viernes, 23 de marzo de 2012

Azar

No existe el destino

que nos llena de dudas, pero sí el azar.

Es una de mis teorías más disparatadas.

Qué cosas. El destino -creo-

abarca vidas enteras,

no nos deja tomar parte.

Acostúmbrate a esto.



El azar, por contra,

es la suerte de la que surgen historias.

Es mucho más sano.

Y no le prestamos la debida atención

pues se repite cada mañana. Como cada amanecer.



Buscaremos trozos de paz y regazos solidarios,

sin tener frío por las noches.

Soñaremos con playas largas y soleadas

como tu abrazo, y hablaremos

con palabras decisivas en voz alta.

Nos iremos del IES pero nunca nos iremos.

No todo está perdido.

Arden las sienes y los corazones.

Cartas de náufragos urgentes

piden oídos despiertos y auxilio.



Reclamemos lo que es nuestro por derecho.

Sintámonos privilegiados por cualquier amistad

con una sonrisa que habla en mil idiomas.

Recordemos la historia vivida,

llena de azar,

para saber el resto del camino sin saberse perdedores.



A veces basta con mirar alrededor.

jueves, 22 de marzo de 2012

La máquina del tiempo

A uno le gustaría que las páginas de este diario fuesen como un rincón del corazón de la Baja, de Pessoa, o tuvieran la ingenuidad del niño parado frente al cine, un oscuro edificio de dos plantas alzado, al final del pueblo, entre las escombreras y las tolvas de la mina, como decía Llamazares. Le entrego Escenas de cine mudo a mi amiga Ángela y el mundo, pasajeramente, vuelve a ser luminoso como siempre es, como es sabido, cuando se entrega un buen libro. Un libro profundo hace el mundo mucho más grande si hay una sonrisa prendida en un rostro. No sé. Lo viejo es nuevo todavía, y quizás hay ciertas luces apagadas que iluminan más que las luces encendidas, que decía el poeta. Abro mi ejemplar, y me encuentro: "Los recuerdos. A veces -la mayoría-, no son más que carteleras, escenas de una película que se quedó reducida a cuatro o cinco momentos y a la que solo puede dar vida el foco distorsionado de la máquina del tiempo". El instante de hoy, si pudiera pensar, se pararía. Hay sonrisas que esperan al doblar cualquier página. Hoy fueron las siete en el eco de las verdades desveladas.

miércoles, 21 de marzo de 2012

Hago balance

Estás llegando a la ciudad tranquila

donde ella espera. Estalla la luz de marzo

haciendo brillar la piel de los transeúntes,

y los días que nos tocan vivir.

Y el corazón descansa,

merecidamente,

en un sueño plagado

de dalias luminosas que se abren.



La sonrisa se congela en la cara

y hay un batir de alas

que guardamos como un tesoro

y aromas inciertos para un futuro.

La imaginas, en un café,

atareada leyendo a Llamazares o a Lorca.

Sigues con tu viaje, y allí,

casi a la vuelta de la esquina, está ella.

Todo empieza y todo acaba

en el hueco de sus manos limpias.



Vuelve la primavera

y un nuevo libro me trae un nuevo comienzo.

Sucesivos planes como cada mañana,

como nuestra cita que me salva del naufragio.

Hago balance. Sigo pensando en ti.

lunes, 19 de marzo de 2012

La resistencia

No hay otra manera de alcanzar la eternidad que ahondando en el instante.
ERNESTO SÁBATO

Once mil días próximos
sin viajar a la duda,
siendo las doce y media repentinas.
Once mil días, entre otras cosas,
de cartas con su sello,
de calma para hacer balance,
de ojos sin palabras,
mañanas sin temperaturas,
gravedades nubladas.

Once mil días, once mil
con el café de las conversaciones
y las promesas populares
que surcan el asombro y el deseo.
Como quien dice: "Cómo pasa el tiempo".
Bares como países habitados,
en las serenidades al pie de la tormenta
o en el sueño que vive su descanso.

Vendrán otros once mil días
como una manada de dinosaurios
camino de algún rumbo indiferente.
Yo no sé si será la edad.
Pero tengo algo de miedo.
Qué lastima. Que uno se acostumbre al miedo
a dar cuerda a relojes inventados
para buscar, en años sucesivos,
la prisa de ahondar en el instante.

domingo, 18 de marzo de 2012

La espera es siempre puro teatro


Concluido , al fin, "Parece que es invierno"...
Cómo pasa el tiempo.

Carta para un sábado escrita un domingo

Abrazos agradecidos: desde mi Asturias,

mi patria, mi infancia. Se escuchan los rumores

de una crisis que aún viene,

y de un capital especulativo.

Leo los editoriales de los periódicos,

versos de García Montero o León Felipe,

veo el noticiero que exige todo

y no hace nada en un mundo

que no es el que soñamos,

en que estamos aislados unos de otros.



No eludo mi responsabilidad

de ser un buen docente y un mal poeta,

de planear una huida contigo a Villablino

para brindar por el instante

y porque vendrán tiempos mejores, como me dices.

"Nos tenemos abandonados" "Te invito a un café".

Venceremos las fronteras insalvables pero frágiles.

La mañana de domingo con tu mensaje

es siempre soleada. Entonces es verano en marzo.



Ya te he hablado de que la utopía

no termina aún, amiga. Estamos vivos.

Tú, con tu luz de supernova

y tu glamour más ciudadano. Yo,

tan Ulises de regreso con mi quehacer rutinario

y mi Ítaca en el bolsillo. Echaré

jodidamente de menos a mis alumnos.

Somos de donde escuchan nuestras conversaciones,

de donde la tos se calma,

o de donde nacen las ágoras efervescentes.



Y aquí seguimos. Buscamos hacernos

nuevos horizontes para un libro y para una mirada

que es otra pues no se sabe observada.

El resto de la mañana comienza en ti.

Y en tu espejismo que ahuyenta el frío.



Miguel Ángel Gómez


PS: Sigo apresurándome despacio con "Narcolepsia", mi primera novela, que parece amansar a todas las fieras. No tengo todo el tiempo que quisiera. Pero qué se le va a hacer. Al menos me acuerdo de ti y de todo lo que llenas.

viernes, 16 de marzo de 2012

En mitad de ninguna parte

Leído En mitad de ninguna parte, de mi autor predilecto Julio Llamazares. Es un conjunto de relatos escritos por encargo. Ya en su prólogo (escrito en La Mata de la Bérbula) nos advierte: "Todos tienen en común la misma atmósfera, el mismo desasosiego, el mismo humor (o malhumor) y la ejemplaridad de los personajes. Ejemplaridad que les viene de las historias que viven, pero también de su condición, que es la de su propia imagen". La estela de un personaje soñador y aventurero en "Un cadáver de pavo en la nevera". Un poeta que, tras una vida dedicada a la poesía, se pasa a la novela (entre tradición oral y realismo mágico) en "La novela incorrupta". O un adolescente, Tacho, condenado eternamente por el delito de dormir a deshoras y trasnochar conforman, entre otros, el libro que ahora cierro y me zarandea el pecho. Mientras, entre mis sienes, la distancia entre tú y yo hiela el alma y espera la luz sobre tiempos mejores. Te dejé en el contestador el murmullo de ese café que siempre tenemos pendiente. Como la certeza de que somos de carne y hueso. Abandonemos de una vez el hábito del fracaso y refugiémonos en la responsabilidad de alcanzar la utopía real y veraz de la que te hablé.

miércoles, 14 de marzo de 2012

El sueño prosigue

Me gusta la ciudad luminosa en un invierno largo como éste, e inmisericorde. Sobreviviremos a la crisis y a los atascos imposibles. La belleza es eterna, serena, fija, se decía Umbral. Lo que la hace convulsa somos nosotros. Por eso yo procuro no andar despistado, sino mirar alrededor. Colecciono tejados, algunas calles, tu mirada que me embriaga y me araña llena de sombras. Tú no eres Wendy ni yo soy Peter Pan. Y todo acaba en madurez y melancolía (aunque siempre somos jóvenes). Una buena amiga mía me dice que quién pudiera recuperar la infancia. Pero que no todo está perdido, que siempre crecemos hacia el pasado. ¿Cuántas veces habré hablado de la infancia? Vuelvo a hacerlo esta tarde mientras la calle se quema en tu ausencia y te echo de menos. Pero a lo que vamos. Me recupero de las fiebres y la tos aún me acompaña leal. Me persiguen también la realidad de nuestras charlas y mis dudas tiritan sobre el reloj. Leído Las nubes por dentro, de Andrés Trapiello. Acudo entonces a los libros de Mario Benedetti. En uno titulado Vivir adrede puedo leer: "Las cosas que nos faltan, cuántas cosas. Las que quedaron en el camino o nunca accedieron a él. Quien más, quien menos, todos llevamos una filatelia de las ausencias". Muero de ganas de tomar algo contigo, heridos de vida. Y hasta de que me invites a mudarme a un café o a una isla desierta. La memoria debilita los corazones. Y, a veces, me siento como el Peter Pan que grita tu nombre y vuela en mitad de un cielo embravecido, pequeño y libre. Aún está la ceniza suspendida en el firmamento. Pero seguimos. El sueño prosigue. En esa búsqueda estamos.

lunes, 12 de marzo de 2012

Cuando viene Peter Pan

Con las primeras luces Peter Pan regresa y crecen flores en tu vientre en este mundo frenético y estresado. Aún somos los niños que fuimos

repasando la infancia -patria feliz.

Solo te digo que las cosas van a ir bien

y nos encontraremos a salvo de todo.

Fuera hace frío,

y salimos a recorrer la línea del asfalto.

El tiempo, implacable,

no detiene su marcha.

Huye hacia una madurez imaginaria

plagada de crisis imposibles y edificios

que envejecen sin remedio,

más sucios que nunca. Qué se le va a hacer.



El niño que fuimos (y aún somos)

recorre el mundo.

El de una sensibilidad nueva y más justa

para los que siempre pierden.

Peter Pan se ha marchado,

echándonos de menos. Estoy seguro.

Se ha ido guardando el paraíso

de Nunca Jamás hasta nuestro regreso,

cuando el cielo sea batir de alas

y la gente llegue tarde a los cines

y a los supermercados.



No diremos que todo está perdido.

Lo importante es el viaje.

Volveremos algún día. Volveremos.

domingo, 11 de marzo de 2012

Si estuvieras aquí

Mis amigos me preguntan por la gripe que ha llegado hasta la puerta de mi casa. Yo les hablo del naufragio económico, del olvido, de las huidas señaladas, de lo que supone despertar del espejismo de un país en que a veces priman los valores superficiales en una situación ridícula. "Pero si tú eres el optimismo por naturaleza, ¿qué te pasa?", me dicen. Y es verdad, especialmente, en estos últimos cuatro años. ¿Qué ocurre entonces? -pienso ahora- yo que irradiaba luz y felicidad buscando mundos mejores, más justos y equitativos. Buscando el tesoro de tu sonrisa. Vamos comenzando los nuevos trabajos. Se me viene a la mente hacer una reseña sobre Peter Pan, de James M. Barrie. Mi patria es mi infancia, como la de cualquiera. Todos miramos hacia atrás con la mirada limpia de un niño y a veces es bueno volver a lo de antes. Maldita sea, cómo pasa el tiempo. Y uno no sabe si la negatividad es por los años o por el ruido del olvido lleno de fracturas y sutilezas. Es absorvente ser negativo. Me acuerdo de García Lorca trayéndote a ti. Lorca es el nombre español más alto que se me ocurre, así que me repito sus versos mientras quiere volver la primavera: "La canción que nunca diré, / se ha dormido en mis labios. / La canción que nunca diré". Me tiño de una melancolía que tiene las tijeras afiladas. Despierto todos los días y sigue ahí, como el dinosaurio de Monterroso. España es un país malherido y agujereado por esta crisis que habla mil idiomas. Si estuvieras aquí, tal vez entendería alguno de ellos. Este invierno durará poco, aunque si estás en el asiento de al lado, por mí como si es para siempre.

viernes, 9 de marzo de 2012

sábado, 3 de marzo de 2012

Avilés me demanda otro rostro

Me recupero de las fiebres, con mi gran torpeza, y de la tos más larga que viví (aún me quema el pecho) volviendo a Avilés -ya era hora- que está más viva que nunca, y la tarde de marzo te adivina y te nombra. Todo me parece cercano. Todo me parece importante. Todo es urgente. Me embriaga entonces una sensación de irrealidad. Pasan los transeúntes. Todos traen prisas sucesivas. Y una hermosa muchacha corre a pesar del viento caprichoso y me recuerda a ti, que te llamas Detallismo y Expresión tranquila, y eso me hace sentir vivo. Un rayo luminoso centellea sobre la calle Llanoponte. Me siento luego con Lorca en torno a las horas lentas pero constantes, y en torno al buen café del Atrio. Leo frases como: "La sombra de mi alma / huye por un ocaso de alfabetos, / niebla de libros / y palabras", "Yo tengo sed de aromas y de risas. / Sed de cantares nuevos / sin lunas y sin lirios, / y sin amores muertos". Es lo que tiene la poesía: expresa la incertidumbre o el amor que produce ver cómo hiela el abismo peligroso de una ausencia. Allá va Lorca, referencia ineludible, compañero de mil batallas, autor de hermosas canciones y poemas que te traen entre la efervescencia bulliciosa hasta mis sienes. Las cosas van a ir bien. Quedará para siempre en mi memoria este primer sábado de marzo con alma gigantesca, en que regresas prendida en mi recuerdo. Y en que te agradezco mil veces que coincidamos, porque en el vacío que dejas caben todas las palabras. Quizá por eso vuelvo.

viernes, 2 de marzo de 2012

La cinta del pelo

Sola en la acera
una cinta del pelo.
Sola en la acera.

Escrito a tiempo

Sueños que son el mismo sueño y que con pasos cada vez más veloces avanzan hacia un idéntico final.

Por la boca mueren el pez y Woody Allen.

Asisto impasible a tu ausencia hecha horizonte que es un arma de destrucción masiva, como esta maldita tos que entumece mi rostro, pero no quiebra mi deseo de un mundo mejor y más justo.

Cuántas dichas caben en una dicha. Somos otros constantemente.

Lo viejo es nuevo todavía.

Volveremos a vernos. Yo, tan Ulises buscando nuestra Ítaca. Tú, triste Penélope tejiendo tus certezas.

Se va uno haciendo a la idea de que este mundo es disparatado y maravilloso.

Seguramente hay dos clases de personas: las que se casan y las que no se casan.

Estar vivo es tener miedo. El miedo ha inventado todos los cuentos.

A veces quien pierde la razón por amor, encuentra algo más importante que la razón.

¿Mi deporte favorito? La originalidad, lo dudoso en estos tiempos convulsos.

Hay siempre lo que no hay, la nostalgia todo lo rememora, lo que debiera haber mejor o peor, solo por ser otro.

miércoles, 29 de febrero de 2012

En el hueco de tus manos

Sentado en mi cuarto, febril, con una tos voraz que me taladra el pecho, echo un vistazo tras el cristal mientras la tarde cae. Cuánto le queda a uno por hacer: habitar Narcolepsia, trabajar la poesía de García Lorca, concluir Parece que es invierno y rescatar un cúmulo de sentimientos. Es inevitable que los nervios me asalten como me asaltan al verte, perezoso y feliz. Hago repaso de la semana y traigo un recuerdo, ese de más, que encharca mis pulmones. Ayer extendimos la charla tras el exámen. El diálogo contigo es siempre analgésico. Pero lo cierto es que apenas tenemos tiempo para estar en la ciudad, mágica y tranquila. La ciudad es hermosa contigo, es certeza de un tiempo venidero en esta realidad asimétrica y feroz, con tu mirada que me arranca una sonrisa sabiendo que todo es desastre. Sé que hay una dignidad que el vencedor no podrá conocer porque hay ciertos fracasos que nos muestran la medida de la belleza. Hay ausencias que son armas de destrucción masiva que asolan los ánimos y nuestras promesas que intentan no ser vanas. La tarde cae mientras espero sentado en mi cuarto, como te digo. Vuelvo a la patria perdida de la infancia, como diría Rilke, y encuentro tu propia silueta con la incertidumbre de estar vivo. Bebo entonces del hueco de tus manos y no me quedo inmóvil al borde del camino. Queda todo por hacer.

martes, 28 de febrero de 2012

Si falta usted a esta cita, mi amor

El invierno nos araña los pulmones
y desde un sur de cartón
nos llega el rumor de luciérnagas
únicas y amarillas.
Sabemos que el olvido
nada dice de nosotros.

No faltes a la cita, mi amor.
Somos los que éramos
conspirando una nueva huida,
soñando claveles en las espadas
y prendiendo flores en tu pelo.
Yo, Adán expulsado del Paraíso.
Tú, Eva maldiciendo la manzana.

Todo arde
y yo te busco entre la olas,
y nos dejamos guiar
por el canto de las sirenas
que nos rescatan del naufragio.
No faltes a la cita.

Miremos bien el horizonte:
es el edén y nadie lo ve.
Me vestiré de marinero en calle
y pescaremos poemas
y noches que no llegan
encharcando los cafés.

Verás,
todo empieza y todo acaba en ti,
en todo lo que en ti vive.

lunes, 27 de febrero de 2012

Y alguien dirá mañana

"Arte y artista es no impresionarse porque no se publica un artículo, porque no llega un dinero, por verse morir de no tener nada y de estar ya enfermo, por cómo hasta en salud nos avería la vida. Arte es decir que se quiere escribir de lo que se mira alrededor, de lo que vive como en esos retiros verdes que hay en el Ártico y que tienen hasta un clima blando y soleado. Arte es buscar esa posición de un personaje intangible que tiene problemas sin tiempo, problemas de espacios imprecisables, adornados de amores con mujeres que, sin declarar que son ángeles -porque a los ángeles no hay que aludirles-, alegran la vida en ese espacio puro del Arte" (Ramón Gómez de la Serna).

sábado, 25 de febrero de 2012

Lorca, cómplice

Dicen que Stendhal leía el Código Civil antes de escribir. Baudelaire fumaba opio. Yo, tomo café. Me encuentro en el Café Velázquez, como otras tardes solitarias, con Tanta pasión para nada (Alfaguara, 2o11), de Julio Llamazares. Lo abro y me encuentro con el relato de un hombre que quiere enfrentarse a la vida y parar el mundo. Es un cuento cargado de nostalgia y fragilidad, que recuerda a la condición nihilista de su autor, según reconoce éste en su prólogo (En mitad de ninguna parte, En Babia, El río del olvido, Nadie escucha...). Cierro el libro, cansado y encantado, y no dejo de sentirme como Neme, su protagonista. Solo que uno no se enfrenta a un toro inquieto, sino al amor y su brisa, lo espera en medio del ruedo, a pie firme en un pedestal, mientras hace, con extremada peligrosidad, la heroica de don Tancredo (nombre que recibe de su inventor, un valenciano emigrado a América, que lo introdujo en 1889). Quiere decirse -quiero decir- que espero al amor sin ningún temor, a ciencia cierta y sin inmutarme. Cuando venga hacia mí , sospechoso, sabré reconocerlo y me quedaré quieto, y sin excusas. Más Umbral: "De las caderas de la mujer nace la guitarra, nace el cántaro y nace el amor". Esto me recuerda a Lorca, y mis ganas de trabajar su "Poesía completa", que compré no hace tanto en Madrid. Y esto me recuerda, a su vez, a X, mirada quemante y ojos rientes, sofocada de altura y de belleza. Y a ella -ya lo habrán observado- va dedicada esta entrada insegura de hoy.

viernes, 24 de febrero de 2012

Mis mujeres

Me hago con Mis mujeres, de Francisco Umbral, en Quijote, por cincuenta céntimos (aunque para mí no tiene precio). Se me ocurre un posible título para un futuro libro de ensayo: Dandies del fin de siglo. Rescato algunas de las frases que más me interesan:

"Rita Hayworth, una de las criaturas más adorables que ha fijado en su sueño el soñador celuloide, pasión de Orson Talento Welles, sparring rubio y dulce del violento Glenn Ford".

*
"El adolescente se refugia pertinazmente en el cine, se resiste a dar la cara a la vida, se esconde en el regazo de peluche viejo de la butaca para soñar la vida, mejor que vivirla".

*
"Dice Borges que la sombra es la sangre de las cosas".

*
"La cultura nace de la represión y lo contrario sería anarquismo, una orgía ácrata en la que la humanidad no daría un paso adelante".




Y mientras, un hombre solitario, respetadlo, sigue escondido, quieto, callado, pensando en una mujer, habladora y radiante, y en sus palabras nuevas.



jueves, 23 de febrero de 2012

Duermes

Bajamos la luz, y tú duermes.
Y aquí estás tú, luminosa.
Fuera del aula hace frío.
Eres la respiración
retumbando en la madrugada.
Eres la hora prudente
y la voz discreta,
repleta de fragilidad.

Estas noches son largas
y arañamos nuevos neones
compañeros de batallas.
Pero tú duermes.

Duermes, pequeña,
tan tú rezando alguna huida
vestida de febrero
y de desorden,
mientras la ciudad, con su llanto, 
aún bosteza.

Es invierno.
Como casi siempre que hago balance.
Es solo que te echo de menos, ya ves,
ausente como estás como el sonido
de nuestras mudas palabras.

Al fin y al cabo,
tú duermes soñando
con nuevos horizontes
y viejas constelaciones,
al fondo de tu bolsillo.

Y yo pienso en los versos
que aún te debo, rumor de las horas.
Y me sé vivo.


sábado, 18 de febrero de 2012

Nadie escucha

¿Cuántas vidas como la mía a mi alrededor con el vago consuelo de que cerca de nosotros existe alguien que podría cambiarlo todo por completo? Voy a caer por la mañana a Gijón y hago balance de forma sensata. En este mes he escrito, he vivido, he estado acompañado, he dado clase, he ido a Madrid, he vuelto. He sido aquel cuerdo y loco Quijano que salió al mundo. Y entonces llegó el frío y la nieve silenciosa. Supongo que vivir es ir doblando los inviernos. O quién sabe. Comienzo ahora la lectura, con ilusión, de Nadie escucha, de Julio Llamazares. "Últimamente hay demasiado ruido. Si de alguna manera tuviese que definir la época en la que estamos viviendo, sería como un tiempo en el que hay tanto ruido que nadie escucha a nadie, ni siquiera a sí mismo". Nadie escucha a nadie, tiene razón el autor leonés. Pero, a medida que pasan los días, tengo la extraña impresión de que tanto ruido y tantas dudas hacen que nos vayamos conociendo. Cierro el libro y me invento una calle: Calle de los significados. Y vuelvo a casa sin ninguna voz pues ya lo he dicho todo. Así te recuerdo yo, Alicia en mi país con la piel transparente y la voz discreta. Y en la palabra recuerdo, en la idea de recuerdo, siempre hay más de lo que hay.

viernes, 17 de febrero de 2012

Un hombre feliz

Estoy en el café Ayre Hotel Oviedo, de Calatrava. Leo en Trapiello: "Si yo pudiera anotar mis sueños en alguna parte, en caso de que los recordara, precisaría al menos el doble de cuadernos que los que necesito para llevar este diario". Es agradable trabajar mis escritos siendo un hombre feliz y poder tener la cabeza en otra parte. En mi futuro café con mi amiga A. con rumor de palabras y de vida, o en la clase improvisada que hoy di a 3º A, por ejemplo, con ojos encendidos. Hoy les leí relatos de Slawomir Mrozek, lleno de irrealidad. Me da por hacer balance y, en consecuencia, traigo frases del aula con una naturalidad estudiada. Tales como: El presente es donde me voy a quedar el resto de mi vida. Cuanto más entreno, más suerte tengo. Hay ciertos fracasos que no son ineludibles. Mañana no será lo que Dios quiera. Hay una dignidad que el vencedor no podrá conocer. La escritura es una manera de vivir. Continúo para variar con Narcolepsia, que se va haciendo prácticamente sola, con la prisa de un adolescente. Las ideas me van y me vienen. Y para acabar el día, tomo algo con C. y charlamos de esto y de lo otro, como en las mejores películas del viejo Woody Allen. Y nada es presentido.Y todo se vuelve verdad.

miércoles, 15 de febrero de 2012

Éxito y fracaso

En este desorden con entrega, creo,
reconozco tus huellas. Y los días
en que persevero, y te sigo.
Cualquier mirada tuya es frágil.


Trato de recordar del fracaso
tu belleza, ese es el éxito.
La batalla que se pierde, solamente
es aquella que se abandona.


Confieso que soy el interrogatorio
como soy la búsqueda entre la ventisca,
vivo gratis en tu risa
que es mapa y no tiene horas,
me emborracho de tus palabras
rompiendo las normas
para huir de los miedos.


Me tropiezo contigo en los cafés,
en las calles o en el tren sediento,
apareciendo y desapareciendo.
Quiero decir estás, sin piedad, en mis poemas
en estos tiempos difíciles y convulsos
en que miro sin ver y tengo algo.


Sé que las cosas van bien. El resto de la vida,
incluso, empieza en ti. En tu regreso.

martes, 14 de febrero de 2012

La victoria en la derrota

El miércoles 22, en el Aula Magna, se presentará La victoria en la derrota (I Premio Universidad de Oviedo y finalista del Adonais), de José Luis Sevillano. Y uno, que siempre llega tarde a los cines y al fin del planeta, no sabe si podrá acudir. Pero sí quiere dejar, aquí en Fantasmas, un poema suyo ("La caída", uno de los que yo prefiero), porque es mi amigo, porque se lo merece y porque sus versos son hermosos. La edad nos va revelando los fracasos y los achaques. Pero también libros que son capaces de rescatarnos del naufragio. Como dijera Umbral, "el espectáculo más obsceno de la vida es ese hombre feliz que está de acuerdo consigo mismo triunfante en su fracaso" -pienso ahora. Y aunque no lo dijera. Enhorabuena, José Luis, te mando mis abrazos vestidos de domingo. Pronto brindaremos por el instante, porque nunca es tarde.


LA CAÍDA


Siempre tendré una deuda con las olas
por su envite constante hacia la roca
que me clavé una tarde de verano.


Un día no será vetusta roca
sino arena que arrastra la marea,
esponjosa caricia en mi costado
que blande la memoria del tropiezo.


Sonriendo en la cima de los cielos
me hallaré cobijado en mi alegría,
vengado con la ayuda de los mares.


Siempre tendré una deuda con las olas
por encubrir la prueba del desliz.


Y mientras el mundo se derrumba, en San Valentín, un hombre espera en el desierto.

lunes, 13 de febrero de 2012

Futura novela

Hoy es lunes y por la tarde se pone casi miércoles. Charlo con Ángel González, Lord Jim o Neruda. Hay una espesa niebla entre los tejados. Es un día para estar en casa. Para continuar con mi futura novela que va a buen ritmo, Narcolepsia (ya adelanto el título). Las palabras vuelan como pavesas incandescentes, y el frío araña el abrigo de la gente en este mundo que sigue siendo tan inhóspito como maravilloso. Es cierto que hay una dignidad que el vencedor no podrá conocer, que decía Borges. Y somos otros soñando mundos mejores. La brasa que se niega a apagarse, como ciertas mañanas soleadas. Como aquella nuestra. Navego en tu nebulosa hasta caer rendido y recuerdo tu sonrisa que está ahí, al despertar, como el dinosaurio de Monterroso. Sigo vivo, con tu afecto cercano. Con miedos y ganas. Y aún queda todo por hacer.

domingo, 12 de febrero de 2012

sábado, 11 de febrero de 2012

El resto de mi vida empieza en ti

Tú que eres mi cómplice
que caminas a golpe de desierto,
de libertad y sol
donde buscar la piel de una marea.

Tú -pequeña y perfecta-
que reptas mis palabras vestida de certeza,
de fiel vocabulario, de una luz oportuna
en la ciudad sin nadie.

Tú que eres mi cómplice,
que no siempre te dejas
como un rumor de río que no cesa,
de tardes que son tardes
y flotan de memoria.

Tú que buscas un nombre
como un barco a solas
para sentirte cerca.

jueves, 9 de febrero de 2012

Paraíso cercano

Entre las frases que me repito para ahuyentar el miedo, me pasa siempre, están unos versos de Luis García Montero: "Quiero entender tu noche, tu sed, tus libramientos, / tu vivir en las sílabas que componen tu nombre, / tu quedarte dormida, tu me voy a la cama, / tu silencio acostado, / las cosas que me pasan cuando sueñas conmigo". Con nervios e ilusión te busco entre las sombras a las puertas de Tanhauser. Aún veo rayos C sobre los neones de Gran Vía o de Sagasta. Los versos vuelan como miradas incandescentes y, a veces, Peter Pan grita en mi garganta en un rastro de infancia y el Lord Jim que llevo dentro prepara una nueva huida. Trato de resistir a este frío que me araña la cara pensando en la clase de hoy, y se lo comento a mi amiga Patricia. "Eso de tener ganas de ir a clases del máster muy normal no es: háztelo mirar", me comenta dulce e insistente. Aunque el máster es, la mayor de las veces, un disparate confuso, está plagado de ciertos paraísos cercanos, de relaciones humanas, actitudes y estados de ánimo que influyen en lo que hago y en quien soy. Hay muchos pequeños paraísos a lo largo del día y de la vida. No hay calle o café que no cuente su historia. Hoy encontré muchas / muchos que me han hecho feliz. Estoy agradecido: revivir la memoria de los peces, sonreir al girar el rostro y encontrarte con tu destello a la puerta de mi aula, el país de tu Literatura, charlar contigo un rato realista como febrero, tu voz discreta que es uno de los míos. El mundo, en su precariedad, está por agrietarse. E inmerso en mi nuevo / viejo libro pienso que nada está perdido. Mañana no será lo que Dios quiera.

miércoles, 8 de febrero de 2012

Por qué cantamos

Océano

La encontré en el paseo de la playa.
Vengo aquí a ver el mar, me dijo.

He vuelto allí. En los graznidos
de las gaviotas oigo la feroz
voz sensual de una mujer.

Vengo aquí a ver el mar.
Delante de las olas lo repito.
Hacia dentro. Para nadie.

martes, 7 de febrero de 2012

La tristeza de un puente cabe en el río del olvido

Salgo a la calle aunque el frío me trata sin piedad y fuera el mundo sigue su marcha implacable. El tren se retrasa y no es extraño que uno haga balance de los últimos días pensando en tu mirada inabarcable. Llego al edificio de Buenavista, en Calatrava, mientras hago tiempo de una manera modesta hasta la entrada en el máster, que hoy se retrasa y da comienzo a las cinco. Qué extraña sensación tener algunos minutos de respiro, para escribir un poco en un cuaderno secreto / no secreto, para estar a la sombra del hombre solitario. Es absorvente acabar un viejo libro. Así que me encomiendo a Llamazares para que no se me escapen las musas. En esas estamos. De los escritores decisivos, uno no se cansa del autor de Vegamián. Releo ahora sus páginas de El río del olvido aún inacabado y me doy cuenta de mí mismo. Me emociona, especialmente, el pasaje de "El puente de Valdepiélago", donde dice: "Asomado al vacío, en el pretil del puente, el viajero recuerda aquellas tardes y recuerda a Domingo, el criado de Aurelia, un pobre analfabeto sin fortuna (en el pueblo decían que su madre le había abandonado ante la puerta del hospicio y que nunca más había vuelto a saber de ella) al que todos los niños admiraban, sin embargo, porque, aparte de fumar, era el único en La Mata y Valdepiélago que se atrevía a tirarse de cabeza desde el puente. Pobre Domingo. ¿Qué habrá sido de él? ¿Desde qué puente de la vida se estará tirando ahora, si es que el río del olvido no le ha arrastrado para siempre ya con él?". Suelo ponerme en el lugar de los demás. Todos tenemos historia. Salgo repitiéndome qué habrá sido de Domingo. ¿Qué será de aquellos que habitaron el planeta antes que nosotros?, les decía, el otro día, a mis alumnos. Qué me hice yo. Qué nos hicimos, mi amor. Qué fue de ese agua de ayer. Las olas descomponen los rumbos. Y los silencios del interrogatorio me arañan lentamente.

Escrito a tiempo

10 de septiembre de 1971. "La escritura no es un acto, es un estado. La poesía es una práctica o una experiencia no agotada en una sola naturaleza verbal (o en un solo residuo o resultado verbal). José Ángel Valente, Diario anónimo.

domingo, 5 de febrero de 2012

Lo diré bajito

El del espejo

Ese tipo del espejo no soy yo. Yo no tengo esas barbas, ni esa melena, ni esa enorme cicatriz en la cara. Me asusto tanto que voy corriendo a la cocina, para contarle la experiencia a mi mujer. Pero ella, al verme, lanza gritos histéricos: -¿Quién es usted? ¿Qué hace usted aquí? ¡Socorro, Pedro, ha entrado un ladrón en casa! Como veo que no puedo calmarla, vuelvo al cuarto de baño, intento hablar con ese tipo que me mira desde el espejo, pedirle que se vaya, y estoy todavía enfrascado en mi imposible conversasción cuando llega la policía, me detiene, me trae a la comisaría. Hay otro detenido, y lo miro con horrorizada sorpresa: su cuerpo es el mío, sin duda, y el mío debe ser el suyo, por la manera de dirigirse a mí exigiendo que se lo devuelva. ¿Qué juez puede resolver este caso?

sábado, 4 de febrero de 2012

El dominio del abecedario

Es ya de noche. Una noche oscura, fría. Acabo de empezar Diario, 1900, de Hesse. Había jurado descansar tras Bajo las ruedas, Demian, Siddharta, El lobo estepario, y sus relatos. Con Hesse me ocurre lo mismo que con Llamazares, con Umbral, con Maurois, con García Montero, con Sabato y con una veintena más de escritores de ese calibre. Me rindo ante ellos en libertad provisional. Subrayo: "Puedo felicitarme por mis aptitudes como poeta y no debe preocuparme mi futuro como autor. No imitaré a Niels Lin sin añadir una nota personal, y superaré en éxtasis a los más sublimes vieneses. Esto quiere decir: ¡Qué asco! Pero, ¿por qué habré estado estudiando a los neoalemanes y vieneses?". Entonces, me digo algo parecido: no imitaré a García Montero sin añadir mi invierno propio, y superaré en humanismo a Sabato a al viejo Benedetti. En esas ando. Luego hago balance del día. Café Cambridge, uno de los lugares donde mejor me tratan. Se me ocurren varios títulos a partir de Hesse: "Un tiempo osado y feliz", y "El dominio del abecedario". No están del todo mal, íntimos y amistosos. Pueden servir para un futuro libro de aforismos o anotaciones de diario. Improviso haiku, que titulo "Mi maldición y mi felicidad": Desigual vuelo, / como una mariposa, / sin objetivo". Comida en El Molinón, y luego escritura en soledad en que me miro a un espejo con niebla en esta época turbia, llena de desesperanza. Para finalizar el día traigo minutos de intemperie y, sin percatarme de ello, una frase de Novalis: "¿A dónde vamos? Siempre a casa".

viernes, 3 de febrero de 2012

Reverso de postal

Querida habitante:


nuestras vidas son los ríos


que van a dar en la historia.


La historia del Universo es ancha y ajena.


Muchas veces


buceamos en ella con cuidado,


delicadamente,


pues está llena de aguas


hondas y profundas,


algunas inexploradas.






Las insatisfacciones rompen la tiniebla:


nos reacomodan en equilibrio;


hay estrellas guerrilleras y blancas novas


entre tu territorio y el mío,


en el túnel de la noche,


pero iluminan transidas de distancia.






Leo a Ernesto Sabato y creo la Vía Láctea,


el mundo está mágicamente hecho.


Soy Ícaro, con sus alas de Fénix.


Soy todos los Dioses explotando.


Abro los ojos apenas sin espacio,


y aquí estoy.


Yo soy Fernando Pessoa


y soy Mariano José de Larra,


con furia misteriosa,


y me lleno de huida.






Y tú eres Alicia en mi país,


Ariadna,


rápida golondrina.


Miro al mar, que es el morir,


y diría que está plagado


de sentimiento humano.






Ven a navegarme, íngrima y absorta,


que soy un río audaz / fugaz.

jueves, 2 de febrero de 2012

En las butacas del aula

De repente me visita una musa, al pie del frío, como la llama de un candil, e insomne se llena mi cabeza con un torbellino de ideas. Y todo-qué quieren que les diga- se vuelve verdad. Confieso que es una musa / dama que ama la vida, que no tiene miedo a la aventura ni al viaje. Tiene inocencia y fragilidad. Y no necesita que se lo agradezca. El invierno hiela y febrero, poco a poco, te nombra, flor de mi jazmín. La gente sigue, sin piedad, empeñada en parecer feliz, trata de encontrar su paraíso pacífico. Uno tiene el suyo propio: la familia, los amigos, una noche maravillosa de buen amor que te invita a resguardarte, un libro, una canción, los charcos nerviosos que esperan para ser saltados. Escuchamos a los políticos de turno sentados en sus sillas ajenas, como ultracuerpos, y nieva en Asturias y en los corazones donde, de golpe, acaba el espejismo. La crisis es planteamiento, desnudo y desenlace, y uno piensa que la empatía debiera ser obligatoria, y estar en los impuestos. Nada nos impide soñar con un mundo mejor y más justo; no nos rendimos aunque todo se derrumbe y a pesar de los achaques. Bueno, solo quería decirte musa / dama civilizada que las cosas van a ir mejor mientras permanecemos sentados en nuestras butacas del aula, que, tras esta tempestad, vendrá la calma. Mañana será primavera, como aquella nuestra. Y en ella nos encontraremos.

miércoles, 1 de febrero de 2012

Los perros de Aviados

(Julio Llamazares)

Cuando el viajero llega a Aviados,
deja la iglesia cuando da la una.
Las calles están tan vacías como silenciosas,
solas a la luz de la luna
y, tras de las ventanas,
los vecinos duermen afilando sus ronquidos.

El viajero regresa a Aviados,
regresa aunque quizá nunca se ha ido,
y lo hace huérfano de mapas
-la vida consiste en eso-
alejado del mundo y de las carreteras,
senda que conduce al futuro.

Los perros lo reciben con ojos de pijama.
No tardan en descubrirle,
ladran y sus ladridos vuelan como gaviotas
en el viejo portal de cada casa.

Como todos los perros leales,
ninguno se acerca al viajero,
allá donde la luz no llega maltratada.
Se escucha el estrépito efervescente
de sus gruñidos lastimeros
que no quiebran el sueño.

El viajero llega al apeadero,
se tumba en un rincón,
sobre el cemento helado,
para soñar el sueño de los más justos
al fondo de su bolsillo,
y pensar en fantasmas que juegan a olvidar
lejos de ladridos y de sombras
de los perros de Aviados.

martes, 31 de enero de 2012

Maneras de llegar a un libro

Son las cuatro menos cuarto de la tarde. Sigo con Julio Llamazares: "-¿Cómo dice? -Digo que tiene buena vista. -¡Ah!-exclamó el viejo, entendiéndolo al fin y sonriendo-. No crea. Es que ya me lo sé prácticamente de memoria. Y le enseña al viajero la fecha del periódico: 4 de agosto de 1981. -Lo dejó aquí el panadero y, desde entonces, lo leo todos los días". Cierro el libro y yo también me siento viajero mientras saco mi cuaderno y tomo algunas notas tras ojear El río del olvido. Hay libros que siempre vienen de la mano de alguien cuyo nombre queda impreso en nuestra retina, con letra invisible para los demás pero indeleble para nosotros, por hacernos estar menos solos.No sé cómo contarte. Suben las almas y baja el coste de una herida. Pero te leo y te recuerdo a todas horas al pasear mi cuerpo sin pánico escénico por las calles y por los horizontes inconclusos. Vivimos -lo sé ya- rodeados de miedo, un miedo que nos paraliza y nos atenaza. Ya ves: el viajero hoy te busca como un reto, ávido de promesas pertinentes. Todo va a ir bien. Qué diablos. La batalla definitiva aún no ha llegado, y me sé privilegiado con mis dudas, feliz, despreocupado, cierto, febril y lleno de una vida que, a veces, no cuenta conmigo. Pues bien, que las luciérnagas amarillas nos protejan en tanto empeño.

lunes, 30 de enero de 2012

Hasta que Casandra nos separe

Aún, airados, estamos a tiempo

de encender las antorchas

como enciendo mi pecho al verte,

como una dalia inimitable.

Dentro de poco te sentiré

de aula en aula

nadar en los pupitres más selectos,

tu nombre secreto en la pantalla del teléfono,

y me refugiaré, ahuyentando miedos y disfraces,

en un rincón de nuestro invierno.



Dentro de nada

nos arrastrará la marea hasta el café

aquel que escogimos

para restaurar los recuerdos,

para contar aquello que es sombra

y despertar al dinosaurio que ahí sigue,

con el dulce tintineo de tu risa.



Huérfano, lo siento así, el mundo

nada sabe del amor

si no se refleja en nuestros pasos.



A veces te dará por pensar

que estamos a tiempo, solos tú y yo,

de ser otros, lumbre ardiente,

con tu piel vestida de carnaval y madrugada,

hasta que lleguen las visiones

y los malos augurios,

hasta que Casandra nos separe.



Aunque todo tiene remedio.

Nada está perdido mientras tu taxi se detenga

sabiendo que estamos vivos, a pesar

del apocalipsis, los desastres, tanta espera.

sábado, 28 de enero de 2012

Ella estaba loca

Qué raro es todo algunas mañanas tendidas como ésta. La mujer, el encuentro con la mujer, culta de sus culturas, que me salva de nada. Quedo con X con cierta frecuencia pero hoy, con absurdidad, me confesó, con cierto grado de institucionalización, que está loca, pero que trata de ocultarlo. A mí me recordó a uno de los relatos de Juan José Millás, dicho sea de paso. -Pero, no es posible, mujer, le respondí. Si pareces una mujer con cierto equilibrio y una vida ordenada. Si no sueles farolear y lo que dices es verdad, yo lo habría notado. -Además, si uno aspira a ello, solo los locos no saben que están locos, añadí, con atención y ensimismamiento. Dije: -A mí no me importa, si sigues disimulando, por supuesto. Le desee lo mejor al marcharme de aquel café. La puerta sin puerta está abierta para todos, sea perfecta o imperfecta. Loca o no loca. Hubo un tiempo en que Joan Margarit se sintió Ernest Hemingway. Hoy yo quise, simbólicamente, sentirme Juan José Millás. Quizá es como ella dice. O quizá todos estamos un poco locos, espectadores y víctimas. No sé. Quién sabe. Ser claro y difícil, indefectiblemente. No hay otro camino.

viernes, 27 de enero de 2012

Desván inmenso

Hay carreteras / y amores sin sentido. / Sobrevivamos.

Llego a Madrid / o llego a Santander. / Me siento en casa.

Te has ido ya. / Aquellos que quisiste / nunca contestan.

Hoy soy la lluvia / que envuelve tus pisadas / con terquedad.

Ser natural, / sentir como quien mira / feliz, y no.

Lo sé. Se va. / Un viento leve pasa, / y en nada pienso.

Por la costumbre / el hombre silencioso / me sigue siempre.

De entre los trenes / prefiero los que pasan / una frontera.

Caer del sol. / Gira sobre el café / y se disuelve.

En la ciudad / ocupa tu recuerdo / cualquier hotel.

Una muchacha / pasa a mi lado, efímera. / Culpa que abriga.

Uno pregunta / si el amor, como espejo, / será implacable.

Entre mí mismo / y el mundo, una barrera. / Conversación.

En la memoria / amor, ciudades, libros. / Desván inmenso.

jueves, 26 de enero de 2012

Y a mi mundo lo llaman burbuja, ¡olé!

Transito por el viejo café. Algunas frases con prisa, que me sé de memoria: "El desayuno es el idioma del poeta". "Quizá las mejores citas suceden cuando estamos más despiertos o puede que no sucedan nunca". "Tu miedo, que ya no me pertenece, vive sin darme conversación". "Los noes de la boca sirven para afirmar lo que se negaba". "Hay mujeres que son una costa fantasma y otras muchas que son palabras decisivas". "Aprende que la soledad también es un desorden".  Continúo con la reescritura de mi viejo libro de poemas. Confieso que, alegría adentro,  tengo ganas de dárselo a mi amiga A. Ya hemos escrito bastante aquí. Paso a otras dudas. Decimos: tiene los ojos despreocupados y camina a zancadas, la llamamos la crisis. Ya muerde los zapatos del banquero. La crisis brilla sobre los escaparates y los mostradores. No sé si se habrán fijado ustedes. Una crisis implacable, una crisis pública, la eterna crisis de nuestra España que se derrumba, de nuestras clases medias y profundas. Con mucho menos Ernesto Sabato hubiera hecho La resistencia. Quién sabe. Vuelve la crisis aunque quizá nunca se fue. Pero, a lo que íbamos. Maldita sea, no sé sintetizar. Sigo con la reescritura de mi viejo libro como te digo / decía, entre las toses e inquietudes, y pensando en ti vestida de verano, con tu mirada navegable y tu piel repentina, tan shakespeariana. A veces uno piensa en lo que debiera contar de sí mismo, y en lo que no. El tiempo pasa, sin duda, callan los soles, y aún somos los de ayer, seguimos soñando aunque lleguemos tarde al fin del mundo, cómplices de un manojo de versos. Sabemos a ciencia cierta que los zarpazos también dejan deseos voladores, incomprensiblemente. Queda la certeza de tu desayuno audaz / fugaz que sí da sentido a la vida y a la Literatura ("Hay desayunos que son un espejo fiel, y otros que son cristales rotos", improviso soltando amarras). Y es maravilloso ser de verdad en esta época / épica. Pues vivimos.

miércoles, 25 de enero de 2012

El café es un horizonte igual que el orgullo y que las conversaciones

El viajero, solo ante su mesa de bar, bebe su taza recién servida, con amable, cadencioso ritmo. El viajero es tozudo, es terco, es pertinaz. Ha releído Escenas de cine mudo y El río del olvido, y le falta por leer, por primera vez (que es, con frecuencia, la mejor) La lluvia amarilla y Tras-os-Montes. La primera mirada es fundamental, dicen. "Los recuerdos -se afirma- no son más que carteleras, escenas de una película que se queda reducida a cuatro o cinco momentos". "Hay puentes, como fotografías -se asegura-, que parecen construidos para incitar a su contemplación". "Hay fotos, como recuerdos -se jura y se perjura- que nacen fortuitamente, y que por eso, precisamente, nos acompañan toda la vida". El viajero ama -solo lo afirman quienes lo saben- las viejas fotografías. Sabe que se necesita poco para sentirse e incluso para saberse feliz: tu mirada de niña perdida esperando a que llegue tu tren, el sueño de toda la vida, el tú y el yo, el hoy y el ahora, tu invierno tan primavera, la vida misma sentada en el sofá de mi casa, la sonrisa de un niño, las viejas constelaciones. El viajero piensa que no es mala su receta de la ventana en La Corte, abierta sobre cualquier paisaje. Viaja por ella muchas horas seguidas, como si estuviera enfermo y desesperado. Enero se va, quizás ya se ha ido sin que nadie se diese cuenta. Y el viajero prepara una nueva huida a un nuevo café en que ella entre como quien dice, y la tarde sea suya, y brille como un diamante perdido.



lunes, 23 de enero de 2012

Una mesa sin horas

Es verdad esta mañana, con los ojos heridos por un invierno de bajas temperaturas, que me trae el periódico y la hecatombe financiera. Pero me llegan también tus mensajes pacíficos, alas de mariposa palpitando entre mis dedos. Y me hablas, por propia iniciativa, de tardes como Dios manda y de palabras dulces. Son tiempos difíciles y extraños. La vida va y viene camuflada, cargada de proximidad. Pero, en la soledad del café, te he de confesar que pienso en tu mirada que arroja alguna luz y me reflejo en tu espejo presumiblemente fugaz. No se me olvida que el reloj marca el instante de tu encuentro, lo digo absolutamente en serio. Eres una muchacha extrañamente hermosa, como esas mujeres que salen en las novelas de Henry James. Clara y difícil. Ya se va uno haciendo a la idea. Abro entonces El río del olvido, de Julio Llamazares (ahora va uno en el tren) y es, desde luego, un libro extraordinario. "El viajero, mientras se aleja, piensa que un coche viejo es como un perro: se le coge cariño y siempre está esperando al dueño", dice casi al comienzo el autor de La lluvia amarilla. El viajero cierra el libro y se va, con su negra sombra, en busca de preguntas y respuestas. Lo dicho. El reloj marca el instante de tu encuentro, que nos une al futuro. Reservemos una mesa sin horas, de páginas en blanco.