"Cuando miro tus ojos todo empieza otra vez.
La oscuridad al fondo: como si fuese el mar" (Joan Margarit).
sábado, 30 de junio de 2012
jueves, 28 de junio de 2012
Lo de la selección española
Lo de la selección no me parece a mí que sea cosa de delantero centro o no delantero centro, ni siquiera de tácticas o de entrenador, ni siquiera cosa de suerte, con serlo tanto en una fase final de un europeo, sino asunto meramente de pasión. Han sido días muy emocionantes. La selección repesenta a todo y a todos, se ha metido en sentimientos, que es como cuando Juan Ramón Jiménez se metía a rimar. La selección española sigue aún en la lucha. El fútbol es algo más que patadas y euros. La selección, entonces, es la metáfora de nuestras preocupaciones en crisis, mitiga nuestro vértigo. La selección era Butragueño, Luis Enrique, Arconada, Raúl González. La selección de hoy, la selección de Del Bosque, la de Cesc, la de Ramos o Pedrito, representa la emoción, la fragilidad. ¿Dónde estábais? ¿Qué hacíais mientras el mundo se derrumbaba? No hay nada en el aire, ilusión, penalti o prórroga que no pueda cumplirse en Kiev. Nuestras voces, como tantas otras, no son desoídas. Yo soy español como soy libre. Y sumidos en esta incertidumbre del espejismo de la crisis tras los cristales, entre el delirio y la cordura, soñamos sin dormir, seguimos habitando pequeños días intactos, que diría Manolo García. Tan nosotros y tan luz de julio. Estamos a tiempo, no estamos condenados a ser Sísifo alzando una piedra a lo alto de la montaña. Sé desobediente, nada está escrito. Recuperamos la bandera, la afición, los rostros que un día fuimos. Quizá lo he dicho ya muchas veces, espero que me perdones, pero seguimos cambiando el mundo. Ahora más que nunca.
miércoles, 27 de junio de 2012
Soledad terminal
"La soledad enseña a vivir mucho más que la compañía. El problema es que las enseñanzas de la soledad sirven únicamente para la convivencia" (Luis García Montero).
martes, 26 de junio de 2012
Lugares por dentro
El vagabundo desea mucho, espera poco y no pide nada. Se encuentra con Zapatería Cid, llaves en el acto, y piensa que, si se observa bien, todo cuanto le rodea es literario. Él es así. Se topa luego, discípulo de Antonio Muñoz Molina, con la calle Ginés de los Ríos que parece sacada de Nueva York. Uno nunca se cansa de viajar, plural e imaginativo. El sol aprieta, tedioso, y, al de poco, hace frío. El vagabundo va lo suficientemente abrigado por lo que pueda pasar. Hombre precabido vale por dos si el mundo está bien hecho. El vagabundo, tras haber comido y bebido, observa un letrero en el que viene impreso: Centro ciudad, Mercado de ganados, Camping municipal, Polígono industrial, Puerto de Leitariegos. El viajero, vagabundo de sí mismo, se detiene sediento en el Asador Marga donde algunos paisanos están jugando al mus. Entre voces y entre el gentío, se oye El que juega bien es éste, No seas supersticioso. El vagabundo intenta concentrarse y releer Cuaderno del Guadarrama, de Camilo José Cela. Ante su café espumoso servido en la mesa, intenta recordar los paisajes que ha atravesado mientras iba en coche. Truébano de Babia, Villasecino, Robledo de Babia, Huergas de Babia, La Riera torre de Babia, La vega de los viejos. El vagabundo ya está en tierra leonesa (y ya echa en falta su Asturias). Sigamos. El vagabundo se siente a gusto y confiado. ¡Tiene dos seises, anda! ¡Anda!, se escucha entre paisanos. Es un placer familiar estar en un café confortable. Una mujer, anonadante, invariable, barre el recinto y observa, extrañada, al vagabundo. Se imagina, con su mejor ademán, que es un escritor prestigioso. Y ya quisiera. El vagabundo se siente escritor. La gran conquista y transformación del mundo empieza por las habitaciones de uno mismo. No tiene nada, se oye entre el estruendo de paisanos y cartas de urgencia, mirando cada uno las suyas y discutiendo animadamente. ¡Si falto yo, que pasa ahí!, se oye a un paisano de aspecto robinsoniano y de camisa blanca, de camisa de paisano. El vagabundo abandona el bar, y anda medio feliz, ya sabes, por los desmontes, las ruinas, los escombros, los humos y las saudades.
lunes, 25 de junio de 2012
Secuencia verbal
El rumor y el abrazo son palabras como quien dice. Sumido en la indecisión, mientras el mundo tiembla, te miro en el semáforo (tan luz de junio), y tienes ojos dialécticos.
domingo, 24 de junio de 2012
Cuaderno de Ponferrada
nuevas huidas
buscando tu mirada incandescente.
O regresar
allá donde fuimos felices
con el el rostro de quienes somos.
Como en el café Siddharta,
en la calle el reloj, de Ponferrada,
donde las horas
continúan pasando.
Volveremos.
Nunca es tarde.
martes, 19 de junio de 2012
Un abrigo de varios fríos
-Cuidado con este Umbral, que tiene mucho peligro. Acaba de conocerte y ya te llama cielo". Cierro el libro al llegar (que no defrauda), y quedo con JLS. Le comento entonces un posible título de poemas que ha surgido: Un abrigo de varios fríos. No le veo yo muy convencido. Luego, ya con la soledad a cuestas, me topo tras una década, menuda y afable, a G., paseando un enorme perro (que tiene cara de bueno). Me recuerda a la tristeza de uno de mis poemas:" La tristeza es un perro enorme / rendido de impaciencia / que a mí me parecía / feroz, y que se convirtió / en mi enemigo. / Y lo asumí. Las pocas veces que lo veía / el pobre animal me gruñía / casi por compromiso, / pero en cuanto advertí / que estaba atado a una cadena, / entonces yo también / -en un signo de cobardía / de que tengo memoria- /me decidí a gruñirle, frente a frente". Para finalizar el día, lastrado y vencido, quedo con mi amiga A., para comprar libros de viejo y de nuevo (lo viejo es nuevo todavía, no me cansaré de decirlo). Me quiere invitar a Cuaderno del Guadarrama, de Camilo José Cela (que podría haber firmado Julio Llamazares), pero no me dejo. Ya te invita con tu presencia, dice la librera. Y no le falta razón. Charlamos luego de esto y de aquello y la luz que alumbra su sonrisa me reconcilia con el mundo. Esa misma que yo pensaba apagada para siempre. Traigo en el corazón todos los lugares donde estuve, me digo con Álvaro de Campos. Me abrigará para siempre este día que nunca acabará, ni siquiera cuando todo acabe.
lunes, 18 de junio de 2012
Rumbo a ti
quedó congelado.
Dirijo mis pasos
rumbo hacia tu rostro,
a la última isla
luminosa
como el viejo Crusoe,
allá donde
nos encontramos
heridos de vida y de nostalgia
portando tu sonrisa clara.
Al lugar donde Ulises soñó
con su Ítaca lejana
mecido por el rumor
del canto de las sirenas.
Donde nos llenamos de interrogantes
encallados en la arena
lejos del mundo y sus fusiles.
Cruzo por el horizonte
perseguido por la utopía convencida
y quemado por tu silueta
me digo que estoy vivo.
He recorrido cientos de kilómetros
en medio de tanta tormenta,
contando los relámpagos.
Sigo la estrella de los vencidos
abriendo los ojos de par en par.
Todo acaba en ti, y las palabras
dibujan mundos mejores
sinceramente nuestros.
Perdona el retraso, dices.
Respiro, recuerdo qué es vivir,
que aún no ha anochecido. Y aún no es tarde.
Llegamos a la tierra de Ulises.
El viaje continúa.
domingo, 17 de junio de 2012
Yo mismo
sábado, 16 de junio de 2012
Estación
El mundo como nunca había sido. La luz, enigmática, lo ilumina todo en los dulces raíles de la tarde.
Rumor de ciudad, nada parece haber cambiado y hay, literalmente, una juventud de otro tiempo.
Una mujer se acerca a mi epílogo con muy poco ruido, exenta, libre del trajín del día.
Ante mí voces que se levantan. Miradas curiosas.
La temperatura apenas si llega a los veinte grados.
Unos obreros, diestros, dejan para mañana lo que podrían haber hecho hoy.
Quizá la felicidad sea esto, coger trenes, dice alguien detrás de mí.
Cafés hospitalarios en el espejo de mis ojos, ecos de la alegría.
Se despierta exacto, solitario, el saludo seductor de la noche.
Dejo esto en el poema, sin darme por vencido, cuando el tren se va por fin. Las manos de sombra me dicen adiós, y un silbido cruza por el corazón de la ciudad, que va a mi lado.
Rumor de ciudad, nada parece haber cambiado y hay, literalmente, una juventud de otro tiempo.
Una mujer se acerca a mi epílogo con muy poco ruido, exenta, libre del trajín del día.
Ante mí voces que se levantan. Miradas curiosas.
La temperatura apenas si llega a los veinte grados.
Unos obreros, diestros, dejan para mañana lo que podrían haber hecho hoy.
Quizá la felicidad sea esto, coger trenes, dice alguien detrás de mí.
Cafés hospitalarios en el espejo de mis ojos, ecos de la alegría.
Se despierta exacto, solitario, el saludo seductor de la noche.
Dejo esto en el poema, sin darme por vencido, cuando el tren se va por fin. Las manos de sombra me dicen adiós, y un silbido cruza por el corazón de la ciudad, que va a mi lado.
viernes, 15 de junio de 2012
Una búsqueda febril*
Un joven que se embarca
hacia los mundos de Salgari y de Julio Verne.
Y después aparecen
los nórdicos que tanto le influyeron.
Dedica mucho tiempo a la lectura.
Búsqueda viene de desgarro,
de valor, escuchar. De combatir.
* Inspirado en Antes del fin, de Ernesto Sabato.
hacia los mundos de Salgari y de Julio Verne.
Y después aparecen
los nórdicos que tanto le influyeron.
Dedica mucho tiempo a la lectura.
Búsqueda viene de desgarro,
de valor, escuchar. De combatir.
* Inspirado en Antes del fin, de Ernesto Sabato.
jueves, 14 de junio de 2012
Pura dicha
La dicha, invisible a los ojos, se construye
arrancándole, meticulosamente, a las musas
un tema digno.
Se construye, como Houdini,
resucitando al borde de la axfisia
del tsunami cercano de la crisis.
Digamos que se construye
con el número premiado de la lotería,
o con Una noche en la Ópera,
o acariciando a un gato.
Vete tú a saber: qué maquinará a mis espaldas.
Dígalo quien lo sepa.
arrancándole, meticulosamente, a las musas
un tema digno.
Se construye, como Houdini,
resucitando al borde de la axfisia
del tsunami cercano de la crisis.
Digamos que se construye
con el número premiado de la lotería,
o con Una noche en la Ópera,
o acariciando a un gato.
Vete tú a saber: qué maquinará a mis espaldas.
Dígalo quien lo sepa.
miércoles, 13 de junio de 2012
Una luz propia
lunes, 11 de junio de 2012
La mezcla mágica de Woody Allen
domingo, 10 de junio de 2012
Retazos de James Dean
viernes, 8 de junio de 2012
El rumor poético de Cela
"Ya que no ser, aparentar. Ya que no cenamos, vayamos al café. O bien: finjo, luego parezco; parezco, luego para algunos soy; soy, luego sin duda alguna, existo. Todo es cuestión, realmente, de darle vueltas".
"Dostoievski lo primero que hacía era apuntar en un cuaderno eso del planteamiento, del nudo y del desenlace. Después se ponía a escirbir todo seguido y la cosa seguía sola. Sus críticos siempre señalan lo cuidadoso que era. Su señora le decía: Fiodor Mijailovich, ¿qué tal va el nudo?, y Dostoievski le respondía: Bien, María Dmitrievna, parece que va bastante bien".
"Un niño juega, en el alero de un tejado, a ser pájaro, o nubecilla, o cometa. Y el sueño da cimientos al aire para que el niño no se caiga, como el poeta Garcilaso, del tejado abajo. Otro niño juega, a orillas de la mar, a ser concha de nácar, o medusa de seda, o espuma de penacho de ola. Y el sueño da bondad al agua para que el niño no se ahogue, como la poetisa Alfonsina Storni, en la mar abajo. El tercer niño juega con el fuego. Y el refrán -venturosamente- quiebra y no se cumple. Sí. Se sueña despierto, con los ojos abiertos, con la boca abierta, con el alma abierta".
miércoles, 6 de junio de 2012
Lo inexorable
Leído en Antonio Muñoz Molina: "Contra lo que suele pensarse, y decirse, la literatura es uno de los oficios menos solitarios del mundo".
martes, 5 de junio de 2012
La desconocida
Nunca sabré qué hacías allí,
sola, con la maleta, en la estación
de Les Gobelins,
ni por qué sonreías.
Imagino que bajas
en Le Peletier,
que coges una abitación
en el hotel que acabo de dejar,
quizás junto a la mía,
que no he marchado aún,
que nos cruzamos en la escalera y,
cosas del azar, acabamos
encontrándonos en el rincón raro
del jardín de Navarra,
y hablamos, y nos vamos a cenar,
y ya se sabe, en esta ciudad
hay una leyenda con la que cumplir...
Pero ahora andarás por ahí,
pongamos que estés en el puente
de l'Alma
viendo el crepúsculo (perdona
que me ponga romántico)
mientras yo lo contemplo
desde el avión,
casi ya en Asturias.
Y no sabrás
-ni te preguntarás siquiera-
por qué te ha llevado el destino
(sí, el destino y no tu capricho)
a París en Abril. Y yo
no soy adivino, ni mago,
pero sé que si estabas
en aquella estación en aquella hora
era para que yo
escribiese este poema.
sola, con la maleta, en la estación
de Les Gobelins,
ni por qué sonreías.
Imagino que bajas
en Le Peletier,
que coges una abitación
en el hotel que acabo de dejar,
quizás junto a la mía,
que no he marchado aún,
que nos cruzamos en la escalera y,
cosas del azar, acabamos
encontrándonos en el rincón raro
del jardín de Navarra,
y hablamos, y nos vamos a cenar,
y ya se sabe, en esta ciudad
hay una leyenda con la que cumplir...
Pero ahora andarás por ahí,
pongamos que estés en el puente
de l'Alma
viendo el crepúsculo (perdona
que me ponga romántico)
mientras yo lo contemplo
desde el avión,
casi ya en Asturias.
Y no sabrás
-ni te preguntarás siquiera-
por qué te ha llevado el destino
(sí, el destino y no tu capricho)
a París en Abril. Y yo
no soy adivino, ni mago,
pero sé que si estabas
en aquella estación en aquella hora
era para que yo
escribiese este poema.
lunes, 4 de junio de 2012
Empezar a vivir
domingo, 3 de junio de 2012
La vida me demanda otra memoria
Yo mismo, hoy,
he sabido de mí.
Elegí una mirada,
levanté la voz
para que tú me oigas,
para ver en mi rostro
una pena de muerte.
Me reclamé inmóvil
desde mi punto de observación.
Uno aprende a decir,
con esa sensación de que esperaba
otro presente
en que entrase la piel de un saludo.
Yo mismo, hoy, lo dije:
últimamente, nunca, puede ser,
todavía, tan solo.
La vida me demanda otra memoria,
vivir lo mismo que si tú existieras.
he sabido de mí.
Elegí una mirada,
levanté la voz
para que tú me oigas,
para ver en mi rostro
una pena de muerte.
Me reclamé inmóvil
desde mi punto de observación.
Uno aprende a decir,
con esa sensación de que esperaba
otro presente
en que entrase la piel de un saludo.
Yo mismo, hoy, lo dije:
últimamente, nunca, puede ser,
todavía, tan solo.
La vida me demanda otra memoria,
vivir lo mismo que si tú existieras.
sábado, 2 de junio de 2012
viernes, 1 de junio de 2012
Un alma de papel
La imagino, todavía hoy,
necesito un alma de papel
que mire mis manos
sin ningún viento,
un alma de ninguna parte,
todo ardor juvenil.
Un alma mal correspondida,
vestida de tragedia
y expuesta a la intemperie.
Miro el reloj,
y somos de donde nos alumbra
el candil.
Un alma de alfabeto,
eso necesito,
un alma de luz de mayo
que arañe mis pulmones.
Y nada más.
La tarde será nuestra,
necesito un alma de papel
de blanco silencio
que asalte mis días
temblando entre la niebla,
continuada y delirante.
Nada más.
necesito un alma de papel
que mire mis manos
sin ningún viento,
un alma de ninguna parte,
todo ardor juvenil.
Un alma mal correspondida,
vestida de tragedia
y expuesta a la intemperie.
Miro el reloj,
y somos de donde nos alumbra
el candil.
Un alma de alfabeto,
eso necesito,
un alma de luz de mayo
que arañe mis pulmones.
Y nada más.
La tarde será nuestra,
necesito un alma de papel
de blanco silencio
que asalte mis días
temblando entre la niebla,
continuada y delirante.
Nada más.
jueves, 31 de mayo de 2012
La encrucijada
"El enigma (y la razón final) de las encrucijadas tiene su explicación precisamente en la propia sustancia de la duda" (Julio Llamazares).
miércoles, 30 de mayo de 2012
En la vida como en Prison Break
domingo, 27 de mayo de 2012
El momento éste
viernes, 25 de mayo de 2012
El Manhattan de Llamazares
jueves, 24 de mayo de 2012
La historia no ha terminado
Oigo al río del olvido, sigue alerta,
susurra tu nombre,
que genera nuevas dudas.
Seguimos luchando
por alternativas, avergonzados.
La vergüenza es para ellos,
en un mundo que no es el que nos dejan.
Ya sabes, te lo he dicho muchas veces,
que estás en los versos
de García Montero,
en todos los cafés en los que escribo
y en los espejos del pasado.
Ya sé. Te lo dije muchas veces.
Este será un año con verano,
cruzaré tus ojos,
veré a unos y a otros,
y acabaré de empezar mi novela
atrapando ráfagas de luciérnagas
que encierre la ciudad. No queda nada.
Aún albergo algo de esperanza.
Nuestro optimismo, implacable,
no detiene su marcha.
Y, mientras tú llegas,
seguiré viajando y vivo. Como siempre.
La historia anuncia algo nuevo, no ha terminado.
susurra tu nombre,
que genera nuevas dudas.
Seguimos luchando
por alternativas, avergonzados.
La vergüenza es para ellos,
en un mundo que no es el que nos dejan.
Ya sabes, te lo he dicho muchas veces,
que estás en los versos
de García Montero,
en todos los cafés en los que escribo
y en los espejos del pasado.
Ya sé. Te lo dije muchas veces.
Este será un año con verano,
cruzaré tus ojos,
veré a unos y a otros,
y acabaré de empezar mi novela
atrapando ráfagas de luciérnagas
que encierre la ciudad. No queda nada.
Aún albergo algo de esperanza.
Nuestro optimismo, implacable,
no detiene su marcha.
Y, mientras tú llegas,
seguiré viajando y vivo. Como siempre.
La historia anuncia algo nuevo, no ha terminado.
miércoles, 23 de mayo de 2012
El color del miedo
"Miedo. Por qué no confesar que tienes miedo. O, más bien, los miedos pequeños del mal, de la edad, de la enfermedad, el miedo de tu pelo, pájaro que hace nido en el nuevo día con temor y temblor de todo lo que sopla. El miedo de tu pie enfermo, convaleciente, que derrumba por dentro todo tu lado izquierdo, como una pared de cementerio. Un miedo antiguo y óxido que duele en la garganta. Miedo de los alcoholes, de la grisalla y la soledad del día, donde un teléfono que canta es una estela y una estrella, o la voz de la calle que te busca, pero miedo también de que te busquen. Miedo de esa ginebra que se te abre en la mente como una flor loca de palabras, como un daño indecible y amargo, como el calor frío del deshauciado.
Y de noche, ese miedo de las cuatro de la mañana, entre los tulipanes de la orina, las imágenes del día, claras y crueles como espadas, la verdad de las cosas, tan sencilla y sangrienta, que no viste despierto, y la sonrisa agraz de las personas, con su palabra falsa que no quisiste mirar. Miedo de vivir. La muerte no aparece nunca en mis miedos, pero estos miedos no pueden ser sino heraldos de la muerte.
Miedo a esta soledad que me engrandece, miedo dormido y despierto, solo hay un modo de curar el miedo: decir que tengo miedo".
"Aquí lo pongo".
Y de noche, ese miedo de las cuatro de la mañana, entre los tulipanes de la orina, las imágenes del día, claras y crueles como espadas, la verdad de las cosas, tan sencilla y sangrienta, que no viste despierto, y la sonrisa agraz de las personas, con su palabra falsa que no quisiste mirar. Miedo de vivir. La muerte no aparece nunca en mis miedos, pero estos miedos no pueden ser sino heraldos de la muerte.
Miedo a esta soledad que me engrandece, miedo dormido y despierto, solo hay un modo de curar el miedo: decir que tengo miedo".
"Aquí lo pongo".
domingo, 20 de mayo de 2012
La forja de un ladrón
Días gris y tormentoso. Uno desea mucho, espera poco y no pide nada. Abro La forja de un ladrón, de Umbral, que me acompaña a tantos lugares, y subrayo unas líneas que me parecen verdaderas:
"El cine es un sueño donde soñamos cosas muy bellas y muy tristes, pero siempre con frío en la cama, como si nos faltase una manta". "El tiempo tiene una cuarta dimensión, que es el cine".
"El cine es un sueño donde soñamos cosas muy bellas y muy tristes, pero siempre con frío en la cama, como si nos faltase una manta". "El tiempo tiene una cuarta dimensión, que es el cine".
viernes, 18 de mayo de 2012
Arden
Arden los bosques en el Bierzo y en mi pecho tu sonrisa. Unos niños corren tras la pelota, y mis sienes corren tras ellos por cualquier resquicio. El mundo solo empieza a estar claro con uno mismo.
Arde mi trabajo fin de máster y arde mi novela. Permanezco, oreado y aireado, atento a la realidad. Somos nómadas de movimiento en movimiento, rehenes del miedo y de la urgencia. Transito el recuerdo de estos días lluviosos y quebradizos.
Paseo mis soledades de poeta por la ciudad, me subo a la copa de los árboles del Parque San Francisco. Arde mi agradecimiento. Y arde tu mirada a la que le suena el ruido de mi escritura, a estas alturas. Son tiempos difíciles. Arden tu ausencia, el coste de la vida, y las escombreras de la infancia. Pero a lo que íbamos. Arden los bosques en el Bierzo; y en mi pecho, a simple vista, tu sonrisa. Ardo yo mismo con el vértigo del tiempo llamándome a voces, llenándome de nostalgia y de melancolía.
Arde mi trabajo fin de máster y arde mi novela. Permanezco, oreado y aireado, atento a la realidad. Somos nómadas de movimiento en movimiento, rehenes del miedo y de la urgencia. Transito el recuerdo de estos días lluviosos y quebradizos.
Paseo mis soledades de poeta por la ciudad, me subo a la copa de los árboles del Parque San Francisco. Arde mi agradecimiento. Y arde tu mirada a la que le suena el ruido de mi escritura, a estas alturas. Son tiempos difíciles. Arden tu ausencia, el coste de la vida, y las escombreras de la infancia. Pero a lo que íbamos. Arden los bosques en el Bierzo; y en mi pecho, a simple vista, tu sonrisa. Ardo yo mismo con el vértigo del tiempo llamándome a voces, llenándome de nostalgia y de melancolía.
miércoles, 16 de mayo de 2012
Postal (con música) desde El Congreso
Voy a guardarlo todo de este día:
el capítulo de mi novela (La luna en el British Bar)
titulado "Un mundo inabarcable",
en las manos de un sueño.
Voy a guardar lo que espera la vida de mí,
las largas horas con Lorena en El Congreso,
libre de inquietudes,
con su conversación tomada por el aire,
y por la risa, que abre camino en la nieve.
Guardaré todo eso: un susurro
diciendo: Vaya pelos que tengo,
los instantes hablando de las viejas amistades
detrás de tanto mayo,
el camarero con una Heineken del tiempo
sin yo pedirla -es cuestión de gustos-,
y el paraíso que tengo enfrente
y el rumbo de las ocho de la tarde
y nuestra espera de un pasado imperfecto.
Ya ves, me pongo cursi.
Pero nunca voy a tener olvido de este día,
ni siquiera cuando todo acabe.
el capítulo de mi novela (La luna en el British Bar)
titulado "Un mundo inabarcable",
en las manos de un sueño.
Voy a guardar lo que espera la vida de mí,
las largas horas con Lorena en El Congreso,
libre de inquietudes,
con su conversación tomada por el aire,
y por la risa, que abre camino en la nieve.
Guardaré todo eso: un susurro
diciendo: Vaya pelos que tengo,
los instantes hablando de las viejas amistades
detrás de tanto mayo,
el camarero con una Heineken del tiempo
sin yo pedirla -es cuestión de gustos-,
y el paraíso que tengo enfrente
y el rumbo de las ocho de la tarde
y nuestra espera de un pasado imperfecto.
Ya ves, me pongo cursi.
Pero nunca voy a tener olvido de este día,
ni siquiera cuando todo acabe.
martes, 15 de mayo de 2012
Historias viejas, palabras tristes
"Dibuja un plano de tu deseo y vive siempre en él dentro de una norma de belleza" (Federico García Lorca).
lunes, 14 de mayo de 2012
Áspero miedo
Es mayo y las calles están vacías, con una certeza impertinente. Trato de ordenar algunos papeles, y termino mi investigación sobre el miedo. "La lectura no mancha, no va vestida de uniforme. Cuando un buen alumno se acerca a la lectura, o interviene en el aula, lo que sucede es que indaga en su entorno para instalarse en la realidad". Recupero luego mis rutinas de siempre, cuando te soñaba. Una mañana descalza. Voy en el tren de cercanías que parece un arca de Noé, un tren lento que para en todas las estaciones. En silencio, aparentemente fuera del ruido, observo a los pasajeros, compañeros cricunspectos del viaje. Se bajan algunas personas. Otro libro más. Esta vez releo el Diario (1932-1987), de Miguel Torga. Hay en él mucho de literatura. Tomo nota: "A lo mejor soy yo en parte el responsable de mi tristeza. En cuanto suelto una carcajada, se apodera de mí tal miedo a una posible desgracia, que enseguida me pongo a suspirar". Enseguida me pongo a suspirar. Confieso que me gusta esta ciudad que está detenida en el tiempo y le hace a uno detenerse en sí mismo. Le hace estar aquí y en otro lugar, con tu sonrisa, en una playa del sur. Qué sé yo. Las calles están vacías. Todas las plazas te esperan. Los miedos no son graves, siempre y cuando no nos nos paralicen. "Tenemos miedo pues amamos", decía Ismael Serrano, "con la voluntad voraz del que se sabe perdido sin la paz de tus abrazos, sin la analgesia dulce de la espera que antecede a tu llegada de algún viaje, promesa segura de saberse a salvo de los miedos y el reproche".
domingo, 13 de mayo de 2012
Amanecer (Oviedo)
El tren se ha detenido en la estación de una ciudad
cualquiera.
Tras los amorfos sueños grises de cemento, hay un
amanecer metálico y lechoso. Huele a café y a
corazón de lluvia.
Una mujer vende tabaco y periódicos del día con la
tinta fresca aún.
Voces. Rumor de pasos urgentes.
En los andenes, montones de viajeros y maletas.
Unos obreros suben al último vagón enormes fardos de
aburrimiento.
A lo lejos, un hombre pasa silbando una canción con las
manos hundidas en los bolsillos de la chaqueta.
Cuando el tren se va por fin, su silbido queda clavado
en el corazón de la ciudad como un cuchillo.
cualquiera.
Tras los amorfos sueños grises de cemento, hay un
amanecer metálico y lechoso. Huele a café y a
corazón de lluvia.
Una mujer vende tabaco y periódicos del día con la
tinta fresca aún.
Voces. Rumor de pasos urgentes.
En los andenes, montones de viajeros y maletas.
Unos obreros suben al último vagón enormes fardos de
aburrimiento.
A lo lejos, un hombre pasa silbando una canción con las
manos hundidas en los bolsillos de la chaqueta.
Cuando el tren se va por fin, su silbido queda clavado
en el corazón de la ciudad como un cuchillo.
sábado, 12 de mayo de 2012
Galería de desconocidos
"En las ciudades no demasiado grandes es frecuente adquirir una cierta familiaridad con los rostros de algunos desconocidos. No sabemos nada de ellos y nunca hablaremos, pero una fracción de sus vidas se desliza ante nosotros, y solo nos llaman la atención cuando ya los hemos visto dos o tres veces, en el autobús, en alguna calle habitual, acudiendo deprisa a tareas que ignoramos, desayunando solos en una cafetería con expresión de cansancio" (Antonio Muñoz Molina).
viernes, 11 de mayo de 2012
La vida por delante
Cuando me da por un autor, me da de verdad, con los párpados rotos. Estoy con la lectura de El jinete polaco, he concluido Las apariencias, y ahora empiezo La vida por delante, de Antonio Muñoz Molina. Una selección esta última de artículos que el autor de Úbeda fue publicando en la revista dominical del País, allá por el año 1997. Cómo pasa el tiempo. Tengo que vivir lo que me queda, lo nunca visto, con voluntad, me digo con torpe paciencia mientras escribo mi nostalgia del futuro. Aquí os dejo, para estar a flote como un barco, y sin atarme al mástil como Ulises, algunos pensamientos suyos, que son los míos:
"Hay que tener un cuaderno, hay que llevarlo siempre a mano, en el bolsillo, en la bolsa de viaje, como se lleva un salvoconducto, hay que saber elegirlo".
"La hoja en blanco es el negativo de la página impresa".
"Uno desea y necesita costumbres, repeticiones, querencias".
"Envidio sobre todo los cuadernos que llevan los pintores, el de un amigo mío arquitecto que va dibujando en el curso de sus viajes bocetos de los edificios que ve y de los que imagina".
"Solo la fotografía nos enseña de verdad que quienes habitaron el pasado son nuestros semejantes".
"Cuántas vidas, cuántas músicas caben en un solo día: casi a la misma velocidad con que la experiencia y la memoria me llevan, de la mañana a la noche, de un lugar a otro".
"Dice Borges que en la literatura, contra lo que suele pensarse, no es infrecuente la maestría".
"El porvenir es un mundo desconocido, un inmenso país extranjero en el que, sin embargo, adquieren a veces la ciudadanía algunas obras o algunos recuerdos o sueños de los muertos".
Antonio Muñoz Molina, La vida por delante, Alfaguara, 2oo2.
"Hay que tener un cuaderno, hay que llevarlo siempre a mano, en el bolsillo, en la bolsa de viaje, como se lleva un salvoconducto, hay que saber elegirlo".
"La hoja en blanco es el negativo de la página impresa".
"Uno desea y necesita costumbres, repeticiones, querencias".
"Envidio sobre todo los cuadernos que llevan los pintores, el de un amigo mío arquitecto que va dibujando en el curso de sus viajes bocetos de los edificios que ve y de los que imagina".
"Solo la fotografía nos enseña de verdad que quienes habitaron el pasado son nuestros semejantes".
"Cuántas vidas, cuántas músicas caben en un solo día: casi a la misma velocidad con que la experiencia y la memoria me llevan, de la mañana a la noche, de un lugar a otro".
"Dice Borges que en la literatura, contra lo que suele pensarse, no es infrecuente la maestría".
"El porvenir es un mundo desconocido, un inmenso país extranjero en el que, sin embargo, adquieren a veces la ciudadanía algunas obras o algunos recuerdos o sueños de los muertos".
Antonio Muñoz Molina, La vida por delante, Alfaguara, 2oo2.
Manhattan
Iremos algún día
a Manhattan,
a sus ventanas abiertas
que conocemos
por las palabras
de Muñoz Molina
donde todo es distrito
y es nostálgico.
Iremos, largos y felices,
con puentes y edficios entre los brazos,
Empire State, Chrysler, Rockfeller Center,
Broadway, Central Park, Harlem,
Chinatown,
iremos algún día,
nos borraremos para estar en la ciudad
del viejo Woody Allen
y así vestir de blanco y negro,
buscando a Annie Hall desesperadamente.
Mitigaremos nuestra neurosis
sin renunciar a nosotros,
desubriendo tu rostro
al final de todos los caminos.
Ya ves, me pongo cursi.
Iremos algún día a Manhattan. Por fin iremos.
a Manhattan,
a sus ventanas abiertas
que conocemos
por las palabras
de Muñoz Molina
donde todo es distrito
y es nostálgico.
Iremos, largos y felices,
con puentes y edficios entre los brazos,
Empire State, Chrysler, Rockfeller Center,
Broadway, Central Park, Harlem,
Chinatown,
iremos algún día,
nos borraremos para estar en la ciudad
del viejo Woody Allen
y así vestir de blanco y negro,
buscando a Annie Hall desesperadamente.
Mitigaremos nuestra neurosis
sin renunciar a nosotros,
desubriendo tu rostro
al final de todos los caminos.
Ya ves, me pongo cursi.
Iremos algún día a Manhattan. Por fin iremos.
jueves, 10 de mayo de 2012
Mirando a la eternidad
"Cuando, en la oscuridad del cine, se encendía el proyector o, en la de mi habitación, la linterna se abría paso entre las sábanas, otra luz diferente se encendía ante mis ojos y me transportaba lejos del lugar en el que estaba" (Julio Llamazares).
martes, 8 de mayo de 2012
El viaje de la memoria
Leo: "Los vivos quieren tener una vida de ficción y los personajes de ficción quieren tener una vida real". La frase es de Woody Allen. La verdad es que yo suelo conformarme con la vida que llevo, y atraviesa mis pupilas. Salgo del máster tras hacer balance de lo sentido en las prácticas y me acompañan (más bien, acompaño) a mis amigas E. y A. Su conversación está plagada de paraísos en el aire y restablece en la memoria serenidad, colores que solo existen en la memoria y en el cine, y hasta pasajes de libros. A mí las palabras, como al hidalgo Alonso Quijano, me suscitan una pasión que se parece a la locura. "¡Toma nota: Martín López-Vega!", le digo a A. para despedirme, aunque tal vez, supongo, debí recomendárselo también a E. Uno tiende a ser un desastre. Qué le vamos a hacer. Vuelvo a casa, ahora, pensando en los nuevos libros que tengo en mente mientras escribo estas líneas (La luna en el British Bar, Ajuste de cuentas, Narcolepsia, Maneras de estar solo) e imagino que uno va cogiendo trenes felices, trenes oportunos que le reconcilian consigo mismo y con el mundo. Porque sabe que no es tarde, y aún hay tiempo. Como expresó Julio Llamazares, los recuerdos simplemente se suceden. O para decirlo con el autor de Poo de Llanes: "El viaje de la memoria es siempre un viaje que tiene mucho de azar".
La visita
"De vez en cuando viene una mujer -su recuerdo-, una vieja amiga, y su memoria se queda a vivir en la mía y su desnudo me da calor, frío, amistad, intimidad, despierto o dormido, y yo trabajo, escribo, leo, voy y vengo, y ella está ahí, donde no está, viviendo como entonces, vestida de su desnudo" (Francisco Umbral).
lunes, 7 de mayo de 2012
domingo, 6 de mayo de 2012
Siempre es viernes
Menos mal que, aunque el mundo se agriete, me queda un trozo de tu sonrisa que un día me perteneció. Y siempre es viernes si todo el café te está esperando.
sábado, 5 de mayo de 2012
Ser un instante
La certidumbre llega como un deslumbramiento.
Se existe por instantes de luz. O de tiniebla.
Lo demás son las horas, los telones de fondo,
el gris para el contraste. Lo demás es la nada.
Es un momento. El cuerpo se deshabita y deja
de ser la transparencia con que se ve a sí mismo.
Se incorpora a las cosas; se hace materia ajena
y podemos sentirlo desde un lugar remoto.
Yo recuerdo un instante en que París caía
sobre mí con el peso de una estrella apagada.
Recuerdo aquella lluvia total. París es triste.
Todo lo bello es triste mientras exista el tiempo.
Vivir es detenerse con el pie levantado,
es perder un peldaño, es ganar un segundo.
Cuando se mira un río pasar, no se ve el agua.
Vivir es ver el agua; detener su relieve.
Mi vagar se acodaba sobre el pretil de hierro
del Pont des Arts. De súbito, centelleó la vida.
Sobre el Sena llovía y el agua, acribillada,
se hizo piedra, ceniza de endurecida lava.
Nada altera su orden. Es tan sólo un latido
del ser que, por sorpresa, llega a ser perceptible.
Y se siente por dentro lo compacto del hierro,
y somos la mirada misma que nos traspasa.
La lucidez elige momentos imprevistos.
Como cuando en la sala de proyección, un fallo
interrumpe la acción, deja una foto fija.
Al pronto el ritmo sigue. Y sigue el hundimiento.
La pesada silueta de Louvre no se cuadraba
en el espacio. Estaba instalada en alguna
parte de mí, era un trozo de esa total conciencia
que hendía con su rayo la certeza absoluta.
Ser un instante. Verse inmerso entre otras cosas
que son. Después no hay nada. Después el universo
prosigue en el vacío su muerte giratoria.
Pero por un mometo se detiene, viviendo.
Recuerdo que llovía sobre París. Los árboles
también eran eternos a la orilla. Al segundo,
las aguas reanudaron su curso y yo, de nuevo,
las miraba sin verlas, perderse bajo el puente.
Se existe por instantes de luz. O de tiniebla.
Lo demás son las horas, los telones de fondo,
el gris para el contraste. Lo demás es la nada.
Es un momento. El cuerpo se deshabita y deja
de ser la transparencia con que se ve a sí mismo.
Se incorpora a las cosas; se hace materia ajena
y podemos sentirlo desde un lugar remoto.
Yo recuerdo un instante en que París caía
sobre mí con el peso de una estrella apagada.
Recuerdo aquella lluvia total. París es triste.
Todo lo bello es triste mientras exista el tiempo.
Vivir es detenerse con el pie levantado,
es perder un peldaño, es ganar un segundo.
Cuando se mira un río pasar, no se ve el agua.
Vivir es ver el agua; detener su relieve.
Mi vagar se acodaba sobre el pretil de hierro
del Pont des Arts. De súbito, centelleó la vida.
Sobre el Sena llovía y el agua, acribillada,
se hizo piedra, ceniza de endurecida lava.
Nada altera su orden. Es tan sólo un latido
del ser que, por sorpresa, llega a ser perceptible.
Y se siente por dentro lo compacto del hierro,
y somos la mirada misma que nos traspasa.
La lucidez elige momentos imprevistos.
Como cuando en la sala de proyección, un fallo
interrumpe la acción, deja una foto fija.
Al pronto el ritmo sigue. Y sigue el hundimiento.
La pesada silueta de Louvre no se cuadraba
en el espacio. Estaba instalada en alguna
parte de mí, era un trozo de esa total conciencia
que hendía con su rayo la certeza absoluta.
Ser un instante. Verse inmerso entre otras cosas
que son. Después no hay nada. Después el universo
prosigue en el vacío su muerte giratoria.
Pero por un mometo se detiene, viviendo.
Recuerdo que llovía sobre París. Los árboles
también eran eternos a la orilla. Al segundo,
las aguas reanudaron su curso y yo, de nuevo,
las miraba sin verlas, perderse bajo el puente.
miércoles, 2 de mayo de 2012
Paseo entre las cosas que ya no existen
"Algunas noches, en el sueño, un pequeño fragmento de baldosa se convierte en una calle y esa calle en una ciudad, y yo vuelvo a pasear por ella. Es la ciudad de las cosas que ya no existen, pero no me importa: allí está mucha de la gente que yo más quiero" (Martín López-Vega).
martes, 1 de mayo de 2012
El poeta
El poeta enciende la televisión y se enfrenta al mundo para tratar de comprenderlo.
Al poeta no le gusta quejarse.
El poeta no es un erudito, ni un técnico, ni un científico, ni un coleccionista.
La literatura está a una distancia entre dos conciencias: la del poeta y la del lector.
El poeta es tozudo, es terco, es pertinaz.
El espacio público del poema -quizás el lector lo sepa- no aspira a nadar ni a guardar la ropa.
El poeta, como decía Cela, es un animal de costumbres.
El poeta, dueño de su futuro, está en contacto con el presente.
El autor descubre su calidad en el lector.
Fotografías en la distancia, el recuerdo del poeta sigue impreso en su memoria.
Al poeta no le gusta quejarse.
El poeta no es un erudito, ni un técnico, ni un científico, ni un coleccionista.
La literatura está a una distancia entre dos conciencias: la del poeta y la del lector.
El poeta es tozudo, es terco, es pertinaz.
El espacio público del poema -quizás el lector lo sepa- no aspira a nadar ni a guardar la ropa.
El poeta, como decía Cela, es un animal de costumbres.
El poeta, dueño de su futuro, está en contacto con el presente.
El autor descubre su calidad en el lector.
Fotografías en la distancia, el recuerdo del poeta sigue impreso en su memoria.
lunes, 30 de abril de 2012
Los días contables del pasado
Estos días son largos. Ensayo, ilusionadamente, los primeros escritos de La luna en el British Bar, un libro sobre mi memoria, sobre mirarse al espejo, sobre las cicatrices del tiempo, sobre Astillero y las lunas involuntarias que nos iluminan en cualquier parte, aunque las agujas del reloj corran, disparatadamente, al revés. Todos los escritores llevamos un lector apasionado y adolescente (uno lleva dentro Escenas de cine mudo, La belleza convulsa, Cajón de sastre). Habrá en la novela anécdotas que contendrán una puerta mal cerrada, un estrépito de ciudad entrevista, un gesto de una muchacha en un tren de cercanías, el color de tu risa que apenas si se deja ver, imágenes distorsionadas por el foco del recuerdo. Somos otros y somos aquellos. Todos tenemos otro yo que está del otro lado de uno, sea cual sea el lado en que uno está, como dijo el cantautor catalán. Y lo confieso: intentaré no colgar nada en "Fantasmas hospitalarios", solo se lo iré enseñando a mi amiga A., nebulosa de mis escritos, fragilidad imparable e impagable. Ella me ha enseñado mucho de lecturas extraviadas, sabe hablar muy bien de la vida y de las cosas importantes. Y uno se sabe privilegiado. Bienvenida, luna del British Bar, donde nunca estuve y a veces me ilumina. Estoy asustado. Aún sigo vivo. Y con todo por hacer. Manos a la obra.
domingo, 29 de abril de 2012
Regreso al futuro
Hoy regreso
a tu futuro,
al lugar donde
puedo depositar
los labios y los sueños
y te busco
en mil cuerpos palpitantes
-el reloj va desbocado-
dejando abiertas
las ventanas,
una puerta mal cerrada.
Ya está todo listo.
El Delorean, ya lo sabes,
da vueltas
en el rincón perdido de un amor,
el viejo tacto
que vuelve después de años.
Hoy regreso a tu aventura incierta,
al rayo en el reloj de la torre
y al neón de los bares tan mayo
donde tomar sidras y verdades
para sentirnos vivos.
Uno se pregunta qué sería de nosotros
sin el pasado que habitamos.
Cómo pasa el tiempo. Y aquí seguimos,
conspirando nuevas huidas.
Bendito futuro este nuestro al que regreso.
Me gusta volver a él
como me gusta mirar
a una mariposa en otoño
o caminar por la ciudad que es norte,
que se abre y se encoge como la risa
sabiendo que lo mejor está por venir.
a tu futuro,
al lugar donde
puedo depositar
los labios y los sueños
y te busco
en mil cuerpos palpitantes
-el reloj va desbocado-
dejando abiertas
las ventanas,
una puerta mal cerrada.
Ya está todo listo.
El Delorean, ya lo sabes,
da vueltas
en el rincón perdido de un amor,
el viejo tacto
que vuelve después de años.
Hoy regreso a tu aventura incierta,
al rayo en el reloj de la torre
y al neón de los bares tan mayo
donde tomar sidras y verdades
para sentirnos vivos.
Uno se pregunta qué sería de nosotros
sin el pasado que habitamos.
Cómo pasa el tiempo. Y aquí seguimos,
conspirando nuevas huidas.
Bendito futuro este nuestro al que regreso.
Me gusta volver a él
como me gusta mirar
a una mariposa en otoño
o caminar por la ciudad que es norte,
que se abre y se encoge como la risa
sabiendo que lo mejor está por venir.
viernes, 27 de abril de 2012
Eternamente joven
lunes, 23 de abril de 2012
La luna del British Bar
Hoy, Día del Libro, de nuevo el futuro apareciendo en un poema: Te llaman porvenir / porque no vienes nunca. Te llaman: porvenir, / y esperan que tú llegues / como un animal manso / a comer en su mano. Cierro el libro de Ángel González con la urgencia y ansiedad del que se ata a un mástil para escapar de los recuerdos, como un fugitivo. Aunque no haga ruido este olvido, y uno se tape los oídos como Ulises, no se puede escapar del ayer. El futuro es espacio. Pero también el pasado lo es. Me arden las manos imaginando libros venideros (el último, La luna del British bar, donde nunca estuve y aún las horas de mi corazón siguen pasando), deseoso de versos y miradas, de lo que los transeúntes quieran darme. Y en esas estoy. Trataré de manteneros informados de mis amores, tan pendientes como posibles, de mis nuevos escritos, de la belleza de mis fracasos. Es el amor que vuelve, se decía Claudio Rodríguez. Fue demasiado pronto pero ahora no es tarde. Diablos, ¡Nunca es tarde!.
domingo, 22 de abril de 2012
El jinete polaco
Últimamente suelo juntarme en el Café La Corte de la Calle Uría con Antonio Muñoz Molina, y su obra El jinete polaco. Se me ocurren algunos títulos posibles: "Un invierno extranjero", "Todas las voces imposibles del mundo", "Miedo inmemorial", "Mujeres locuaces", "Linternas de sombras", "Los espejismos del insomnio". Subrayo luego algunas frases que me resultan interesantes:
"Si se paraban a pensarlo era casi imposible que se hubieran encontrado, entre tantos millones de hombres y mujeres, de caras, de nombres, de gritos, de idiomas, de conversaciones telefónicas".
"Qué niebla había en mis ojos que no me dejaba verte cuando te tenía delante, media vida más joven pero no más deseable que ahora".
"Todo pertenecía a una secuencia nunca interrumpida entre el pasado y el presente, entre Mágina y todas las ciudades del mundo donde había estado o soñado que iba, entre él mismo y Nadia y esas caras en blanco y negro de las fotografías en las que era posible distinguir y enlazar no solo los hechos sino también los orígenes más distantes de sus vidas".
"No quiero alejarme tanto, vuelvo porque no me guía la mano caliente de mi madre y tengo miedo de perderme en esas calles desconocidas y abiertas por las que circulan automóviles negros".
"Estos relojes no sirven para medir un tiempo que únicamente ha existido en esa ciudad, no sé cuándo, en todos los pasados y porvenires que fueron necesarios para que ahora yo sea quien soy".
Muñoz Molina, Antonio, El jinete polaco, Editorial Planeta, 1997.
"Si se paraban a pensarlo era casi imposible que se hubieran encontrado, entre tantos millones de hombres y mujeres, de caras, de nombres, de gritos, de idiomas, de conversaciones telefónicas".
"Qué niebla había en mis ojos que no me dejaba verte cuando te tenía delante, media vida más joven pero no más deseable que ahora".
"Todo pertenecía a una secuencia nunca interrumpida entre el pasado y el presente, entre Mágina y todas las ciudades del mundo donde había estado o soñado que iba, entre él mismo y Nadia y esas caras en blanco y negro de las fotografías en las que era posible distinguir y enlazar no solo los hechos sino también los orígenes más distantes de sus vidas".
"No quiero alejarme tanto, vuelvo porque no me guía la mano caliente de mi madre y tengo miedo de perderme en esas calles desconocidas y abiertas por las que circulan automóviles negros".
"Estos relojes no sirven para medir un tiempo que únicamente ha existido en esa ciudad, no sé cuándo, en todos los pasados y porvenires que fueron necesarios para que ahora yo sea quien soy".
Muñoz Molina, Antonio, El jinete polaco, Editorial Planeta, 1997.
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