiares y rápidas, van y vienen. Me inundan. Me mareo un poco con tanta velocidad. Cómo se agradece un río intemporal en que conservarse joven. Me resisto a la cuenta atrás o adelante de las aguas del tiempo. Hay bloques de pasado a la deriva y me habitan unos días. Porque cualquier río semejante a mi río es la eterna mirada del pasado, la eterna mirada de uno mismo. ¿Qué mundo era ése? La mañana es, sin duda, como una espada vieja. El viajero que fui, queriendo huir de todo (incluso de estas líneas), sabe que le entusiasman las aguas de paso sosegado. No es que entienda gran cosa, piensa ya sin paréntesis, pero sí piensa que siempre le han interesado las aguas. Hay algunas aguas perdidas que uno guarda, sin saber cómo ni por qué.
Vuelta al Asón, el río de un poeta que no duerme y sueña con la tinta que le dio, con un libro que debió haber escrito hace ya tiempo, y su honda nostalgia se le resuelve en palabras todo el tiempo. Viajero por El Astillero, registro en un cuaderno secreto, en los días de siempre. Con la ilusión mojada, mi verso tiene el curso de sus aguas, todo lo que yo era. Algunas veces, todavía hoy, no puedo dejar de mirar un río, cualquier río, e imaginarme las aguas del Asón. La mano del tiempo, que todo lo borra, no me las ha arrebatado, hacen horas extra. Y, cada vez que lo miro, ya no me encuentro aquí sino en un paseo camino del camping de Ramales de la Victoria, y nada importa en el mundo más que observar cómo se desliza su cauce de una forma radiante. Eso hago, inventar -¿recordar?- una adolescencia que fue así (o lo soñé, que es lo mismo).
Miro pasar la gente que va y viene a mi alrededor, le presto atención a cosas a las que antes no atendía. Y entonces llega la única respuesta. Que uno ha llegado a amar el Asón más que a nada en el mundo, al igual que Alberto Caeiro amaba, de entre todos los ríos, el de su pueblo, porque era el suyo. Pues bien. En los lugares hermosos que visitamos hay, ciertamente, recovecos a los que, más allá de sus límites, después de tiempo, terminamos por dejar de volver. Son páginas que uno reescribe, piedras que tira a la lisura de un río que era la misma vida. Hay que decir -aunque yo no sea Manrique- que hay ríos que tienen vida, que son apropiados para la nostalgia, que despiertan y nos dicen algo ciertas noches, como el río del viejo Siddharta. O no tan apropiados: algunos son solo olvido y penumbra pero, así y todo, son ríos al fin y al cabo.
De vuelta a El Astillero, sí. El hombre, compruebo ahora, , es el ser de lejanías de Heidegger, pero algunas mañanas de voz, mi río se convierte en el grato río de la memoria. Así, el Asón, que es nombre hospitalario, su reloj parado -ya digo- en estos días. Sus aguas, familiares y rápidas, van y vienen. Me inundan. Me mareo un poco con tanta velocidad. Cómo se agradece un río intemporal en que conservarse joven. Me resisto a la cuenta atrás o adelante de las aguas del tiempo. Hay bloques de pasado a la deriva y me habitan unos días. Porque cualquier río semejante a mi río es la eterna mirada del pasado, la eterna mirada de uno mismo. ¿Qué mundo era ése? La mañana es, sin duda, como una espada vieja. El viajero que fui, queriendo huir de todo (incluso de estas líneas), sabe que le entusiasman las aguas de paso sosegado. No es que entienda gran cosa, piensa ya sin paréntesis, pero sí piensa que siempre le han interesado las aguas. Hay algunas aguas perdidas que uno guarda, sin saber cómo ni por qué.
Vuelta al Asón, el río de un poeta que no duerme y sueña con la tinta que le dio, con un libro que debió haber escrito hace ya tiempo, y su honda nostalgia se le resuelve en palabras todo el tiempo. Viajero por El Astillero, registro en un cuaderno secreto, en los días de siempre. Con la ilusión mojada, mi verso tiene el curso de sus aguas, todo lo que yo era. Algunas veces, todavía hoy, no puedo dejar de mirar un río, cualquier río, e imaginarme las aguas del Asón. La mano del tiempo, que todo lo borra, no me las ha arrebatado, hacen horas extra. Y, cada vez que lo miro, ya no me encuentro aquí sino en un paseo camino del camping de Ramales de la Victoria, y nada importa en el mundo más que observar cómo se desliza su cauce de una forma radiante. Eso hago, inventar -¿recordar?- una adolescencia que fue así (o lo soñé, que es lo mismo).
miércoles, 29 de agosto de 2012
¿Qué leía?
¿Qué leía aquella muchacha del libro en el tranvía?
Por estar fuera del tiempo y la imagen y el nombre,
solo le quedaba el sentido y ése temblaba tan ardorosamente
que si hubiera tenido que hablar, hubiera injuriado,
y si hubiera tenido que levantar los ojos, hubiera visto
solamente la rebelión y la caída de los ángeles...
Quien se ha sumido en la poesía,
ya no puede salir...
Por estar fuera del tiempo y la imagen y el nombre,
solo le quedaba el sentido y ése temblaba tan ardorosamente
que si hubiera tenido que hablar, hubiera injuriado,
y si hubiera tenido que levantar los ojos, hubiera visto
solamente la rebelión y la caída de los ángeles...
Quien se ha sumido en la poesía,
ya no puede salir...
martes, 28 de agosto de 2012
Negociaciones de última hora
Como le ocurre a Vila-Matas no consigo dormirme porque algunas palabras insisten desesperadamente en mostrarme como el comienzo de una futura novela: "Aquí estoy en mi cuarto habitual. No pienso, y por lo tanto no existo. Me he olvidado de quién soy". Lo leo seis o siete veces. Me siento lleno de dudas. Un momento después lo leo otras seis o siete veces y empiezo a dudar de aquellas dudas. Aunque no sé si éste, tan pessoano, es un buen comienzo para un libro mío. Pero las palabras, impertinentes -ahora lo comprendo-, me insisten y me impiden dormir. A fin de cuentas, nunca es tarde si el insomnio es bueno. Pensar en algo supone siempre pensar en lo contrario.
domingo, 26 de agosto de 2012
Cierta identidad auténtica
Como diría Andrés Trapiello: Los escritores somos como los delincuentes, todo lo que escribamos puede utilizarse en nuestra contra.
jueves, 23 de agosto de 2012
Despierta
Ahora más que nunca,
despierta,
no des mil vueltas
en la cama.
Enamórate asumiendo
los retos que suponen
estar vivo.
Sé permeable
a la batalla cotidiana
del amor a corazón abierto,
y no pidas disculpas ni permiso,
qué diablos,
no te quedes inmóvil, no sumas
con la que está cayendo
ante esta crisis que se viste de realidad.
Te diría que despiertes,
que te emociones sin perder el vínculo
de unos vinos o de unas palabras
en un celular.
Disfruta del instante,
ése que brindaré a tu lado.
Ahora despierta, más que nunca.
Qué sé yo. Mira el reloj
y no te retrases, que no es tarde,
prepara nuevas huidas
donde siempre somos jóvenes.
Así los dos. Tú, de agosto
y este verano, tuyo y mío.
despierta,
no des mil vueltas
en la cama.
Enamórate asumiendo
los retos que suponen
estar vivo.
Sé permeable
a la batalla cotidiana
del amor a corazón abierto,
y no pidas disculpas ni permiso,
qué diablos,
no te quedes inmóvil, no sumas
con la que está cayendo
ante esta crisis que se viste de realidad.
Te diría que despiertes,
que te emociones sin perder el vínculo
de unos vinos o de unas palabras
en un celular.
Disfruta del instante,
ése que brindaré a tu lado.
Ahora despierta, más que nunca.
Qué sé yo. Mira el reloj
y no te retrases, que no es tarde,
prepara nuevas huidas
donde siempre somos jóvenes.
Así los dos. Tú, de agosto
y este verano, tuyo y mío.
martes, 21 de agosto de 2012
El autor de estas líneas
Perdido objeto / tan dulce y bellamente / así el amor.
Literatura: / garito de hospicianos, / también de héroes.
Ser hospiciano: / oficio que no cabe / más que a un hombre.
Buena experiencia / visitar un museo. / Sombras atroces.
Toda ciudad / que se estime tendrá / su fiel museo.
Nada conforta / la vida que hacer / algo que llene.
Ya es optimismo: / Madrid es presumida, / coqueta a veces.
A actitudes / claras siguen razones / más que confusas.
Solemnemente / la tormenta perfecta / es escribir.
Compra o alquila / el autor de estas líneas / la incierta luz.
Literatura: / garito de hospicianos, / también de héroes.
Ser hospiciano: / oficio que no cabe / más que a un hombre.
Buena experiencia / visitar un museo. / Sombras atroces.
Toda ciudad / que se estime tendrá / su fiel museo.
Nada conforta / la vida que hacer / algo que llene.
Ya es optimismo: / Madrid es presumida, / coqueta a veces.
A actitudes / claras siguen razones / más que confusas.
Solemnemente / la tormenta perfecta / es escribir.
Compra o alquila / el autor de estas líneas / la incierta luz.
viernes, 17 de agosto de 2012
No sé qué decirte
No sé qué decirte. Podría decir que estoy cansado.
Preparo la mudanza, hago las maletas
tomado por los fantasmas
impecables
que habitan la casa y cada vacío.
No sé qué decirte. No es el mejor momento.
Hago planes y escribo poemas,
soñando con las manos de Kip Winger o Susanna Hoffs,
en este estrépito de crisis financiera
y maldiciones, en que aún nos atrevemos a soñar.
El caso es que me siento a salvo
cuando el mundo se detiene
en el leve surco de tu mirada.
No sé qué decirte.
Emprenderé nuevas huidas. Seguiré vivo
haciendo propósito de mejorar
mientras el mundo se derrumba.
Tras esta tempestad, vendrá la calma.
Pero lo cierto es que
no sé qué decirte mientras te escribo
-ya son casi las doce de la noche-
siendo viernes y casi invierno,
brindando por el instante
en que recuerdo qué es vivir.
Y no sé qué decirte.
Preparo la mudanza, hago las maletas
tomado por los fantasmas
impecables
que habitan la casa y cada vacío.
No sé qué decirte. No es el mejor momento.
Hago planes y escribo poemas,
soñando con las manos de Kip Winger o Susanna Hoffs,
en este estrépito de crisis financiera
y maldiciones, en que aún nos atrevemos a soñar.
El caso es que me siento a salvo
cuando el mundo se detiene
en el leve surco de tu mirada.
No sé qué decirte.
Emprenderé nuevas huidas. Seguiré vivo
haciendo propósito de mejorar
mientras el mundo se derrumba.
Tras esta tempestad, vendrá la calma.
Pero lo cierto es que
no sé qué decirte mientras te escribo
-ya son casi las doce de la noche-
siendo viernes y casi invierno,
brindando por el instante
en que recuerdo qué es vivir.
Y no sé qué decirte.
jueves, 16 de agosto de 2012
Amistades pendientes
miércoles, 15 de agosto de 2012
En otro sitio
Más Paul Auster. Leído La invención de la soledad. En la parte titulada "Retrato de un hombre invisible", tras la muerte de su padre, el autor nos dice: "Ayer, una niña de la vecindad vino a jugar con Daniel. Es una pequeña de unos tres años y medio que acaba de comprender que los adultos también han sido niños y que incluso su madre y su padre tienen padres. De repente, la niña levantó el teléfono e inició una conversación simulada, luego se volvió hacia mí y dijo:
-Paul, es tu padre. Quiere hablar contigo.
Fue horrible. Por un instante pensé que había un fantasma al otro extremo de la línea y que realmente quería hablar conmigo.
-No-dije por fin de forma abrupta-, no puede ser mi padre. Hoy no puede llamar porque está en otro sitio.
Esperé a que colgara el teléfono y salí de la habitación.
-Paul, es tu padre. Quiere hablar contigo.
Fue horrible. Por un instante pensé que había un fantasma al otro extremo de la línea y que realmente quería hablar conmigo.
-No-dije por fin de forma abrupta-, no puede ser mi padre. Hoy no puede llamar porque está en otro sitio.
Esperé a que colgara el teléfono y salí de la habitación.
martes, 14 de agosto de 2012
Futuro
Cómo pasa el tiempo. Hoy regreso a mi pasado
mientras se desangra este futuro
de crisis y de ajustes.
Confieso que sigo siendo el muchacho
que le sonreía al destino.
Rompo el espejo de las horas
entre el delirio y la cordura.
No me rindo,
te busco en cualquier mesa sin horas
en que depositar utopías y conversaciones.
No sé qué decirte. Mi entorno mantiene la costumbre
de no tener autenticidad. Quizá nos quiten las verdades.
Pero no las ganas de verte.
Quiero decir mis sueños -quizá ya lo haya dicho-,
entre nervios e impaciencia,
vivir y desvivirme para representar
nuevas formas de resistencia.
Sé que el futuro es quedar para mañana,
quizás una sonrisa, una última copa,
tus barcos y tus olas. En fin. Me pongo cursi.
Pero estamos a tiempo de cambiar las cosas.
Creo en nosotros.
mientras se desangra este futuro
de crisis y de ajustes.
Confieso que sigo siendo el muchacho
que le sonreía al destino.
Rompo el espejo de las horas
entre el delirio y la cordura.
No me rindo,
te busco en cualquier mesa sin horas
en que depositar utopías y conversaciones.
No sé qué decirte. Mi entorno mantiene la costumbre
de no tener autenticidad. Quizá nos quiten las verdades.
Pero no las ganas de verte.
Quiero decir mis sueños -quizá ya lo haya dicho-,
entre nervios e impaciencia,
vivir y desvivirme para representar
nuevas formas de resistencia.
Sé que el futuro es quedar para mañana,
quizás una sonrisa, una última copa,
tus barcos y tus olas. En fin. Me pongo cursi.
Pero estamos a tiempo de cambiar las cosas.
Creo en nosotros.
lunes, 13 de agosto de 2012
Mudanza y movimiento
domingo, 12 de agosto de 2012
La mirada del viajero
"El viajero mira alrededor intentando adivinar en las miradas de los otros la razón de su silencio" (Julio Llamazares).
jueves, 9 de agosto de 2012
Café de los recuerdos
es distinto del que te cuentan.
Y yo, ya sabes,
no creo en el destino.
Imagino que naufrago
en tus labios
en el túnel de la noche.
Es verdad: tu rostro está por las nubes,
y quién lo ata. Miro el reloj.
Reviso tus huellas de red social
mientras hago balance indispensable.
Joder, hermosa palabra Balance,
allá en el olvido de un hotel
o de un secreto.
Es verdad, somos gente solitaria,
a menudo, rehén del miedo y de la crisis
en estos tiempos de melancolía.
Reparo en los detalles
en los que se resuelve el mundo,
robo como Prometeo una llama
a mi esperanza de verte en Avilés o Ponferrada.
Es verdad que tu imagen
sigue viva
incluso después del sueño
en que detengo lo fugaz, lo instantáneo,
y fijo la vista en tu sonrisa.
En el Café de los recuerdos
nunca es tarde para desearte
a pesar de los años. O quizá por eso.
domingo, 5 de agosto de 2012
Tranquilidad perfecta
"He soñado con un escritor que tenía ciento ocho años. Había conocido el éxito a la edad de ciento uno. Lo contaba muy animado" (Adam Zagajewski).
viernes, 3 de agosto de 2012
Mireia Belmonte
Con el
temporal
que entra
por la crisis,
a pesar
del momento español
cataclismal,
tenemos a Mireia Belmonte.
Actual y apasionante,
es el nombre español
más hermoso que se me ocurre,
en este caso.
Su última y penúltima actuación
viene con himno y con medallas
en mitad de un río revuelto,
y nos hace pensar
que no todo está perdido.
Lo que pasa ahora, en España y en el mundo,
es que necesitamos a Mireia.
Nada, y entonces visto y no visto.
Es una nadadora que es todo.
Mireia Belmonte ha sonreído esta semana
con una sonrisa eterna y tímida.
Mireia adolescente,
manos de vista popular,
brazos de princesa,
amor inesperado.
temporal
que entra
por la crisis,
a pesar
del momento español
cataclismal,
tenemos a Mireia Belmonte.
Actual y apasionante,
es el nombre español
más hermoso que se me ocurre,
en este caso.
Su última y penúltima actuación
viene con himno y con medallas
en mitad de un río revuelto,
y nos hace pensar
que no todo está perdido.
Lo que pasa ahora, en España y en el mundo,
es que necesitamos a Mireia.
Nada, y entonces visto y no visto.
Es una nadadora que es todo.
Mireia Belmonte ha sonreído esta semana
con una sonrisa eterna y tímida.
Mireia adolescente,
manos de vista popular,
brazos de princesa,
amor inesperado.
martes, 24 de julio de 2012
Sobre un tema de Joseph Joubert
Los poetas tienen cien veces
más sentido común que los filósofos
y al buscar la belleza
encuentran más verdades
que los filósofos
buscando la verdad.
más sentido común que los filósofos
y al buscar la belleza
encuentran más verdades
que los filósofos
buscando la verdad.
sábado, 21 de julio de 2012
Privilegiado
viernes, 20 de julio de 2012
Malos sueños
La escena me araña los pulmones.
El tren se extravía
sin llegar a nuestra cita, en el Llano.
Pero no se lleva las ganas de buscarte
como luciérnaga inquieta.
De pronto, saludo al nuevo día.
Perezoso bostezo
y soy la estela del primer rayo.
He despertado y me esfumo de los malos sueños
mientras el mundo tiembla.
Hoy es siempre todavía,
y lo sé bien.
Desaparezco como el explorador
que avanza y llega al fin, hasta ti,
como Ulises tan al borde de tus ojos,
con su archivo de mejores gestos y palabras.
Y entonces uno se siente menos solo.
Ya estás aquí y el dinosaurio se marcha.
Seguimos soñando.
El tren se extravía
sin llegar a nuestra cita, en el Llano.
Pero no se lleva las ganas de buscarte
como luciérnaga inquieta.
De pronto, saludo al nuevo día.
Perezoso bostezo
y soy la estela del primer rayo.
He despertado y me esfumo de los malos sueños
mientras el mundo tiembla.
Hoy es siempre todavía,
y lo sé bien.
Desaparezco como el explorador
que avanza y llega al fin, hasta ti,
como Ulises tan al borde de tus ojos,
con su archivo de mejores gestos y palabras.
Y entonces uno se siente menos solo.
Ya estás aquí y el dinosaurio se marcha.
Seguimos soñando.
jueves, 19 de julio de 2012
Sombras iguales
Museo
Motivos: la tinta, el papel, el café y las hermosas mujeres. Una postal de París con Leonardo Da Vinci y la calle Château du Clos Lucé. El retrato de Dorian Gray. El cartel de El club de los poetas muertos. Cualquier poema de Claude Roy. La vieja "Carta abierta a una chica progre" que encontré en el Cajón desastre, de Ponferrada. Tu manera de ocupar un lugar en la tierra. Los ejemplos del ejemplar pasado. Los freudianos. Las tardes en el Fontán, entre libros y enigmas. La tendencia de dejarse llevar. El tránsito de la vida. Por qué no, tus ojos deseados. Tres versos de Joan Margarit: "Miro sonriendo la fotografía. / Amamos mucho tiempo. / Tarda en marcharse el sol de los retratos". Las ciudades que son como las personas. La flor de cada instante. Marcel Proust. Llamazares. Lorca. Benedetti. Borges. El Hotel San Jorge de mi adolescencia. Las noches de insomnio minuciosas. El rumor del río Asón. La luna en el British Bar, misteriosa pero suave, como linterna vieja. Una llave entre las manos. La sonrisa de Ángela en la mirada del viajero, que se repite y se repite. El Café La Corte de entre todos los cafés del mundo. Los trayectos de tren. Los poemas escritos a medias con algún escritor universal. Uno y el universo. La mano invisible del tiempo. Tu provincia de tedio y plateresco. Lo fugaz. Lo instantáneo. La encrucijada de estrellas. Los aforismos que alguien tira por el camino. La gente que una vez encontramos, y que somos nosotros. Las estaciones del mundo. La lluvia, aunque a veces no sea la de París, Barcelona o Astillero. La vaga sospecha de unas vidas. Lo perdido. La jodida e inesperada llegada de la muerte.
miércoles, 18 de julio de 2012
Mi verdadero amor
martes, 17 de julio de 2012
Tú y yo en Ponferrada
lunes, 16 de julio de 2012
Mañana,... mañana no sé
No quiero olvidarme del futuro.
Si se observa bien, siempre hay un olvido
cantando en medio del pasado.
Siempre hay un transeúnte que es
solamente un recuerdo, una huella.
Las brasas nos iluminan. Me da miedo pensarlo.
Y mañana,... mañana no sé.
Encontraré la cordura enloqueciendo un poco más,
yo que soy lunático y marciano,
espontaneidad artificiosa,
ideas que van y vienen. Mañana no sé.
Serás más bella porque te desearé más.
Todos huirán a la playa
o a otros brazos.
Sobreviviré a los atascos imposibles
buscando seres terriblemente poéticos.
Cuántas vidas como la mía,
que no quieren olvidarse de su futuro,
como yo, que te quise con la confianza de un niño.
Pero a lo que íbamos.
Mañana no sé, encontraré la cordura
jodidamente enloquecido,
gritaré tu nombre al otro lado de la calle.
El de toda la vida.
Y no será lo que Dios quiera.
Si se observa bien, siempre hay un olvido
cantando en medio del pasado.
Siempre hay un transeúnte que es
solamente un recuerdo, una huella.
Las brasas nos iluminan. Me da miedo pensarlo.
Y mañana,... mañana no sé.
Encontraré la cordura enloqueciendo un poco más,
yo que soy lunático y marciano,
espontaneidad artificiosa,
ideas que van y vienen. Mañana no sé.
Serás más bella porque te desearé más.
Todos huirán a la playa
o a otros brazos.
Sobreviviré a los atascos imposibles
buscando seres terriblemente poéticos.
Cuántas vidas como la mía,
que no quieren olvidarse de su futuro,
como yo, que te quise con la confianza de un niño.
Pero a lo que íbamos.
Mañana no sé, encontraré la cordura
jodidamente enloquecido,
gritaré tu nombre al otro lado de la calle.
El de toda la vida.
Y no será lo que Dios quiera.
domingo, 15 de julio de 2012
La mentira del poeta
Es Andrés Trapiello, discípulo de Pessoa, el que habla con nobleza y finura: "Todo lo que un escritor escribe sabiéndolo antes de ponerse a ello, no sirve para nada. Imaginemos una conversación que fuese así:
-Ahora te voy a decir que estoy contigo. Estamos los dos solos. Tú vistes una chaqueta azul. Yo voy con pantalones grises. Hace un buen día y ahora pasa un coche, modelo...
Para eso es preferible mentir:
-Ahora que estamos los dos solos, te voy a decir que éste que tu crees que ves, no soy yo. En cuanto a tu chaqueta azul, permíteme dos palabras. No vayas a comprarla con mis pantalones grises. ¿Qué tienen mis pantalones grises? En cuanto al día, es bueno, de acuerdo, pero no es más que una basura de día y en ese coche, pasa justamente la persona que lo echará a perder definitivamente...
A partir de ahí naturalmente hay que mentir mucho más, hay que hablar de la persona que viene en ese coche a desbaratarnos el día, y todo lo demás" (Ver Las nubes por dentro).
-Ahora te voy a decir que estoy contigo. Estamos los dos solos. Tú vistes una chaqueta azul. Yo voy con pantalones grises. Hace un buen día y ahora pasa un coche, modelo...
Para eso es preferible mentir:
-Ahora que estamos los dos solos, te voy a decir que éste que tu crees que ves, no soy yo. En cuanto a tu chaqueta azul, permíteme dos palabras. No vayas a comprarla con mis pantalones grises. ¿Qué tienen mis pantalones grises? En cuanto al día, es bueno, de acuerdo, pero no es más que una basura de día y en ese coche, pasa justamente la persona que lo echará a perder definitivamente...
A partir de ahí naturalmente hay que mentir mucho más, hay que hablar de la persona que viene en ese coche a desbaratarnos el día, y todo lo demás" (Ver Las nubes por dentro).
viernes, 13 de julio de 2012
El enigma de la isla del tesoro
A partir de Rafael Guillén
Mis manos cruzan horas, me deslío
con tus dones. Mi sitio y mi fuego
evocan el ayer, mañana, luego.
Te pensé mar de invierno, y eras río.
Encontrada tu forma, ya vacío,
naufragué en ti. Mis versos son un juego.
Voy llegando a la isla: nuestro apego
en abrupto oleaje, malva y frío.
Arquitecto, consigo repegarte
viva, impecable luz, al recordarte.
Ahí estás tú, me arrullas, eres mía.
Y si una vez te alejas de uno mismo,
déjame refugiarme en mi egoísmo.
Seré un barco, encallado, cualquier día.
Mis manos cruzan horas, me deslío
con tus dones. Mi sitio y mi fuego
evocan el ayer, mañana, luego.
Te pensé mar de invierno, y eras río.
Encontrada tu forma, ya vacío,
naufragué en ti. Mis versos son un juego.
Voy llegando a la isla: nuestro apego
en abrupto oleaje, malva y frío.
Arquitecto, consigo repegarte
viva, impecable luz, al recordarte.
Ahí estás tú, me arrullas, eres mía.
Y si una vez te alejas de uno mismo,
déjame refugiarme en mi egoísmo.
Seré un barco, encallado, cualquier día.
martes, 10 de julio de 2012
Capricho
Cada atardecer
recojo entre los vecinos
todas las sillas disponibles
y leo versos para ellas.
Las sillas son extremadamente receptivas
a la poesía
si uno sabe ordenarlas.
Todo esto
me emociona
y durante varias horas
les cuento
qué bellamente murió mi alma
durante el día.
Nuestros encuentros
son generalmente sobrios,
sin entusiasmos
inútiles.
De cualquier modo
significa que cada uno
ha cumplido con su deber
y podemos seguir
adelante.
recojo entre los vecinos
todas las sillas disponibles
y leo versos para ellas.
Las sillas son extremadamente receptivas
a la poesía
si uno sabe ordenarlas.
Todo esto
me emociona
y durante varias horas
les cuento
qué bellamente murió mi alma
durante el día.
Nuestros encuentros
son generalmente sobrios,
sin entusiasmos
inútiles.
De cualquier modo
significa que cada uno
ha cumplido con su deber
y podemos seguir
adelante.
sábado, 7 de julio de 2012
En la silla vacía se sienta tu recuerdo
viernes, 6 de julio de 2012
Sobre presencias
jueves, 5 de julio de 2012
Aún no es tarde
Comienza un nuevo día.
No llueve. La ciudad bosteza.
Voces en fuga
en el café que siempre habito.
Me miro en el espejo, ése
en el que la infancia, que era la patria,
se aleja lentamente.
Pienso en ti llenándolo todo,
en un abrazo nuevo, en nuestro café pendiente.
Escribo: somos los rostros que dejamos atrás,
el viejo Instituto, la carretera de Galicia
que nos acerca a casa,
vistiendo otros cuerpos.
Tropiezo con tu luz de supernova,
con tus ojos insomnes.
No sé qué decirte,
entre tanto estrépito de olvido.
Hay mucho ruido en el exterior.
Soy un hombre que anhela tu sonrisa,
febril y deseada, como anhelo el futuro
que me llama con tu voz.
Me visto con ropa de calle,
a veces la distancia puede ser hermosa
pues encierra un aprendizaje
con pisadas alejándose en la plaza.
Los días pasan como trenes descarrilándose,
que sueñan con el viaje, con nuestro encuentro
encerrado en tus pupilas.
Como soy dado a la sentimentalidad
diré que, cuando regreses,
comenzará otro nuevo día,
el tráfico detendrá su marcha implacable
igual que el mundo.
Te contaré entonces que fue de mí
y de los recuerdos que duermen en mi vientre,
mientras cae la tarde cálida,
las ganas de verte.
No llueve. La ciudad bosteza.
Voces en fuga
en el café que siempre habito.
Me miro en el espejo, ése
en el que la infancia, que era la patria,
se aleja lentamente.
Pienso en ti llenándolo todo,
en un abrazo nuevo, en nuestro café pendiente.
Escribo: somos los rostros que dejamos atrás,
el viejo Instituto, la carretera de Galicia
que nos acerca a casa,
vistiendo otros cuerpos.
Tropiezo con tu luz de supernova,
con tus ojos insomnes.
No sé qué decirte,
entre tanto estrépito de olvido.
Hay mucho ruido en el exterior.
Soy un hombre que anhela tu sonrisa,
febril y deseada, como anhelo el futuro
que me llama con tu voz.
Me visto con ropa de calle,
a veces la distancia puede ser hermosa
pues encierra un aprendizaje
con pisadas alejándose en la plaza.
Los días pasan como trenes descarrilándose,
que sueñan con el viaje, con nuestro encuentro
encerrado en tus pupilas.
Como soy dado a la sentimentalidad
diré que, cuando regreses,
comenzará otro nuevo día,
el tráfico detendrá su marcha implacable
igual que el mundo.
Te contaré entonces que fue de mí
y de los recuerdos que duermen en mi vientre,
mientras cae la tarde cálida,
las ganas de verte.
miércoles, 4 de julio de 2012
Tentativa de agotar El Astillero
En Astillero las características de sus calles y paseos son familiares. Quien ha tenido la suerte de vivir en Astillero en la adolescencia, tendrá el privilegio de que le siga, vaya a donde vaya, el resto de su vida.
martes, 3 de julio de 2012
Memoria involuntaria
Dice Proust que en el aroma
reside la memoria involuntaria,
que es la mejor de las memorias.
Me desperezo con urgencia
a eso de las 11
recordando qué es vivir.
Estoy en silencio
que es la única manera
de que me oigan
desde la certeza de otro mundo mejor.
O yo qué sé.
Uno está hecho un lío. Veremos.
Llevo en el alma, llevo por alma
un fondo de aula con atardeceres prohibidos,
con ausencias prohibidas,
con pisadas prohibidas. Echo de menos
todo lo que llenas, como Robinson huérfano de vida.
Empieza el verano y, como siempre,
uno hace propósito de progresar en la escritura.
Vendrán tiempos mejores, me digo,
con un suspiro
que atraviesa el horizonte de la ciudad
hasta quedar congelado
entre los transeúntes que cruzan por Uría.
Somos de donde nos hacen felices,
de donde nos echan en falta las ausencias,
de donde acaba el espejismo.
reside la memoria involuntaria,
que es la mejor de las memorias.
Me desperezo con urgencia
a eso de las 11
recordando qué es vivir.
Estoy en silencio
que es la única manera
de que me oigan
desde la certeza de otro mundo mejor.
O yo qué sé.
Uno está hecho un lío. Veremos.
Llevo en el alma, llevo por alma
un fondo de aula con atardeceres prohibidos,
con ausencias prohibidas,
con pisadas prohibidas. Echo de menos
todo lo que llenas, como Robinson huérfano de vida.
Empieza el verano y, como siempre,
uno hace propósito de progresar en la escritura.
Vendrán tiempos mejores, me digo,
con un suspiro
que atraviesa el horizonte de la ciudad
hasta quedar congelado
entre los transeúntes que cruzan por Uría.
Somos de donde nos hacen felices,
de donde nos echan en falta las ausencias,
de donde acaba el espejismo.
lunes, 2 de julio de 2012
Curso de soledad
sábado, 30 de junio de 2012
Misteriosamente feliz
"Cuando miro tus ojos todo empieza otra vez.
La oscuridad al fondo: como si fuese el mar" (Joan Margarit).
La oscuridad al fondo: como si fuese el mar" (Joan Margarit).
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