sábado, 30 de junio de 2012

Misteriosamente feliz

"Cuando miro tus ojos todo empieza otra vez.
La oscuridad al fondo: como si fuese el mar" (Joan Margarit).

jueves, 28 de junio de 2012

Lo de la selección española

Lo de la selección no me parece a mí que sea cosa de delantero centro o no delantero centro, ni siquiera de tácticas o de entrenador, ni siquiera cosa de suerte, con serlo tanto en una fase final de un europeo, sino asunto meramente de pasión. Han sido días muy emocionantes. La selección repesenta a todo y a todos, se ha metido en sentimientos, que es como cuando Juan Ramón Jiménez se metía a rimar. La selección española sigue aún en la lucha. El fútbol es algo más que patadas y euros. La selección, entonces, es la metáfora de nuestras preocupaciones en crisis, mitiga nuestro vértigo. La selección era Butragueño, Luis Enrique, Arconada, Raúl González. La selección de hoy, la selección de Del Bosque, la de Cesc, la de Ramos o Pedrito, representa la emoción, la fragilidad. ¿Dónde estábais? ¿Qué hacíais mientras el mundo se derrumbaba? No hay nada en el aire, ilusión, penalti o prórroga que no pueda cumplirse en Kiev. Nuestras voces, como tantas otras, no son desoídas. Yo soy español como soy libre. Y sumidos en esta incertidumbre del espejismo de la crisis tras los cristales, entre el delirio y la cordura, soñamos sin dormir, seguimos habitando pequeños días intactos, que diría Manolo García. Tan nosotros y tan luz de julio. Estamos a tiempo, no estamos condenados a ser Sísifo alzando una piedra a lo alto de la montaña. Sé desobediente, nada está escrito. Recuperamos la bandera, la afición, los rostros que un día fuimos. Quizá lo he dicho ya muchas veces, espero que me perdones, pero seguimos cambiando el mundo. Ahora más que nunca.

miércoles, 27 de junio de 2012

Soledad terminal

"La soledad enseña a vivir mucho más que la compañía. El problema es que las enseñanzas de la soledad sirven únicamente para la convivencia" (Luis García Montero).

martes, 26 de junio de 2012

Lugares por dentro

El vagabundo desea mucho, espera poco y no pide nada. Se encuentra con Zapatería Cid, llaves en el acto, y piensa que, si se observa bien, todo cuanto le rodea es literario. Él es así. Se topa luego, discípulo de Antonio Muñoz Molina, con la calle Ginés de los Ríos que parece sacada de Nueva York. Uno nunca se cansa de viajar, plural e imaginativo. El sol aprieta, tedioso, y, al de poco, hace frío. El vagabundo va lo suficientemente abrigado por lo que pueda pasar. Hombre precabido vale por dos si el mundo está bien hecho. El vagabundo, tras haber comido y bebido, observa un letrero en el que viene impreso: Centro ciudad, Mercado de ganados, Camping municipal, Polígono industrial, Puerto de Leitariegos. El viajero, vagabundo de sí mismo, se detiene sediento en el Asador Marga donde algunos paisanos están jugando al mus. Entre voces y entre el gentío, se oye El que juega bien es éste, No seas supersticioso. El vagabundo intenta concentrarse y releer Cuaderno del Guadarrama, de Camilo José Cela. Ante su café espumoso servido en la mesa, intenta recordar los paisajes que ha atravesado mientras iba en coche. Truébano de Babia, Villasecino, Robledo de Babia, Huergas de Babia, La Riera torre de Babia, La vega de los viejos. El vagabundo ya está en tierra leonesa (y ya echa en falta su Asturias). Sigamos. El vagabundo se siente a gusto y confiado. ¡Tiene dos seises, anda! ¡Anda!, se escucha entre paisanos. Es un placer familiar estar en un café confortable. Una mujer, anonadante, invariable, barre el recinto y observa, extrañada, al vagabundo. Se imagina, con su mejor ademán, que es un escritor prestigioso. Y ya quisiera. El vagabundo se siente escritor. La gran conquista y transformación del mundo empieza por las habitaciones de uno mismo. No tiene nada, se oye entre el estruendo de paisanos y cartas de urgencia, mirando cada uno las suyas y discutiendo animadamente. ¡Si falto yo, que pasa ahí!, se oye a un paisano de aspecto robinsoniano y de camisa blanca, de camisa de paisano. El vagabundo abandona el bar, y anda medio feliz, ya sabes, por los desmontes, las ruinas, los escombros, los humos y las saudades.

lunes, 25 de junio de 2012

Secuencia verbal

El rumor y el abrazo son palabras como quien dice. Sumido en la indecisión, mientras el mundo tiembla, te miro en el semáforo (tan luz de junio), y tienes ojos dialécticos.

domingo, 24 de junio de 2012

Cuaderno de Ponferrada

Habrá que inventar
nuevas huidas
buscando tu mirada incandescente.
O regresar
allá donde fuimos felices
con el el rostro de quienes somos.
Como en el café Siddharta,
en la calle el reloj, de Ponferrada,
donde las horas
continúan pasando.
Volveremos.
Nunca es tarde.

martes, 19 de junio de 2012

Un abrigo de varios fríos

Un día lluvioso, febril y fabril. Comienzo en el tren, medio adormilado, Crónica de esa guapa gente. "El rey don Juan Carlos, con los demás, no sé cómo es, pero conmigo es cambiante", dice Umbral nada más empezarlo. "El Borbón borbonea, que es lo suyo. Nos vemos varias veces al año, en sitios tan restringidos como Alcalá de Henares (con Chillida) o en La Zarzuela o el palacio de Oriente, entre republicanos, exiliados y toda la gallofa política y literaria, y un día que le dije Cielo a una infanta se la llevó enseguida:
-Cuidado con este Umbral, que tiene mucho peligro. Acaba de conocerte y ya te llama cielo". Cierro el libro al llegar (que no defrauda), y quedo con JLS. Le comento entonces un posible título de poemas que ha surgido: Un abrigo de varios fríos. No le veo yo muy convencido. Luego, ya con la soledad a cuestas, me topo tras una década, menuda y afable, a G., paseando un enorme perro (que tiene cara de bueno). Me recuerda a la tristeza de uno de mis poemas:" La tristeza es un perro enorme / rendido de impaciencia / que a mí me parecía / feroz, y que se convirtió / en mi enemigo. / Y lo asumí. Las pocas veces que lo veía / el pobre animal me gruñía / casi por compromiso, / pero en cuanto advertí / que estaba atado a una cadena, / entonces yo también / -en un signo de cobardía / de que tengo memoria- /me decidí a gruñirle, frente a frente". Para finalizar el día, lastrado y vencido, quedo con mi amiga A., para comprar libros de viejo y de nuevo (lo viejo es nuevo todavía, no me cansaré de decirlo). Me quiere invitar a Cuaderno del Guadarrama, de Camilo José Cela (que podría haber firmado Julio Llamazares), pero no me dejo. Ya te invita con tu presencia, dice la librera. Y no le falta razón. Charlamos luego de esto y de aquello y la luz que alumbra su sonrisa me reconcilia con el mundo. Esa misma que yo pensaba apagada para siempre. Traigo en el corazón todos los lugares donde estuve, me digo con Álvaro de Campos. Me abrigará para siempre este día que nunca acabará, ni siquiera cuando todo acabe.

lunes, 18 de junio de 2012

Rumbo a ti

Atrás el invierno

quedó congelado.

Dirijo mis pasos

rumbo hacia tu rostro,

a la última isla

luminosa

como el viejo Crusoe,

allá donde

nos encontramos

heridos de vida y de nostalgia

portando tu sonrisa clara.

Al lugar donde Ulises soñó

con su Ítaca lejana

mecido por el rumor

del canto de las sirenas.

Donde nos llenamos de interrogantes

encallados en la arena

lejos del mundo y sus fusiles.



Cruzo por el horizonte

perseguido por la utopía convencida

y quemado por tu silueta

me digo que estoy vivo.



He recorrido cientos de kilómetros

en medio de tanta tormenta,

contando los relámpagos.

Sigo la estrella de los vencidos

abriendo los ojos de par en par.

Todo acaba en ti, y las palabras

dibujan mundos mejores

sinceramente nuestros.



Perdona el retraso, dices.

Respiro, recuerdo qué es vivir,

que aún no ha anochecido. Y aún no es tarde.

Llegamos a la tierra de Ulises.

El viaje continúa.

domingo, 17 de junio de 2012

Yo mismo

Me hago, rehén de mi pasión, con un umbral, Crónica de esa guapa gente (Memorias de la jet), y ya son 25 los umbrales que tengo en mi poder. Comienzo, perdido en mi laberinto, un nuevo libro de poemas bajo un título antiguo (lo viejo es nuevo todavía). Continúo también con Maneres de tar solu y Axuste de cuentes (en asturiano), y, quizá con más ilusión, La luna en el British Bar, único y azul, un ejercicio de mi memoria mientras todo te nombra. No tengo que rendir cuentas a nadie. Puedo hacer un ciento de libros al mismo tiempo, o no hacer ninguno. Soy libre de ser feliz y feliz de ser libre escribiendo, aunque a otros les parezca raro o inaceptable. Yo mismo me encontré frente a mí en una encrucijada, decía Ángel González. No somos quién para definir lo que la gente ve en nosotros, lo que les gusta o disgusta. Simplemente nos corresponde ser así e intentar hacer propósitos de mejorar cada día. Recuerdo ahora lo que pensaba Luis García Montero: "Al que es arisco, hay que decirle arisco". Y, al que es mentiroso, mentiroso, añado yo. Las cosas como son, haciendo balance hemos visto concursos miserables y poetas de luz contaminada. Hay personas frías o incandescentes, buenas o sin corazón donde caerse. El destino ya no es una excusa. Y mañana no será lo que un Dios, tomado por los vientos, quiera.

sábado, 16 de junio de 2012

Estación

El mundo como nunca había sido. La luz, enigmática, lo ilumina todo en los dulces raíles de la tarde.

Rumor de ciudad, nada parece haber cambiado y hay, literalmente, una juventud de otro tiempo.

Una mujer se acerca a mi epílogo con muy poco ruido, exenta, libre del trajín del día.

Ante mí voces que se levantan. Miradas curiosas.

La temperatura apenas si llega a los veinte grados.

Unos obreros, diestros, dejan para mañana lo que podrían haber hecho hoy.

Quizá la felicidad sea esto, coger trenes, dice alguien detrás de mí.

Cafés hospitalarios en el espejo de mis ojos, ecos de la alegría.

Se despierta exacto, solitario, el saludo seductor de la noche.

Dejo esto en el poema, sin darme por vencido, cuando el tren se va por fin. Las manos de sombra me dicen adiós, y un silbido cruza por el corazón de la ciudad, que va a mi lado.

viernes, 15 de junio de 2012

Una búsqueda febril*

Un joven que se embarca
hacia los mundos de Salgari y de Julio Verne.
Y después aparecen
los nórdicos que tanto le influyeron.
Dedica mucho tiempo a la lectura.
Búsqueda viene de desgarro,
de valor, escuchar. De combatir.


* Inspirado en Antes del fin, de Ernesto Sabato.

jueves, 14 de junio de 2012

Pura dicha

La dicha, invisible a los ojos, se construye
arrancándole, meticulosamente, a las musas
un tema digno.

Se construye, como Houdini,
resucitando al borde de la axfisia
del tsunami cercano de la crisis.

Digamos que se construye
con el número premiado de la lotería,

o con Una noche en la Ópera,
o acariciando a un gato.

Vete tú a saber: qué maquinará a mis espaldas.
Dígalo quien lo sepa.

miércoles, 13 de junio de 2012

Una luz propia

Mi ánimo va recuperando su estado habitual, pequeño y vulnerable, ahora que queda todo por hacer. Falta el de Astillero, es una experiencia terrible y le duele al universo. Más allá de ti hay fusiles y espadas. Más allá de tus palabras. Tu voz es alivio y me arropa. Es tiempo de soplar a las heridas, de buscar tiempos de paz en que encontrarnos. Pienso en la gente que tanto me da y me importa, en tu recuerdo que me acompaña mientras las dudas rumian su hastío. La tarde va cayendo e improviso unas palabras para un capítulo sobre el Asón: "Ningún río es igual a otro río por mucho que digan. Hay que decir -aunque yo no sea Jorge Manrique- que hay ríos que tienen vida, que son apropiados para la nostalgia, que despiertan y nos dicen algo ciertas noches, como el del sabio hijo de brahmán Siddharta. O no tan apropiados: algunos son solo olvido y penumbra pero, así y todo, son ríos al fin y al cabo".  Algunos son penumbra y, después de ella, llega la luz que esperemos no nos ciegue, pareces decirme. Y te lo agradezco en el alma.

lunes, 11 de junio de 2012

La mezcla mágica de Woody Allen

Sigo con Cela, y José Luis Sevillano me regala Los males sagrados, una joya de Francisco Umbral. Y ya son 24 los umbrales que tengo. Esto, por supuesto, es motivo de orgullo y satisfacción. "Todo novelista lírico vuelve siempre a sus vivencias adolescentes", parece decirme al principio. Paso el día escribiendo y revisando un capítulo de mi novela. Trato de ordenar papeles, miro por la ventana cómo llueve a cántaros. La Corte es como un gran estruendo de olas que me mecen y me paralizan aunque se me ocurren miles de ideas para mi libro en asturiano Axuste de cuentes. No olvidemos que la literatura a veces es un ajuste de cuentas con la vida. También le doy vueltas al tema del trabajo bien hecho aunque la realidad se empeñe en vestir de invierno en este futuro hipotecado. Recuerdo entonces unas palabras acertadas de mi amiga Ana: "Saber que lo estás haciendo bien, que estás poniendo lo mejor de ti, es un placer". Qué sé yo. Pienso que tiene razón. Para acabar el día, me hago con Pura anarquía, del viejo Woody Allen. Y me sonrío nada más abrirlo con "Mezcla Mágica", un libro que cubre, dice, "un amplio abanico de temas, desde el poder de los cristales hasta la sanación holística y las vibraciones psíquicas, e incluye consejos prácticos sobre cómo conseguir energía espiritual, sobre cómo vencer el estrés mediante el amor, y sobre exactamente adónde ir y qué formularios rellenar para reencarnarse". Es único escribiendo cuentos humorísticos y otras muchas cosas (un futuro Premio Nobel según Rafael Azcona). Aquí seguimos, en el viaje, desatándonos del mástil como Ulises, y embriagándonos con tu canto.

domingo, 10 de junio de 2012

Retazos de James Dean

En estos tiempos convulsos que vivimos en que respirar es una heroicidad, olvidamos los momentos frágiles, la belleza que tuvimos un día, o sus retazos. El olvido nos encañona las sienes. Así que, ardiendo como está la memoria, me dispongo a asumir retos, soñar huidas imposibles, nuevos cafés y conversaciones, saltar la barrera de las palabras, buscar otras utopías sintiéndome James Dean en Rebelde sin Causa. Nuestro jazmín de verano antiguo aún lo llevo.

viernes, 8 de junio de 2012

El rumor poético de Cela

Paso toda la tarde leyendo a Cela y su Café de Artistas. Antes había leído Nuevo viaje a la Alcarria, Viaje al Pirineo de Lérida, Cajón de sastre, y también Oficio de tinieblas 5. "Los poetas toman café con leche, que siempre inspira", dice, y pienso que no le falta razón. Aunque también la tiene -pienso también- cuando afirma: "El escritor, solo ante su mesa, bebe su vaso con apurada, con deleitosa holgazanería. Sobre el mantel de hilo crudo descansan, como en un bien compuesto bodegón, un whiskey casi en las últimas, un paquete de cigarrillos desinflado, un cenicero repleto, una caja de fósforos no muy llena, un libro a medio abrir y un florero minúsculo". Cierro el libro, y recuerdo entonces las palabras monocordes de Miguel Alarcos: "Cela no sabe lo que dice, además, no era poeta, sino novelista, los poetas toman lo que les da la gana". A lo que, haciendo vuelo rasante, le contesto con palabras del propio escritor gallego: "Si los pelmas perforantes tuviesen paciencia -cosa que no ocurre- estarían llamados a los más altos destinos". Qué sé yo. No lo dice uno, lo dice el premio Nobel, que, sin ser tan lírico como era Umbral, sigue siendo lírico (y lo suyo). De los pelmas perforantes escribió un día: "No son humildes -que siempre adorna-, ni cobistas -que casi siempre agrada-, sino y quizás como contrapartida, tan solo monocordes y atemorizadoramente habladores. El pelma perforante no permite hablar al enemigo y contra él no cabe el no dejar el uso de la palabra ni un solo momento, ya que, por lo común, quien no la deja suele ser él. Con esta clase de pelmas la defensa es difícil y, entre los medios más indicados por los filósofos de la historia, parece ser que nada ataja sus malas intenciones que la huida". Reflexiono estos consejos que me visten mientras M. Alarcos me contesta: "¿Me estás llamando pelma perforante por boca del jodido, jodiendo Cela?". Cela nunca se jode me repito ya para mis adentros, mientras guardo silencio para vestir de flores el trueno del fusil y las ventanas. Dejo unas frases conspicuas de Cela, no sé si poéticas o no, pero incandescentes como una brasa olvidada.

"Vivir es recordar. Pensar es recordar. El amor nunca es el hoy, sino el ayer por la mañana. El sueño es recordación. La vela es añoranza".

"Ya que no ser, aparentar. Ya que no cenamos, vayamos al café. O bien: finjo, luego parezco; parezco, luego para algunos soy; soy, luego sin duda alguna, existo. Todo es cuestión, realmente, de darle vueltas".

"Dostoievski lo primero que hacía era apuntar en un cuaderno eso del planteamiento, del nudo y del desenlace. Después se ponía a escirbir todo seguido y la cosa seguía sola. Sus críticos siempre señalan lo cuidadoso que era. Su señora le decía: Fiodor Mijailovich, ¿qué tal va el nudo?, y Dostoievski le respondía: Bien, María Dmitrievna, parece que va bastante bien".

"Un niño juega, en el alero de un tejado, a ser pájaro, o nubecilla, o cometa. Y el sueño da cimientos al aire para que el niño no se caiga, como el poeta Garcilaso, del tejado abajo. Otro niño juega, a orillas de la mar, a ser concha de nácar, o medusa de seda, o espuma de penacho de ola. Y el sueño da bondad al agua para que el niño no se ahogue, como la poetisa Alfonsina Storni, en la mar abajo. El tercer niño juega con el fuego. Y el refrán -venturosamente- quiebra y no se cumple. Sí. Se sueña despierto, con los ojos abiertos, con la boca abierta, con el alma abierta".

miércoles, 6 de junio de 2012

Lo inexorable

Leído en Antonio Muñoz Molina: "Contra lo que suele pensarse, y decirse, la literatura es uno de los oficios menos solitarios del mundo".

martes, 5 de junio de 2012

La desconocida

Nunca sabré qué hacías allí,
sola, con la maleta, en la estación
de Les Gobelins,
ni por qué sonreías.
Imagino que bajas
en Le Peletier,
que coges una abitación
en el hotel que acabo de dejar,
quizás junto a la mía,
que no he marchado aún,
que nos cruzamos en la escalera y,
cosas del azar, acabamos
encontrándonos en el rincón raro
del jardín de Navarra,
y hablamos, y nos vamos a cenar,
y ya se sabe, en esta ciudad
hay una leyenda con la que cumplir...
Pero ahora andarás por ahí,
pongamos que estés en el puente
de l'Alma
viendo el crepúsculo (perdona
que me ponga romántico)
mientras yo lo contemplo
desde el avión,
casi ya en Asturias.
Y no sabrás
-ni te preguntarás siquiera-
por qué te ha llevado el destino
(sí, el destino y no tu capricho)
a París en Abril. Y yo
no soy adivino, ni mago,
pero sé que si estabas
en aquella estación en aquella hora
era para que yo
escribiese este poema.

lunes, 4 de junio de 2012

Empezar a vivir

Me he pasado toda la vida soñando recuerdos del futuro, con urgencia y ansiedad. Qué diablos, ahora me conformo con algunas pocas cosas: recordar que estoy vivo, tu sonrisa que es un arma de destrucción masiva, aunque a veces me salva del naufragio; querer viajar y querer conocer gente; las palabras de mi amiga Ángela que me traen el aroma de la felicidad, la poesía que es un arma cargada de futuro y me agarra de las solapas, la utopía y los sueños que son un bálsamo, no perder el hábito de hacer balance, guardar en un pañuelo tu luz de supernova. Somos la brasa que no se apaga como somos el pasado cándido e irrefutable. ¿Sabes qué? Es cierto. Me apresuro despacio a vivir aunque el pasado revele mis contradicciones, aquellas que me definen como ser humano. Prende la luz. Que ya estoy llegando y te prometo el mejor de los futuros. Otro mundo es posible. Perezoso y feliz. Puesto que jamás es tarde para empezar a vivir.

domingo, 3 de junio de 2012

La vida me demanda otra memoria

Yo mismo, hoy,
he sabido de mí.
Elegí una mirada,
levanté la voz
para que tú me oigas,
para ver en mi rostro
una pena de muerte.
Me reclamé inmóvil
desde mi punto de observación.

Uno aprende a decir,
con esa sensación de que esperaba
otro presente
en que entrase la piel de un saludo.

Yo mismo, hoy, lo dije:
últimamente, nunca, puede ser,
todavía, tan solo.
La vida me demanda otra memoria,
vivir lo mismo que si tú existieras.

viernes, 1 de junio de 2012

Un alma de papel

La imagino, todavía hoy,

necesito un alma de papel

que mire mis manos

sin ningún viento,

un alma de ninguna parte,

todo ardor juvenil.



Un alma mal correspondida,

vestida de tragedia

y expuesta a la intemperie.

Miro el reloj,

y somos de donde nos alumbra

el candil.



Un alma de alfabeto,

eso necesito,

un alma de luz de mayo

que arañe mis pulmones.

Y nada más.



La tarde será nuestra,

necesito un alma de papel

de blanco silencio

que asalte mis días

temblando entre la niebla,

continuada y delirante.

Nada más.


jueves, 31 de mayo de 2012

La encrucijada


"El enigma (y la razón final) de las encrucijadas tiene su explicación precisamente en la propia sustancia de la duda" (Julio Llamazares).

miércoles, 30 de mayo de 2012

En la vida como en Prison Break

Sigo escribiendo de la misma manera, a simple vista, aunque me cuesta más de lo que debiera. Definitivamente llego a Oviedo bien temprano y me encuentro con la sonrisa luminosa y azul de C. (como cielo de verano). Me hago luego con Plenilunio, de Antonio Muñoz Molina, y Agua quemada, de Carlos Fuentes. No sabe uno dónde va a meter ya tanto libro cuando lo que tendría que hacer es deshacerse de ellos, con la mudanza. Mientras tomo un café vigilo el vaho de la memoria que pasa delante de mí y me lleva, curiosamente, hasta Astillero. Clavo mis ojos en el yo de antes (probablemente el que continúo siendo) y me da por pensar que no cambiaría ningún café o charla por ningún libro. Creo que en eso se basa casi todo. Me da entonces por pensar, sea por lo que fuere, en Michael Scofield (Wentworth Miller), el personaje ficticio pero muy de verdad de Prison Break, la serie que estoy viendo, y que a veces tiene que ver contigo. De él se dice que sufre la llamada "inhibición latente": "Las personas que sufren de baja inhibición latente ven las cosas de todos los días como usted o como yo; esta lámpara por ejemplo. Pero, mientras que nosotros simplemente procesamos la imagen de la lámpara, ellos procesan todo. La pieza de metal que lo sostiene, la lámpara, los tornillos, todo lo que hay en el interior. Sus cerebros están más abiertos a los estímulos provenientes del entorno. El cerebro de otras personas -el suyo, el mío- no admiten esa información. Tenemos que hacerlo de esa forma para poder preservar nuestra cordura. Si alguien con un bajo cociente intelectual tiene una baja inhibición latente, casi seguramente termine con una enfermedad mental; pero alguien con un alto IQ, casi siempre da como resultado un genio de la creatividad", nos dice el doctor Brighton. Uno desea y precisa de costumbres, repeticiones, perseverancia, y entre ellas, una de las más decisivas, es la de la vida. "Se volvió muy permeable", añade, "al sufrimiento que había a su alrededor. No podía bloquearlo. Entonces se convirtió en un rescatador, una de esas personas que se preocupan más por el bienestar ajeno que por el propio". A uno le gustaría ser en un futuro (voluntariamente o no) así, como Mike Scofield, en busca de su Sara Tancredi. Porque sé, por decirlo como los poetas, que no es tarde.

domingo, 27 de mayo de 2012

El momento éste

Empiezo un nuevo tramo en mi vida de balance y reflexiones. Serán días de memoria y de futuro, de escritura eterna y luminosa, en primera línea de fuego. Se me ocurre un título para un libro de poemas con guiño a Ángel González incluido: Vivir lo mismo que si tú existieras. Las aulas ya están vacías y los docentes y los alumnos desmontan el escenario. Continuaré con mi Luna en el British Bar y mi nuevo capítulo, que pronto te enseñaré. Comienza así: "Algunas veces en el transcurso de un viaje he encontrado, por azar, hermosos lugares inexactos como ríos que uno nunca llega a entender -reflejos de mí mismo-, ciertos ríos que han seguido luego acompañándome, sin sobresaltos, después del regreso, y en los que he disfrutado, a la vez, de sus aguas que traían reflejadas las huellas de mi pasado -¿de qué son símbolo?-, y de aquellas otras en las que, obviamente, nunca podré bañarme dos veces, salvo iluminado por la luna del recuerdo". Nos vamos, pero con infinito agradecimiento al fin y al cabo. Volveremos algún día, no hay duda. Y durante largo rato quedaré así, quieto, asomado a la barandilla del puente, mirando como el Asón me atraviesa los párpados, mientras tiro piedras a la lisura de su olvido. Somos quienes fuimos y quienes no seremos.


viernes, 25 de mayo de 2012

El Manhattan de Llamazares

Suele hablarse mucho hoy de lo que signfica la amistad. Una amistad es una amistad. Hay amistades que sin crecer, crecen, como el eterno niño Peter Pan, amistades ordenadas y serias, que diría Julio Llamazares, amistades rampantes de las de tal vez o de las de solo porque sí u otras elegantes como Cary Grant. Existen amistades de despacio y buena letra, en las que-como pensaba Machado- el hacer bien las cosas importa más que el hacerlas. La mañana es azul y radiante. Entrego Oxímoron y otras luces, tomo algo con viejos amigos, escribo. Me encuentro luego a mi amiga A., cuya sonrisa va dejando ciudades encendidas con su luz de zafiro. -"¿Por qué no paseas?". Y pasea uno, entre el sol y la sombra, retrospectivamente, haciendo balance de lo que ha vivido. Abre El río del olvido (ahora puede leerlo calmadamente) y se fija, paciente, en el guiño que su autor, el de Vegamián, hace al viejo Woody Allen y su Manhattan. En aquella película el director comenzaba con una docena de inicios alternativos. Aquí se recurre a un par: "Son las ocho de la mañana de un claro y presumiblemente caluroso día de agosto..." O bien: "A las ocho de la mañana, en León, las calles y las plazas aparecen aún desiertas, húmedas todavía por el rocío de la madrugada". O, como se nos dice, "de un modo más humilde y prosaico": "Son las ocho de la mañana de un claro y presumiblemente caluroso día de agosto cuando el viajero, dormido todavía y con los ojos nublados por el sueño y la resaca, abandona León en su vehículo descuadernado..." Hay amistades, por lo visto -como mañanas neoyorquinas o leonesas- verdaderas, que andan sin prisa y cuyo encanto (anoto ahora) no se deshace nunca (al igual que el eterno niño Peter Pan). Siento ponerme cursi. Pero algunas veces, todavía hoy, me sé privilegiado.

jueves, 24 de mayo de 2012

La historia no ha terminado

Oigo al río del olvido, sigue alerta,

susurra tu nombre,

que genera nuevas dudas.

Seguimos luchando

por alternativas, avergonzados.

La vergüenza es para ellos,

en un mundo que no es el que nos dejan.



Ya sabes, te lo he dicho muchas veces,

que estás en los versos

de García Montero,

en todos los cafés en los que escribo

y en los espejos del pasado.

Ya sé. Te lo dije muchas veces.



Este será un año con verano,

cruzaré tus ojos,

veré a unos y a otros,

y acabaré de empezar mi novela

atrapando ráfagas de luciérnagas

que encierre la ciudad. No queda nada.



Aún albergo algo de esperanza.

Nuestro optimismo, implacable,

no detiene su marcha.

Y, mientras tú llegas,

seguiré viajando y vivo. Como siempre.

La historia anuncia algo nuevo, no ha terminado.


miércoles, 23 de mayo de 2012

El color del miedo

"Miedo. Por qué no confesar que tienes miedo. O, más bien, los miedos pequeños del mal, de la edad, de la enfermedad, el miedo de tu pelo, pájaro que hace nido en el nuevo día con temor y temblor de todo lo que sopla. El miedo de tu pie enfermo, convaleciente, que derrumba por dentro todo tu lado izquierdo, como una pared de cementerio. Un miedo antiguo y óxido que duele en la garganta. Miedo de los alcoholes, de la grisalla y la soledad del día, donde un teléfono que canta es una estela y una estrella, o la voz de la calle que te busca, pero miedo también de que te busquen. Miedo de esa ginebra que se te abre en la mente como una flor loca de palabras, como un daño indecible y amargo, como el calor frío del deshauciado.
Y de noche, ese miedo de las cuatro de la mañana, entre los tulipanes de la orina, las imágenes del día, claras y crueles como espadas, la verdad de las cosas, tan sencilla y sangrienta, que no viste despierto, y la sonrisa agraz de las personas, con su palabra falsa que no quisiste mirar. Miedo de vivir. La muerte no aparece nunca en mis miedos, pero estos miedos no pueden ser sino heraldos de la muerte.
Miedo a esta soledad que me engrandece, miedo dormido y despierto, solo hay un modo de curar el miedo: decir que tengo miedo".

"Aquí lo pongo".

domingo, 20 de mayo de 2012

La forja de un ladrón

Días gris y tormentoso. Uno desea mucho, espera poco y no pide nada. Abro La forja de un ladrón, de Umbral, que me acompaña a tantos lugares, y subrayo unas líneas que me parecen verdaderas:
"El cine es un sueño donde soñamos cosas muy bellas y muy tristes, pero siempre con frío en la cama, como si nos faltase una manta". "El tiempo tiene una cuarta dimensión, que es el cine".

viernes, 18 de mayo de 2012

Arden

Arden los bosques en el Bierzo y en mi pecho tu sonrisa. Unos niños corren tras la pelota, y mis sienes corren tras ellos por cualquier resquicio. El mundo solo empieza a estar claro con uno mismo.

Arde mi trabajo fin de máster y arde mi novela. Permanezco, oreado y aireado, atento a la realidad. Somos nómadas de movimiento en movimiento, rehenes del miedo y de la urgencia. Transito el recuerdo de estos días lluviosos y quebradizos.

Paseo mis soledades de poeta por la ciudad, me subo a la copa de los árboles del Parque San Francisco. Arde mi agradecimiento. Y arde tu mirada a la que le suena el ruido de mi escritura, a estas alturas. Son tiempos difíciles. Arden tu ausencia, el coste de la vida, y las escombreras de la infancia. Pero a lo que íbamos. Arden los bosques en el Bierzo; y en mi pecho, a simple vista, tu sonrisa. Ardo yo mismo con el vértigo del tiempo llamándome a voces, llenándome de nostalgia y de melancolía.

miércoles, 16 de mayo de 2012

Postal (con música) desde El Congreso

Voy a guardarlo todo de este día:

el capítulo de mi novela (La luna en el British Bar)

titulado "Un mundo inabarcable",

en las manos de un sueño.

Voy a guardar lo que espera la vida de mí,

las largas horas con Lorena en El Congreso,

libre de inquietudes,

con su conversación tomada por el aire,

y por la risa, que abre camino en la nieve.



Guardaré todo eso: un susurro

diciendo: Vaya pelos que tengo,

los instantes hablando de las viejas amistades 

detrás de tanto mayo,

el camarero con una Heineken del tiempo

sin yo pedirla -es cuestión de gustos-,

y el paraíso que tengo enfrente

y el rumbo de las ocho de la tarde

y nuestra espera de un pasado imperfecto.



Ya ves, me pongo cursi.

Pero nunca voy a tener olvido de este día,

ni siquiera cuando todo acabe.




martes, 15 de mayo de 2012

Historias viejas, palabras tristes

"Dibuja un plano de tu deseo y vive siempre en él dentro de una norma de belleza" (Federico García Lorca).

lunes, 14 de mayo de 2012

Áspero miedo

Es mayo y las calles están vacías, con una certeza impertinente. Trato de ordenar algunos papeles, y termino mi investigación sobre el miedo. "La lectura no mancha, no va vestida de uniforme. Cuando un buen alumno se acerca a la lectura, o interviene en el aula, lo que sucede es que indaga en su entorno para instalarse en la realidad". Recupero luego mis rutinas de siempre, cuando te soñaba. Una mañana descalza. Voy en el tren de cercanías que parece un arca de Noé, un tren lento que para en todas las estaciones. En silencio, aparentemente fuera del ruido, observo a los pasajeros, compañeros cricunspectos del viaje. Se bajan algunas personas. Otro libro más. Esta vez releo el Diario (1932-1987), de Miguel Torga. Hay en él mucho de literatura. Tomo nota: "A lo mejor soy yo en parte el responsable de mi tristeza. En cuanto suelto una carcajada, se apodera de mí tal miedo a una posible desgracia, que enseguida me pongo a suspirar". Enseguida me pongo a suspirar. Confieso que me gusta esta ciudad que está detenida en el tiempo y le hace a uno detenerse en sí mismo. Le hace estar aquí y en otro lugar, con tu sonrisa, en una playa del sur. Qué sé yo. Las calles están vacías. Todas las plazas te esperan. Los miedos no son graves, siempre y cuando no nos nos paralicen. "Tenemos miedo pues amamos", decía Ismael Serrano, "con la voluntad voraz del que se sabe perdido sin la paz de tus abrazos, sin la analgesia dulce de la espera que antecede a tu llegada de algún viaje, promesa segura de saberse a salvo de los miedos y el reproche".

domingo, 13 de mayo de 2012

Amanecer (Oviedo)

El tren se ha detenido en la estación de una ciudad
cualquiera.

Tras los amorfos sueños grises de cemento, hay un
amanecer metálico y lechoso. Huele a café y a
corazón de lluvia.

Una mujer vende tabaco y periódicos del día con la
tinta fresca aún.

Voces. Rumor de pasos urgentes.

En los andenes, montones de viajeros y maletas.

Unos obreros suben al último vagón enormes fardos de
aburrimiento.

A lo lejos, un hombre pasa silbando una canción con las
manos hundidas en los bolsillos de la chaqueta.

Cuando el tren se va por fin, su silbido queda clavado
en el corazón de la ciudad como un cuchillo.

sábado, 12 de mayo de 2012

Galería de desconocidos

"En las ciudades no demasiado grandes es frecuente adquirir una cierta familiaridad con los rostros de algunos desconocidos. No sabemos nada de ellos y nunca hablaremos, pero una fracción de sus vidas se desliza ante nosotros, y solo nos llaman la atención cuando ya los hemos visto dos o tres veces, en el autobús, en alguna calle habitual, acudiendo deprisa a tareas que ignoramos, desayunando solos en una cafetería con expresión de cansancio" (Antonio Muñoz Molina).

viernes, 11 de mayo de 2012

La vida por delante

Cuando me da por un autor, me da de verdad, con los párpados rotos. Estoy con la lectura de El jinete polaco, he concluido Las apariencias, y ahora empiezo La vida por delante, de Antonio Muñoz Molina. Una selección esta última de artículos que el autor de Úbeda fue publicando en la revista dominical del País, allá por el año 1997. Cómo pasa el tiempo. Tengo que vivir lo que me queda, lo nunca visto, con voluntad, me digo con torpe paciencia mientras escribo mi nostalgia del futuro. Aquí os dejo, para estar a flote como un barco, y sin atarme al mástil como Ulises, algunos pensamientos suyos, que son los míos:

"Hay que tener un cuaderno, hay que llevarlo siempre a mano, en el bolsillo, en la bolsa de viaje, como se lleva un salvoconducto, hay que saber elegirlo".

"La hoja en blanco es el negativo de la página impresa".

"Uno desea y necesita costumbres, repeticiones, querencias".

"Envidio sobre todo los cuadernos que llevan los pintores, el de un amigo mío arquitecto que va dibujando en el curso de sus viajes bocetos de los edificios que ve y de los que imagina".

"Solo la fotografía nos enseña de verdad que quienes habitaron el pasado son nuestros semejantes".

"Cuántas vidas, cuántas músicas caben en un solo día: casi a la misma velocidad con que la experiencia y la memoria me llevan, de la mañana a la noche, de un lugar a otro".

"Dice Borges que en la literatura, contra lo que suele pensarse, no es infrecuente la maestría".

"El porvenir es un mundo desconocido, un inmenso país extranjero en el que, sin embargo, adquieren a veces la ciudadanía algunas obras o algunos recuerdos o sueños de los muertos".

Antonio Muñoz Molina, La vida por delante, Alfaguara, 2oo2.

Manhattan

Iremos algún día

a Manhattan,

a sus ventanas abiertas

que conocemos

por las palabras

de Muñoz Molina

donde todo es distrito

y es nostálgico.



Iremos, largos y felices,

con puentes y edficios entre los brazos,

Empire State, Chrysler, Rockfeller Center,

Broadway, Central Park, Harlem,

Chinatown,



iremos algún día,

nos borraremos para estar en la ciudad

del viejo Woody Allen

y así vestir de blanco y negro,

buscando a Annie Hall desesperadamente.



Mitigaremos nuestra neurosis

sin renunciar a nosotros,

desubriendo tu rostro

al final de todos los caminos.



Ya ves, me pongo cursi.

Iremos algún día a Manhattan. Por fin iremos.

jueves, 10 de mayo de 2012

Mirando a la eternidad

"Cuando, en la oscuridad del cine, se encendía el proyector o, en la de mi habitación, la linterna se abría paso entre las sábanas, otra luz diferente se encendía ante mis ojos y me transportaba lejos del lugar en el que estaba" (Julio Llamazares).

martes, 8 de mayo de 2012

El viaje de la memoria

Leo: "Los vivos quieren tener una vida de ficción y los personajes de ficción quieren tener una vida real". La frase es de Woody Allen. La verdad es que yo suelo conformarme con la vida que llevo, y atraviesa mis pupilas. Salgo del máster tras hacer balance de lo sentido en las prácticas y me acompañan (más bien, acompaño) a mis amigas E. y A. Su conversación está plagada de paraísos en el aire y restablece en la memoria serenidad, colores que solo existen en la memoria y en el cine, y hasta pasajes de libros. A mí las palabras, como al hidalgo Alonso Quijano, me suscitan una pasión que se parece a la locura. "¡Toma nota: Martín López-Vega!", le digo a A. para despedirme, aunque tal vez, supongo, debí recomendárselo también a E. Uno tiende a ser un desastre. Qué le vamos a hacer. Vuelvo a casa, ahora, pensando en los nuevos libros que tengo en mente mientras escribo estas líneas (La luna en el British Bar, Ajuste de cuentas, Narcolepsia, Maneras de estar solo) e imagino que uno va cogiendo trenes felices, trenes oportunos que le reconcilian consigo mismo y con el mundo. Porque sabe que no es tarde, y aún hay tiempo. Como expresó Julio Llamazares, los recuerdos simplemente se suceden. O para decirlo con el autor de Poo de Llanes: "El viaje de la memoria es siempre un viaje que tiene mucho de azar".

La visita

"De vez en cuando viene una mujer -su recuerdo-, una vieja amiga, y su memoria se queda a vivir en la mía y su desnudo me da calor, frío, amistad, intimidad, despierto o dormido, y yo trabajo, escribo, leo, voy y vengo, y ella está ahí, donde no está, viviendo como entonces, vestida de su desnudo" (Francisco Umbral).

domingo, 6 de mayo de 2012

Siempre es viernes


Menos mal que, aunque el mundo se agriete, me queda un trozo de tu sonrisa que un día me perteneció. Y siempre es viernes si todo el café te está esperando.

sábado, 5 de mayo de 2012

Ser un instante

La certidumbre llega como un deslumbramiento.
Se existe por instantes de luz. O de tiniebla.
Lo demás son las horas, los telones de fondo,
el gris para el contraste. Lo demás es la nada.

Es un momento. El cuerpo se deshabita y deja
de ser la transparencia con que se ve a sí mismo.
Se incorpora a las cosas; se hace materia ajena
y podemos sentirlo desde un lugar remoto.

Yo recuerdo un instante en que París caía
sobre mí con el peso de una estrella apagada.
Recuerdo aquella lluvia total. París es triste.
Todo lo bello es triste mientras exista el tiempo.

Vivir es detenerse con el pie levantado,
es perder un peldaño, es ganar un segundo.
Cuando se mira un río pasar, no se ve el agua.
Vivir es ver el agua; detener su relieve.

Mi vagar se acodaba sobre el pretil de hierro
del Pont des Arts. De súbito, centelleó la vida.
Sobre el Sena llovía y el agua, acribillada,
se hizo piedra, ceniza de endurecida lava.

Nada altera su orden. Es tan sólo un latido
del ser que, por sorpresa, llega a ser perceptible.
Y se siente por dentro lo compacto del hierro,
y somos la mirada misma que nos traspasa.

La lucidez elige momentos imprevistos.
Como cuando en la sala de proyección, un fallo
interrumpe la acción, deja una foto fija.
Al pronto el ritmo sigue. Y sigue el hundimiento.

La pesada silueta de Louvre no se cuadraba
en el espacio. Estaba instalada en alguna
parte de mí, era un trozo de esa total conciencia
que hendía con su rayo la certeza absoluta.

Ser un instante. Verse inmerso entre otras cosas
que son. Después no hay nada. Después el universo
prosigue en el vacío su  muerte giratoria.
Pero por un mometo se detiene, viviendo.

Recuerdo que llovía sobre París. Los árboles
también eran eternos a la orilla. Al segundo,
las aguas reanudaron su curso y yo, de nuevo,
las miraba sin verlas, perderse bajo el puente.

miércoles, 2 de mayo de 2012

Paseo entre las cosas que ya no existen

"Algunas noches, en el sueño, un pequeño fragmento de baldosa se convierte en una calle y esa calle en una ciudad, y yo vuelvo a pasear por ella. Es la ciudad de las cosas que ya no existen, pero no me importa: allí está mucha de la gente que yo más quiero" (Martín López-Vega).

martes, 1 de mayo de 2012

El poeta

El poeta enciende la televisión y se enfrenta al mundo para tratar de comprenderlo.

Al poeta no le gusta quejarse.

El poeta no es un erudito, ni un técnico, ni un científico, ni un coleccionista.

La literatura está a una distancia entre dos conciencias: la del poeta y la del lector.

El poeta es tozudo, es terco, es pertinaz.

El espacio público del poema -quizás el lector lo sepa- no aspira a nadar ni a guardar la ropa.

El poeta, como decía Cela, es un animal de costumbres.

El poeta, dueño de su futuro, está en contacto con el presente.

El autor descubre su calidad en el lector.

Fotografías en la distancia, el recuerdo del poeta sigue impreso en su memoria.


lunes, 30 de abril de 2012

Los días contables del pasado

Estos días son largos. Ensayo, ilusionadamente, los primeros escritos de La luna en el British Bar, un libro sobre mi memoria, sobre mirarse al espejo, sobre las cicatrices del tiempo, sobre Astillero y las lunas involuntarias que nos iluminan en cualquier parte, aunque las agujas del reloj corran, disparatadamente, al revés. Todos los escritores llevamos un lector apasionado y adolescente (uno lleva dentro Escenas de cine mudo, La belleza convulsa, Cajón de sastre). Habrá en la novela anécdotas que contendrán una puerta mal cerrada, un estrépito de ciudad entrevista, un gesto de una muchacha en un tren de cercanías, el color de tu risa que apenas si se deja ver, imágenes distorsionadas por el foco del recuerdo. Somos otros y somos aquellos. Todos tenemos otro yo que está del otro lado de uno, sea cual sea el lado en que uno está, como dijo el cantautor catalán. Y lo confieso: intentaré no colgar nada en "Fantasmas hospitalarios", solo se lo iré enseñando a mi amiga A., nebulosa de mis escritos, fragilidad imparable e impagable. Ella me ha enseñado mucho de lecturas extraviadas, sabe hablar muy bien de la vida y de las cosas importantes. Y uno se sabe privilegiado. Bienvenida, luna del British Bar, donde nunca estuve y a veces me ilumina. Estoy asustado. Aún sigo vivo. Y con todo por hacer. Manos a la obra.

domingo, 29 de abril de 2012

Regreso al futuro

Hoy regreso
a tu futuro,
al lugar donde
puedo depositar
los labios y los sueños
y te busco
en mil cuerpos palpitantes
-el reloj va desbocado-
dejando abiertas
las ventanas,
una puerta mal cerrada.

Ya está todo listo.
El Delorean, ya lo sabes,
da vueltas
en el rincón perdido de un amor,
el viejo tacto
que vuelve después de años.

Hoy regreso a tu aventura incierta,

al rayo en el reloj de la torre

y al neón de los bares tan mayo

donde tomar sidras y verdades

para sentirnos vivos.

Uno se pregunta qué sería de nosotros

sin el pasado que habitamos.



Cómo pasa el tiempo. Y aquí seguimos,

conspirando nuevas huidas.



Bendito futuro este nuestro al que regreso.

Me gusta volver a él

como me gusta mirar

a una mariposa en otoño

o caminar por la ciudad que es norte,

que se abre y se encoge como la risa

sabiendo que lo mejor está por venir.

viernes, 27 de abril de 2012

Eternamente joven

Me hago en una librería de viejo con Eternamente joven, una de mis películas de infancia que nunca me cansé de ver. Aún me veo frente al Cine Ayala, quizá en 1992, a pesar del frío, con la mirada ausente, observando el cartel: Mel Gibson, un heroico piloto de pruebas, al servicio de un peligroso experimento jamás realizado. Mi memoria sigue vagando entre las butacas del Cine Ayala. Buscándote. Aquel niño que fui (y que sigo siendo) vaga ahora por las calles de una ciudad muy lejana en la que, en lugar del cine, han abierto un spa-fitness. Cierto que aún escucho el B25s de Daniel McCormick despegar, y volar alto (o lo que sea). Los ojos se me iluminan solo al echar un vistazo al argumento: "El piloto de pruebas Daniel McCormick se encuentra en el mejor momento de su vida. Tiene un trabajo perfecto volando un B25s, un verdadero amor, Helen, y un amigo y confidente de hace años. En verdad, lo tiene todo. O casi todo. A pesar de su habilidad para enfrentarse al peligro, no tiene el valor para proponerle a su novia el matrimonio. Siempre decide esperar a mañana... pero en un terrible instante una tragedia golpea inesperadamente a Helen y ese mañana desaparece". Dejo a un lado la película y recuerdo entonces las palabras, frescas y perfumadas, de Patri: "A ti te gustan todas las mujeres". Y, a través del foco de la memoria, imagino que no es así. Siempre he sido, curiosamente, hombre de una sola mujer. De mi Helen particular. Algunas veces, todavía hoy, pienso en el Ayala. Aún seguimos vivos y, anegado por el sueño, tengo nostalgia del futuro. Ya está casi todo listo. Todo empieza en ti. Y que no me entere yo que ese mañana mío desaparece.

lunes, 23 de abril de 2012

La luna del British Bar

Hoy, Día del Libro, de nuevo el futuro apareciendo en un poema: Te llaman porvenir / porque no vienes nunca. Te llaman: porvenir, / y esperan que tú llegues / como un animal manso / a comer en su mano. Cierro el libro de Ángel González con la urgencia y ansiedad del que se ata a un mástil para escapar de los recuerdos, como un fugitivo. Aunque no haga ruido este olvido, y uno se tape los oídos como Ulises, no se puede escapar del ayer. El futuro es espacio. Pero también el pasado lo es. Me arden las manos imaginando libros venideros (el último, La luna del British bar, donde nunca estuve y aún las horas de mi corazón siguen pasando), deseoso de versos y miradas, de lo que los transeúntes quieran darme. Y en esas estoy. Trataré de manteneros informados de mis amores, tan pendientes como posibles, de mis nuevos escritos, de la belleza de mis fracasos. Es el amor que vuelve, se decía Claudio Rodríguez. Fue demasiado pronto pero ahora no es tarde. Diablos, ¡Nunca es tarde!.

domingo, 22 de abril de 2012

El jinete polaco

Últimamente suelo juntarme en el Café La Corte de la Calle Uría con Antonio Muñoz Molina, y su obra El jinete polaco. Se me ocurren algunos títulos posibles: "Un invierno extranjero", "Todas las voces imposibles del mundo", "Miedo inmemorial", "Mujeres locuaces", "Linternas de sombras", "Los espejismos del insomnio". Subrayo luego algunas frases que me resultan interesantes:


"Si se paraban a pensarlo era casi imposible que se hubieran encontrado, entre tantos millones de hombres y mujeres, de caras, de nombres, de gritos, de idiomas, de conversaciones telefónicas".


"Qué niebla había en mis ojos que no me dejaba verte cuando te tenía delante, media vida más joven pero no más deseable que ahora".


"Todo pertenecía a una secuencia nunca interrumpida entre el pasado y el presente, entre Mágina y todas las ciudades del mundo donde había estado o soñado que iba, entre él mismo y Nadia y esas caras en blanco y negro de las fotografías en las que era posible distinguir y enlazar no solo los hechos sino también los orígenes más distantes de sus vidas".


"No quiero alejarme tanto, vuelvo porque no me guía la mano caliente de mi madre y tengo miedo de perderme en esas calles desconocidas y abiertas por las que circulan automóviles negros".


"Estos relojes no sirven para medir un tiempo que únicamente ha existido en esa ciudad, no sé cuándo, en todos los pasados y porvenires que fueron necesarios para que ahora yo sea quien soy".

Muñoz Molina, Antonio, El jinete polaco, Editorial Planeta, 1997.